Más de un lustro de protestas y, al menos por el momento, "ninguna solución". Vecinos del barrio de Campamento, en el distrito madrileño de Latina, continúan reclamando al Gobierno de José Luis Martínez-Almeida medidas "de calmado" para reducir tanto la velocidad como el volumen de vehículos que circulan a diario por la carretera de Boadilla del Monte, "más de 32.000" antes del inicio de las obras de soterramiento en la A-5, siendo así la vía con un carril para cada sentido "con mayor tráfico de la capital".
Con los trabajos en el Paseo de Extremadura encarando ya la recta final -su conclusión está prevista para el próximo mes de noviembre- y la intención del Consistorio de modificar el sentido actual de la carretera para que esta pase a ser únicamente de salida, con un carril limitado a 50 y otro a 30, hacia municipios como Boadilla o Pozuelo de Alarcón, la vecindad teme ahora que la problemática de esta improvisada "autopista" se agudice, doblando incluso el volumen de paso de los vehículos hasta los 1.600 cada hora.
Algo que consideran del todo "irracional", una "barbaridad", una "locura" y una "aberración". Más aún a tenor de la proximidad de esta espacios muy transitados por los residentes. En concreto, al Colegio de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Hermanos Pinzón, "situado a apenas diez metros de la vía", el Centro de Mayores, el Centro Cultural, varias instalaciones deportivas municipales o la Casa de Campo, declarada como Bien de Interés Cultural (BIC), además, claro, de las propias viviendas.
"Venimos reclamando desde hace años que esta sea una calle tranquila, verde, saludable y segura, no una autopista. Que sea una calle del barrio y no de tránsito hacia los municipios del norte. Exigimos medidas de calmado al Ayuntamiento porque, aunque ahora el tráfico está algo más tranquilo, las obras de soterramiento en la A-5 concluirán pronto y los coches volverán a circular por aquí a una velocidad mucho mayor de la permitida, como lo hacían antes. El límite está fijado en 30 kilómetros por hora, pero muchas veces se circula a 60 o 70 para evitar que el semáforo de la recta cierre", traslada con suma preocupación Andrés Piñeiro, responsable de la Asociación Vecinal Campamento, en conversaciones con Madridiario.
"Venimos reclamando desde hace años que esta sea una calle tranquila, verde, saludable y segura, no una autopista"
Así, los vecinos convocaron el pasado martes una reunión abierta a toda la ciudadanía a fin de concienciar sobre la cuestión, haciendo especial énfasis en el "peligro" que el potencial incremento del tráfico supondría para pequeños y mayores, así como el aumento del ruido y las emisiones o la consiguiente "devaluación" del valor de las viviendas colindantes. El objetivo, en último término, dar el pistoletazo de salida a un nuevo ciclo de movilizaciones para que el Ejecutivo local atienda de una vez por todas sus demandas y rectifique la hoja de ruta en ciernes.
"Es un tema de salud y de seguridad. Creemos que la velocidad máxima permitida debería ser incluso menor, de 20 kilómetros por hora, porque es un entorno escolar por el que también transitan muchos mayores. Queremos una calle tranquila y segura, con menos humo, contaminación, ruido y atascos. Desde el Ayuntamiento venden que quieren barrios saludables, pero no nos aportan ninguna solución. En 2022 nos dijeron que tenían un proyecto de calmado, pero nunca llegaron a ejecutarlo. Tampoco en 2024. Todo lo contrario. Ahora quieren dos carriles de salida, lo que aumentará aún más el tráfico... Nos tratan como a ciudadanos de segunda. Estamos hartos de que no se nos escuche", sentencian indignados.
"Nos tratan como a ciudadanos de segunda. Estamos hartos de que no se nos escuche"
En las antípodas del relato vecinal, fuentes del área de Movilidad y Medio Ambiente en Cibeles consultadas por este digital defienden la existencia de "un plan de calmado que ya se está ejecutando". Así, explican, "cuando acabe la obra, solo habrá un ramal de salida del túnel a la carretera de Boadilla. No hay carril de entrada, por lo que va a haber menos tráfico seguro". E insisten: "Los que quieran entrar en el túnel irán por la avenida de los Poblados".
Movilizaciones desde 2019

La lucha vecinal contra esta particular "autopista urbana" viene de lejos, con continuas manifestaciones, de la mano de la FRAVM y otros colectivos próximos, como la Asociación de Vecinos de Aluche, que arrancaron ya en 2019, hace ya más de seis años. La última, el curso pasado, con una marcha que partió del número 27 de la misma vía para reclamar "una calle vivible y paseable, acorde con el entorno privilegiado donde está situada".
La reivindicación llegó incluso al Defensor del Pueblo por partida doble, en 2022 y 2024, junto a otra queja ante la Delegación de Seguridad Vial de la Fiscalía Provincial de Madrid por supuesto "incumplimiento" de la Ordenanza de Movilidad Sostenible vigente en la capital.