Desde que se confirmó oficialmente la visita del Papa León XIV a Madrid, el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, manifestó su intención de entregarle la Llave de Oro de la Villa de Madrid, una distinción reservada a los jefes de Estado que visitan Madrid.
Este domingo, el alcalde ha podido hacerlo en los momentos previos antes de la misa en la plaza de Cibeles, donde el Pontífice ha llegado con unos minutos de antelación al zaguán de la calle Alcalá para recoger la Llave de Oro.
La entrega ha tenido un formato más breve de lo habitual, al celebrarse antes del acto más multitudinario de la visita: una eucaristía a la que se han inscrito cientos de miles de personas. Normalmente, la Llave de Oro se concede en la plaza de la Villa mediante una ceremonia que puede prolongarse alrededor de una hora.
El Pontífice también ha escrito en el Libro de Honor del Ayuntamiento. "Que Madrid siga siendo una ciudad acogedora e integradora, donde la vida en sociedad se inspire en los auténticos valores humanos", ha escrito ante la mirada de los Reyes y el alcalde.
Este acto ha contado con la presencia de los Reyes de España y sus hijas, además del propio alcalde, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, en representación del Gobierno central y líderes de la oposición nacional.
Este reconocimiento ya fue concedido a Juan Pablo II en 1982, durante el mandato de Enrique Tierno Galván, y a Benedicto XVI en 2011, con Alberto Ruiz-Gallardón como alcalde. Almeida ha defendido que la entrega de la Llave de Oro a León XIV representa un “testimonio del afecto, de la admiración y del cariño” de Madrid hacia el Santo Padre. También ha definido al Pontífice como “una brújula moral imprescindible” para una ciudad que, según ha subrayado, no ignora sus raíces y se asienta sobre su tradición cristiana.