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Plataforma Trueque360
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Plataforma Trueque360 (Foto: MDO)

Trueque360: la plataforma que impulsa el intercambio de servicios entre vecinos

Por Ángela Beato
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abeatocmadridiarioes/7/7/19
domingo 12 de julio de 2026, 09:04h

Hace unos meses, Sandra Jiménez no sabía programar ni imaginaba que acabaría desarrollando una plataforma digital capaz de conectar a vecinos para intercambiar conocimientos, tiempo y ayuda cotidiana sin mediar transacciones monetarias. Lo que comenzó como un experimento con inteligencia artificial ha terminado convirtiéndose en Trueque360, una iniciativa que aspira a recuperar en la ciudad el espíritu de colaboración que siempre se ha asociado a los pueblos.

La idea nació de la pura observación. Esta vecina del barrio de Tetuán comparaba la vida en la capital con la del pueblo donde vive su madre, en Valladolid, donde basta una llamada para encontrar a alguien que arregle un enchufe, acompañe a una persona mayor o eche una mano con cualquier imprevisto. Envidiaba ese modo de vida tan opuesto al que impera en muchos barrios de Madrid donde ni siquiera se conoce el nombre del vecino del rellano.

"Pensé que todos tenemos algo que podemos ofrecer y, al mismo tiempo, todos necesitamos ayuda en algún momento. El problema es que no sabemos quién puede hacer qué", resume. Así nació Trueque 360.

Sandra Jiménez (Foto: Cedida)

La impulsora de esta iniciativa no procede del mundo tecnológico. Estudió Turismo, ha trabajado como comercial y, hasta hace unas semanas, desempeñaba funciones administrativas como office assistant en una empresa ubicada en la Torre de Cristal de Madrid.

Sin conocimientos de informática, decidió comprobar hasta dónde podía llegar utilizando herramientas de inteligencia artificial generativa. Durante cuatro meses fue construyendo la plataforma paso a paso. Desde el registro de usuarios hasta el sistema de puntos, el monedero virtual o el chat privado entre participantes, cada nueva función nació a base de dar instrucciones a distintas IA, probar, corregir errores y volver a empezar.

"He utilizado prácticamente todas las herramientas que encontraba: ChatGPT, Gemini, Claude, Perplexity... Ha sido un proceso de mucho ensayo y error, pero al final me sorprendió comprobar hasta dónde podía llegar alguien sin conocimientos de programación", confiesa a Madridiario.

Aunque comenzó utilizando versiones gratuitas de estas herramientas, terminó invirtiendo alrededor de 300 euros para garantizar que fuencionara correctamente la parte más delicada del proyecto, es decir, la gestión segura de los puntos y las transacciones.

Una moneda que no compra, pero sí conecta

“Intercambia servicios sin salir de tu barrio. Genera valor con tu tiempo. Busca cerca de ti todo lo que necesitas y aporta a tu comunidad aquello que se te da tan bien. Sin transacciones. Sin líos. Valor por valor. Servicio por servicio”, se puede leer en la página de inicio de este proyecto.

El funcionamiento de Trueque360 recuerda a los tradicionales bancos del tiempo, aunque introduce un sistema más flexible. Cada usuario puede publicar aquello que sabe hacer o aquello que necesita: desde clases particulares, reparaciones domésticas y ayuda informática, a costura, idiomas o pasear perros, pasando por montar muebles o acompañar a personas mayores.

Cuando el vecino presta un servicio recibe puntos, que posteriormente puede utilizar para solicitar cualquier otra ayuda disponible en la plataforma, aunque proceda de otra persona distinta. De este modo desaparece la necesidad del intercambio directo. Quien ofrece clases de inglés puede gastar después esos puntos en unas clases de matemáticas para su hijo, en alguien que le arregle una persiana o incluso en un taller de yoga.

"Todos tenemos algo que podemos ofrecer y, al mismo tiempo, todos necesitamos ayuda en algún momento".

Además, el sistema incorpora un monedero virtual y un chat privado donde ambas partes negocian libremente el valor final del intercambio antes de validar la operación. Para facilitar los primeros pasos, todos los usuarios reciben 50 puntos al registrarse. Los diez primeros inscritos de cada código postal obtienen otros 50 adicionales y también se premia la invitación de nuevos participantes.

Mucho más que un intercambio de favores

Aunque el intercambio de servicios constituye el alma del proyecto, Sandra descubrió pronto que existía otra necesidad. Algunas asociaciones vecinales han comenzado a utilizar Trueque360 para anunciar talleres y actividades abiertas al barrio, como Camus (Comunidad de Apoyo para la Migración Unida y Sostenible) o los centros municipales COAJ Madrid (Centros de Ocio y Asesoramiento Juvenil de Madrid).

Clases de español para personas inmigrantes, talleres de dibujo, teatro, cine, juegos de mesa o actividades deportivas ya forman parte de una oferta que empieza a crecer especialmente en distritos como Carabanchel o Vallecas.

Apretón de manos (Foto: Joakant - Pixabay)

Muchas de estas actividades, de hecho, ni siquiera requieren puntos. Su objetivo es simplemente crear espacios donde los vecinos vuelvan a encontrarse. "Hay mucha soledad en los barrios. Antes conocías a la gente de tu calle; ahora muchas veces ni sabes quién vive puerta con puerta", lamenta Sandra.

Lejos de suponer una amenaza para la actividad de los profesionales del sector servicios, Sandra considera que la plataforma puede convertirse en una oportunidad para ellos. Una peluquera puede acreditar su formación mediante un diploma y obtener el distintivo de 'Talento verificado'. Un profesor de yoga puede organizar una sesión gratuita en un parque para darse a conocer. Un informático aficionado puede empezar ayudando a sus vecinos antes de plantearse convertir esa habilidad en un negocio. En ese sentido, Trueque360 funciona también como un escaparate para descubrir vocaciones o abrir nuevas oportunidades laborales.

La tecnología, al servicio de las personas

Paradójicamente, Sandra comenzó este proyecto antes de verse afectada por un expediente de regulación de empleo en la empresa donde trabajaba. Ahora se propone buscar un nuevo trabajo cuando pase el verano y mientras continúa dedicando su tiempo libre a impulsar una iniciativa que nació sin ánimo de lucro.

Su intención es que la plataforma siga siendo completamente gratuita y pueda extenderse por toda España. De momento, ya admite registros desde cualquier código postal del país, aunque la mayor actividad se concentra todavía en Madrid.

Tras apenas unas semanas de funcionamiento suma alrededor de medio centenar de usuarios activos y varias asociaciones que publican talleres con regularidad. La mayoría de los servicios ofertados hasta el momento tienen que ver con el paseo y cuidado de mascotas, los trámites digitales, las clases de idiomas o la recogida y entrega de paquetes o recados.

Mujer paseando perro (Foto: Icsilviu - Pixabay)

"La verdad es que me parece una web increíble, muy intuitiva y fácil de usar, no le falta detalle", comenta a Madridiario José María Martín, usuario de la plataforma. Ofrece sus conocimientos en el formateo de ordenadores, instalación de sistema operativo o la sustitución de piezas por 100 puntos la hora. La idea de Trueque360 le parece un acierto "porque no todos tenemos acceso a poder pagar según que servicios o no contamos con los conocimientos para realizarlos nosotros mismos".

Fue de los primeros usuarios en registrarse y cree que el hecho de que sea sin ánimo de lucro dice mucho del mensaje que intenta mandar. "Tengo muchas ganas de ver la web crecer y de que la idea de que se puede formar una gran comunidad basada en el intercambio de servicios y conocimientos sin depender del poder adquisitivo de cada uno, pueda ser real", comenta.

La impulsora de la idea que el principal reto no es tecnológico. "Lo difícil es conseguir esa masa crítica inicial. Cuando la gente entra y ve movimiento, todo empieza a funcionar solo".

En plena expansión de la inteligencia artificial, Trueque360 representa una paradoja interesante. Una tecnología asociada habitualmente a la automatización y a las relaciones virtuales se convierte aquí en la herramienta para reconstruir vínculos reales entre personas que viven a pocos metros unas de otras.

Quizá ese sea el mayor logro del proyecto. No demostrar hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial, sino recordar que la innovación más útil sigue siendo aquella que consigue acercar a las personas.

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