La guerra en Oriente Medio ya empieza a sentirse en los bolsillos de los madrileños. Apenas una semana después de la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, los mercados energéticos han reaccionado con fuertes subidas que ya se reflejan en el precio de los carburantes, la electricidad y el gas.
Ante esta situación, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha pedido al Gobierno una rebaja urgente del IVA de los carburantes y de la energía para frenar el impacto en los consumidores, ya que los impuestos representan cerca de la mitad del precio final que pagan los conductores.
El petróleo se dispara y arrastra a los carburantes
La tensión geopolítica ha impulsado el precio del petróleo en los mercados internacionales. El barril de Brent, referencia en Europa, llegó a superar los 100 dólares por barril, niveles que no se veían desde hace meses, aunque posteriormente se moderó ligeramente.
Este encarecimiento se ha trasladado rápidamente a los surtidores. En muchas gasolineras de Madrid el precio del combustible ha aumentado más de 20 céntimos por litro en pocos días, lo que eleva notablemente el coste de llenar el depósito.
1,58–1,67 euros por litro para la gasolina 95, mientras que el diésel ronda o supera los 1,60 euros por litro. Para muchos conductores esto se traduce en una factura cada vez mayor: llenar un depósito medio puede acercarse ya a los 90 o incluso 100 euros, dependiendo del vehículo.
La energía también se encarece
El impacto no se limita a los carburantes. El precio del gas natural también se ha disparado en los mercados europeos y ya empieza a trasladarse al coste de la electricidad. El precio mayorista de la luz ha superado los 136 euros por megavatio hora, alcanzando máximos de más de un año y reflejando el encarecimiento del gas que alimenta gran parte de la generación eléctrica.
Esta subida afecta directamente a los hogares, pero también a sectores clave de la economía como el transporte, la agricultura o la industria.
El encarecimiento del combustible también preocupa especialmente a sectores que dependen del transporte. Las asociaciones de transportistas recuerdan que el gasóleo representa cerca del 40 por ciento de sus costes, lo que amenaza la rentabilidad de muchas empresas.
En el campo la situación tampoco es mejor. El gasóleo agrícola y los fertilizantes han registrado fuertes incrementos que podrían terminar trasladándose al precio de los alimentos en los próximos meses.
En este contexto, la OCU ha reclamado al Gobierno que rebaje el IVA de los carburantes o el Impuesto Especial de Hidrocarburos, ya que ambos tributos representan aproximadamente el 50 % del precio final del combustible.
La medida también cuenta con el respaldo de algunos sectores empresariales y asociaciones de estaciones de servicio, que proponen reducir de manera temporal el IVA del 21 al 10 por ciento para aliviar el impacto en los consumidores.
Las gasolineras más baratas de Madrid
En medio de las subidas generalizadas, muchos conductores buscan repostar en las estaciones de servicio más económicas. Según comparadores de precios del sector, algunas de las gasolineras más baratas de la Comunidad de Madrid son:
Gasolina sin plomo 95
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Alcampo Torrejón de Ardoz: alrededor de 1,469 €/litro
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Alcampo Alcorcón (Avenida de Europa): unos 1,47 €/litro
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Alcampo Fuenlabrada (Centro Comercial Loranca): cerca de 1,47 €/litro
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Plenergy Móstoles: aproximadamente 1,529 €/litro
Gasóleo A
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Galp Alcobendas: cerca de 1,449 €/litro
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Esteba Rivas (Getafe): alrededor de 1,584 €/litro
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Galp El Caballo: unos 1,604 €/litro
En general, los precios más bajos suelen encontrarse en gasolineras de supermercados o marcas de bajo coste situadas en la periferia de la región.
El impacto también llegará a la cesta de la compra
Los expertos advierten de que las consecuencias de la crisis energética no se quedarán solo en los carburantes o la electricidad. La subida del petróleo, del gas y del gasóleo agrícola terminará trasladándose previsiblemente a la cesta de la compra en las próximas semanas. El motivo es sencillo: cuando aumentan los costes de producción, transporte y distribución de los alimentos, ese incremento acaba repercutiendo en el precio final que paga el consumidor.
Las organizaciones agrarias ya alertan de un fuerte aumento de los costes en el campo. Los fertilizantes y el gasóleo agrícola se han disparado en pocos días, con incrementos que en algunos casos superan el 30 o incluso el 40 por ciento.
Este encarecimiento afecta especialmente a productos muy dependientes del transporte o de los fertilizantes, como cereales, frutas y hortalizas, carne, lácteos o huevos. En el caso de la ganadería, el aumento del precio del combustible también encarece el pienso para los animales, lo que termina repercutiendo en el precio de la carne o la leche.