La celebración del pleno ordinario de febrero en el Ayuntamiento de Madrid, prevista para el próximo martes en el Palacio de Cibeles, estará marcada por la incertidumbre sobre la situación institucional del concejal de Vox, Javier Ortega Smith, tras su suspensión cautelar dentro del partido. El Consistorio recibió 'in extremis' la comunicación oficial que informaba de la apertura del procedimiento sancionador de la formación contra el edil.
La notificación llegó en los últimos momentos de la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno municipal. La vicealcaldesa, Inma Sanz, explicó que el escrito había sido remitido a la Secretaría General del Pleno por el secretario general del partido, Ignacio Garriga.
Según detalló, el documento comunica la apertura del procedimiento sancionador interno y, a partir de ahora, corresponde a la Secretaría del Pleno y a su presidente, Borja Fanjul, analizar su contenido para determinar qué efectos administrativos puede tener y cuál es la situación que pueda derivarse en el ámbito institucional.
Con el escrito ya registrado, el encaje del concejal en el próximo pleno municipal queda pendiente de la valoración jurídica del documento por parte de los órganos competentes del Ayuntamiento.
Un anuncio de última hora durante la comparecencia
La confirmación del escrito se produjo, además, en el tramo final de la comparecencia. Durante buena parte de la rueda de prensa, Sanz había sostenido que no existía comunicación oficial alguna y que el Gobierno municipal solo tenía conocimiento de la situación a través de informaciones publicadas en los medios.
Sin embargo, cuando la comparecencia estaba prácticamente concluida, la vicealcaldesa recibió la notificación de que el documento había sido presentado y trasladó la novedad a los periodistas en ese mismo momento.
El caso de Javier Ortega Smith presenta además una situación singular, ya que su baja en el partido es de carácter temporal y la decisión aún puede ser recurrida. Este escenario mantiene abiertas varias posibilidades sobre el futuro de su escaño, por el hecho de que podría integrarse en el grupo de no adscritos, continuar vinculado a Vox o incluso renunciar al acta.
Según el artículo 33 del Reglamento Orgánico del Pleno del Ayuntamiento de Madrid (ROP), serán miembros no adscritos los concejales que no se integren en el grupo político que constituya la formación electoral por la que fueron elegidos o que abandonen su grupo de procedencia.
En el Ayuntamiento de Madrid ya hay precedentes de esta situación, en este caso de color naranja. La crisis abierta en Ciudadanos en la legislatura 2019-2023, que enfrentó a una parte sustancial del grupo municipal con la entonces portavoz y vicealcaldesa, Begoña Villacís, llevó hasta a tres concejales a salir de CS y registrarse como concejales no adscritos. Fue el caso de Ángel Niño Quesada, hoy concejal del Partido Popular en el Consistorio, José Aniorte Rueda y Sofía Miranda Esteban.
"Cambios que son naturales"
Preguntada por esta cuestión, la portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Isabel Pérez Moñino, ha defendido que en "todas las organizaciones y en las empresas" se producen "cambios que son naturales".
"Yo no soy quién para valorar lo que tiene que hacer mi compañero Javier Ortega Smith. Yo trabajo aquí en la Asamblea de Madrid y puedo dar cuenta de lo que hacemos en el grupo parlamentario de Vox que lidero en la Asamblea", recalcaba en varias ocasiones Pérez Moñino, que se mostraba sorprendida por la insistencia de los periodistas por esta cuestión con "la crisis de Gobierno de Isabel Díaz Ayuso" con la ola de dimisiones en su equipo tras la sustitución del entonces consejero de Educación, Emilio Viciana.
"Tienen que ir ustedes a la sede en Bambú todos los lunes. Nuestro portavoz nacional, José Antonio Fúster, estoy segura de que dará las oportunas explicaciones", ha instado Pérez Moñino, quien ha defendido la "sintonía perfecta con el partido nacional y con Vox en general" de su grupo parlamentario.
Más tarde, el líder de Vox, Santiago Abascal, también hecho balones fuera sobre la situación de Javier Ortega Smith, asegurando que es la dirección nacional del partido "la que manda y eso va a seguir siendo así". "Vox es un partido en el que la Asamblea elige a una dirección, y la dirección toma las decisiones; es la dirección la que manda. Y eso va a seguir siendo así. Quiero que lo sepan todos. Nosotros no tendremos ninguna duda cuando tengamos que tomar decisiones internas y también decisiones en la política española. Cuando lleguemos al poder, quiero que eso lo sepan todos los españoles también, cuando tengamos que tomar decisiones que parezcan difíciles", defendía Abascal ante los medios de comunicación desde Peñafiel (Valladolid), tras un acto de precampaña electoral por las futuras elecciones de Castilla y León.
"Vox tiene más fundadores que afiliados"
En este contexto, al ser preguntado sobre si teme que Ortega Smith no entregue su acta, se mostró contundente: "No temo a nada ni a nadie". Lo dijo además con ironía, al referirse al supuesto "apellido" de fundador del partido que, según él, los medios destacan. "Vox tiene más fundadores que afiliados. Ese debate es para ustedes. Mi responsabilidad es seguir adelante y demostrar a los afiliados y votantes de Vox que el partido es un proyecto de futuro que continúa creciendo. Y eso es precisamente lo que estoy haciendo", añadió.