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Los colectores de la M-30 se diseñaron con una norma de 1977

Los colectores de la M-30 se diseñaron con una norma de 1977

Por Carmen M. Gutiérrez
martes 23 de septiembre de 2008, 00:00h
Actualizado: 24/09/2008 13:16h
El colector de San Rufo no pudo asimilar la tromba de agua que cayó sobre Madrid la madrugada del 10 de septiembre porque está diseñado con una norma de 1977 que no prevé tormentas tan fuertes como la que anegó la Calle 30 durante 16 horas. Así lo aseguró la delegada de Medio Ambiente, Ana Botella, en la Comisión de Medio Ambiente celebrada este martes.
Según explicó la edil del Ayuntamiento de Madrid, la red de colectores construida recientemente está diseñada para absorber un máximo de 120 litros por segundo y hectárea como ordena el Plan de saneamiento integral de Madrid, aprobado en el año 1977. Esa cantidad fue superada por la tormenta, según informó Botella, quien la calificó como excepcional, aunque no pudo precisar la cantidad de agua caída por no existir ningún pluviómetro en la zona.
No obstante, este no es el primer problema que presenta la Calle 30. Desde su su inauguración en 2007, tiene ya un historial de casi una decena inundaciones debidas al mal funcionamiento o a la rotura de los colectores. Por este motivo, el portavoz del PSOE en la Comisión de Medio Ambiente, Pedro Santín, criticó el mal resultado de los colectores construidos recientemente dentro del Plan para la Mejora de la Calidad de las Aguas del Río Manzanares, con un coste de unos 500 millones de euros.

Botella dio más detalles sobre las causas de la inundación. Según la información de la que dispone su departamento, fallaron tanto el colector de San Rufo, como el estanque de tormentas que está bajo él, pues no tuvieron capacidad para soportar toda la lluvia y el agua comenzó a salir por las compuertas.

El excedente de agua del colector, junto a la escorrentía provocada por el taponamiento de las vías de evacuación de las calles aledañas, inundó la Calle 30, llegándose a producir balsas de agua de casi un metro de altura.

De lo que no habló Botella fue del agujero abierto encima el túnel de la M-30 para instalar una pasarela sobre el río Manzanares que pudo ser la vía por la se filtró el agua, según reconoció el Ayuntamiento. Y sobre el muro de las obras de Madrid Río que embalsó el agua y le otorgó más fuerza, al que el autor de la Calle 30 achaca parte de la inundación, la delegada se limitó a señalar que se levantó por exigencias de la Confederación Hidrográfica del Tajo.
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