Enrique Villalba (Madrid, 1982) es profesor, geohistoriador y periodista. Trabajó como redactor nueve años en Madridiario y desde 2017 escribe artículos históricos sobre Rivas Vaciamadrid en Diario de Rivas. Ahora presenta 'Historia de Rivas Vaciamadrid. De los orígenes a la refundación', la primera historia sistematizada del municipio, editada por Artelibro Editorial. Atendió a este periódico días antes de la presentación oficial de su obra, el 14 de abril, en el centro cultural ripense Federico García Lorca.
¿Por qué decidió escribir este libro?
Porque no existía un estudio sistemático de la historia del municipio, a pesar del buen hacer de autores como Agustín Sánchez Millán, Antonio Serrano, Francisco de Pablo y Santiago Rodríguez. Era necesario un relato estructurado que permitiera entender el municipio en el tiempo largo. Este libro nace de una necesidad doble: personal, por inquietud intelectual, y colectiva, porque una comunidad no puede construirse sólo sobre la memoria reciente. Si queremos entender dónde vivimos, tenemos que saber qué ha pasado aquí durante siglos.
Se suele decir que Rivas es una ciudad joven. ¿Qué desmonta esa idea?
Es una afirmación engañosa. Rivas como ciudad actual es reciente, pero el territorio está poblado desde el Paleolítico Inferior. Hay continuidad de poblamiento porque la geografía lo permite: ríos, paso entre cerros, recursos. Lo que ocurre es que durante siglos fue un espacio poblado débilmente, lo que en la Edad Media se entendía como “despoblado”: no vacío, sino sin suficiente entidad para articular comunidad propia. Lo exacto sería decir que Rivas es una población antigua con urbanización reciente.
El libro concede mucha importancia a la geografía. ¿Hasta qué punto ha condicionado la historia de Rivas?
La geografía es fundamental, aunque trato de no pecar de excesivamente determinista. No lo explica todo, pero sin ella no se entiende nada. Rivas es un territorio marcado por los ríos, por suelos yesíferos, por su posición en un paso natural entre cerros. Eso ha condicionado desde el poblamiento prehistórico hasta su papel como espacio agrario, zona de paso o territorio de frontera. Los ríos y los suelos no votan, pero determinan las posibilidades de desarrollo. Y, en el caso de Rivas Vaciamadrid, explican en gran medida por qué ha sido lo que ha sido y por qué hoy ocupa el lugar que ocupa en el área metropolitana.
¿Qué aspectos le han resultado más reveladores durante la investigación?
Tres especialmente. Primero, cómo infraestructuras como el ferrocarril integran Rivas en la órbita de Madrid mucho antes de su desarrollo urbano actual. Segundo, la complejidad social de este territorio de frontera en época andalusí, donde convivían comunidades distintas: musulmanes, mozárabes y, probablemente, judíos. Y tercero, el peso de las decisiones jurídicas, como la creación de villazgos o la venta de los lugares en el siglo XVII, que condicionan durante siglos la evolución del municipio. La historia no es sólo lo que ocurre, sino cómo se organiza el territorio.
En el libro aparecen hipótesis novedosas sobre el origen de Rivas. ¿Cuál destacaría?
Una de las principales es la posibilidad de que Ribas de Jarama tenga su origen en un ribat islámico, es decir, una pequeña fortificación de carácter defensivo y religioso en un territorio de frontera. No hay evidencias concluyentes para afirmarlo de manera categórica, pero sí indicios suficientes —toponímicos, estratégicos y documentales— para plantearlo como hipótesis de trabajo. Frente a teorías tradicionales que no tienen sustento arqueológico ni documental, como la derivación de una supuesta ciudad romana llamada Ripa Carpetana, he intentado ceñirme a lo que permiten las fuentes y abrir líneas de investigación futuras.
También aborda fenómenos como el bandolerismo o la vida rural tradicional. ¿Qué nos dicen sobre la identidad del territorio?
Nos dicen mucho más de lo que parece. El bandolerismo, por ejemplo, no es solo una anécdota romántica, sino un reflejo de un territorio de paso, con desigualdades, caminos transitados y espacios de control difuso. Y la vida rural tradicional —la agricultura, la ganadería, los ritmos marcados por el sol o por el río— permite entender cómo se organizaba la sociedad durante siglos. Cuando hablamos de identidad no hablamos solo de grandes hechos históricos, sino también de cómo se vivía, qué se comía, cómo se trabajaba o cómo se percibía el entorno. Ahí es donde la historia se vuelve tangible.
En el libro insiste mucho en la relación entre Madrid y Rivas Vaciamadrid ¿Cómo la definiría?
Es una relación ambivalente. Madrid ha protegido a Rivas frente a otros núcleos más pujantes, pero al mismo tiempo lo ha absorbido progresivamente. Rivas es, históricamente, un espacio de frontera entre la ciudad y el campo. Hoy esa tensión sigue vigente. Estamos ante un proceso de metropolización que puede convertir el municipio en un continuo urbano de la capital. La cuestión es si Rivas va a conservar una identidad propia o si se va a diluir en ese proceso.
Da mucha importancia a la toponimia y al callejero. ¿Por qué?
Porque nombrar es construir identidad. En el libro hay más de 1.300 referencias entre personajes históricos y topónimos documentados, y apenas unas 80 están reflejadas en el callejero. Eso significa que gran parte de la memoria histórica del municipio no está presente en el espacio público. Si no sabemos qué significan los lugares que habitamos, es muy difícil generar arraigo.
¿Qué papel juega la Guerra Civil en la historia de Rivas?
Es un episodio fundamental, pero no puede ser el único relato. Rivas tiene miles de años de historia y reducirla a un solo momento es empobrecerla. Mi trabajo ha sido abordar ese periodo desde todas las fuentes disponibles para intentar comprender lo que ocurrió sin imponer un relato previo. Y lo ocurrido en Rivas Vaciamadrid durante la guerra fue muy duro e invito a quien quiera conocerlo que lea el libro o profundice en el Archivo Histórico Militar de Madrid. La historia no tiene por qué gustarnos, pero sí tenemos la obligación de entenderla.
¿Cuál diría que es el momento más decisivo en la historia del municipio?
Para mí, la decisión de Felipe IV de vender Ribas de Jarama, con 'b', y Vaciamadrid en el siglo XVII, después de la apuesta clara que había hecho Felipe II por este territorio. Su venta a la nobleza permite primero su transformación en villas y, a largo plazo, su consolidación como entidades propias. Sin ese proceso, probablemente habrían sido absorbidas por otros municipios del entorno como Arganda del Rey, Velilla de San Antonio, Mejorada del Campo o Getafe, espacios con un peso específico en el este de la provincia. Es un ejemplo claro de cómo decisiones políticas y económicas pueden condicionar siglos de historia.
Incluye biografías sintéticas de personajes vinculados al municipio. ¿Qué aportan al conjunto de la obra?
Aportan una dimensión humana que a veces se pierde en los relatos estructurales. La historia no es sólo territorio, instituciones o procesos, también son personas concretas que toman decisiones, aciertan, se equivocan y condicionan su entorno. Desde grandes figuras como Catalina San Martín, primera alcaldesa elegida democráticamente en España, o el conde duque de Olivares, hasta personajes locales poco conocidos, como Goscelmo Ribas, primer gestor cristiano de la zafra de Ribas, o Catalina Ruiz, jardinera y primera regidora de Vaciamadrid; esas biografías permiten entender cómo se vivía cada época y cómo se encarnaban los procesos históricos en individuos reales. Además, ayudan a recuperar nombres que forman parte de la historia de Rivas y que, sin embargo, han desaparecido de la memoria colectiva.
¿Cómo será la presentación del libro y cómo puede adquirirse?
La presentación tendrá lugar el 14 de abril a las 19.00 horas en el salón de actos del Centro Cultural Federico García Lorca de Rivas Vaciamadrid. Participarán la alcaldesa, Aída Castillejo; el editor de Artelibro, J. Nicolás Ferrando; la cronista de la Villa, Sara Medialdea; y yo como autor. Es un acto abierto a toda la ciudadanía. El libro se puede adquirir a través de la web de la editorial Artelibro, en ferias del libro y en presentaciones. Estaré firmando ejemplares en la Feria del Libro de Rivas los días 24 y 26 de abril, y también en la de Madrid, en fechas que se anunciarán próximamente. Más allá de la venta, mi objetivo es que el libro circule porque de lo que se trata es de compartir conocimiento y construir una mirada común sobre la historia del municipio y de esta zona de la región.