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Vecinos que conforman la Oficina Energética de Carabanchel
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Vecinos que conforman la Oficina Energética de Carabanchel (Foto: Oficina Energética de Carabanchel)

Vecinos de Carabanchel impulsan una oficina comunitaria para ayudar a comprender mejor su factura energética

Por Carlota Vergara
sábado 27 de junio de 2026, 09:13h
Actualizado: 27/06/2026 09:22h

La Oficina Energética de Carabanchel nace como una iniciativa vecinal en el barrio de San Isidro, en el distrito de Carabanchel, en un contexto marcado por la dificultad de numerosos hogares para comprender sus facturas energéticas e identificar su consumo real. El proyecto ha sido impulsado por la Asociación Vecinal Pradera Tercio Terol y ha contado con el apoyo técnico de la cooperativa madrileña La Corriente.

La iniciativa surge de una experiencia previa en el barrio vinculada a la creación de una comunidad energética local, en la que vecinos y vecinas venían compartiendo la producción fotovoltaica a través de sus propios tejados. Esa experiencia ha permitido avanzar hacia un modelo de gestión colectiva de la energía y, a su vez, ha revelado la falta de comprensión de las facturas.

David Campo, uno de los impulsores de la Oficina Energética de Carabanchel, explica el origen de la comunidad energética. “Cedimos nuestros tejados para poner placas solares y la energía que me sobra se la vendo a un vecino, por así decirlo, a bajo coste”, ha manifestado. Esta fórmula ha permitido asimismo destinar excedentes a hogares vulnerables del barrio.

“Nos encontramos fundamentalmente potencias contratadas por encima de los consumos”

A partir de ese proceso, los impulsores han detectado una necesidad creciente de acompañamiento en el consumo energético cotidiano. Según han señalado, muchas personas han encontrado dificultades para interpretar conceptos básicos de sus facturas eléctricas, lo que ha derivado en la creación de la Oficina Energética como espacio de apoyo gratuito y abierto al conjunto del barrio.

El propio David Campo ha ejemplificado esta situación al afirmar que “yo mismo no sabía leer una factura electrónica de electricidad” y que los recibos incluyen conceptos opacos como el apartado de “otros”, que en algunos casos han llegado a representar una parte significativa del importe total.

En este sentido, la Oficina Energética de Carabanchel funciona como un punto de atención presencial en el que personas voluntarias ayudan a los vecinos a entender sus facturas, revisar su potencia contratada y analizar si sus tarifas se ajustan a sus hábitos de consumo. El servicio incluye también asesoramiento sobre eficiencia energética doméstica, identificación de posibles ahorros mensuales y orientación sobre derechos como el bono social eléctrico.

Uno de los objetivos principales de la iniciativa es reducir la vulnerabilidad energética en el barrio. Al hilo, Campo ha señalado que “reducir entre diez y 15 euros al mes la factura de la luz es una ayuda. Estamos hablando de 150 euros al año”.

El funcionamiento de la oficina se basa en la atención personalizada mediante cita previa: cada vecino ha podido recibir un análisis de su situación energética a partir de un cuestionario inicial sobre el tipo de vivienda, el sistema de calefacción o el uso de gas.

Este diagnóstico ha permitido a su vez detectar situaciones habituales de sobrecoste, como potencias contratadas superiores a las necesarias o tarifas que no se ajustan al patrón de consumo real de los hogares. Según ha explicado David Campo, en muchos casos se ha identificado que los usuarios estaban pagando de más sin ser conscientes. “Nos encontramos fundamentalmente potencias contratadas por encima de los consumos”, ha comentado el portavoz vecinal.

El proyecto bebe del voluntariado, con un equipo de alrededor de una decena de personas que han ido rotando para garantizar la atención periódica a los vecinos. Asimismo, la colaboración con la cooperativa La Corriente ha sido clave para dotar de estructura técnica al proyecto. Los impulsores han destacado que su elección ha estado vinculada a su estructura cooperativa.

Educación energética en el barrio

La iniciativa también incorpora una dimensión formativa, planteando la realización de talleres y actividades para mejorar el conocimiento energético de la ciudadanía. Entre las líneas de trabajo que se han abierto se encuentran la electrificación progresiva de los hogares, la revisión del uso del gas como fuente de energía o la exploración de alternativas como el uso de baterías domésticas.

“Ya ni siquiera hacen falta las placas solares. Puedes hacer una compra colectiva de baterías”, ha trasladado el vecino a Madridiario en referencia a las nuevas posibilidades tecnológicas que han ampliado el alcance de la transición energética.

La Oficina Energética de Carabanchel se concibe también como un espacio de organización popular, en el que la ciudadanía puede no solo recibir asesoramiento, sino también implicarse en la construcción de modelos energéticos alternativos.

Así, los impulsores han defendido que la iniciativa permite “reforzar la capacidad de decisión de los vecinos frente a las grandes compañías energéticas”, promoviendo la participación activa en la gestión de la energía y en la creación de estructuras comunitarias más autónomas.

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