El 67 por ciento de las chicas y el 39 por ciento de los chicos entre los 16 y los 17 años desarrollan altos niveles de inseguridad si no pueden acceder a Instagram. Un fenómeno conocido como "desconexión social".
Además, si se suma la franja de edad de los 15 años, el 76,5 por ciento de ellas y el 57 por ciento ellos sufre de ansiedad si no puede responder de manera inmediata los mensajes que recibe en sus perfiles en redes sociales. En caso de no recibir respuesta inmediata a sus interacciones en TikTok tales niveles se sitúan asimismo en torno al 42 por ciento.
Cerca de la mitad de los encuestados de 16 años manifiestan además inseguridad cuando no tienen acceso a Internet, mientras que hasta un 98,5 por ciento reconoce una "necesidad funcional y emocional" de permanecer conectado en todo momento.
En cuanto al descanso, el 60 por ciento de los adolescentes pierden a diario horas de sueño fruto del uso de aplicaciones como YouTube, TikTok o Instagram, las redes en las que se registran mayores niveles de uso. Entre los 11 y los 12 años el consumo se centra en YouTube, mientras que a partir de los 13 predomina TikTok. Tan solo un 3,85 por ciento afirma no emplear nunca estas aplicaciones.
Solo un 3,85 de los adolescentes madrileños afirma no emplear nunca redes sociales
Estas son las principales conclusiones del estudio -aún en fase "preliminar"- 'Impacto de las Redes Sociales en la salud mental de los menores' llevado a cabo por investigadores de las universidades Rey Juan Carlos (URJC) y Pontificia Comillas junto a 676 estudiantes de Secundaria y Bachillerato del Colegio Gredos San Diego Moratalaz.
En general, advierten los expertos, el empleo de redes sociales incrementa los niveles de ansiedad a partir de los 14 años cuando los adolescentes no pueden responder rápidamente a los mensajes recibidos.
En el caso de las chicas la problemática es aún mayor. En especial cuando se alcanzan los 17 años, momento en el que más de dos tercios admite padecerla. Entre los chicos, sin embargo, el punto álgido en cuanto a los niveles de ansiedad se ubica algo antes, entre los 15 y los 16 años, con más de la mitad de la población afectada en mayor o menor medida.
Del mismo modo, el ensayo refleja que las adolescentes sufren mayor malestar emocional cuando su autoestima desciende. Esto se debe, explican los propios investigadores, a que los jóvenes identifican en las redes sociales espacios de "pertenencia", "experimentación identitaria", "exposición social" o "creatividad" y que, con la edad, avanza en paralelo la búsqueda de entornos "más interactivos y basados en la autopresentación".
Entre las patologías concretas observadas a raíz del "scroll infinito" que ofrecen plataformas como Tik Tok o los reels de Instagram figuran conductas impulsivas como la nomofobia, el miedo irracional a no disponer de teléfono móvil, la depresión y otras formas de "daño psicológico".
"Nos encontramos un panorama de adicción general a las redes sociales"
En conclusión, sentencia el estudio, en la actualidad "nos encontramos un panorama de adicción general a las redes sociales" entre niños y jóvenes.
La Comunidad, frente a las "tecnoadiciones"
Frente a este escenario, los consejeros de Educación, Ciencia y Universidades, Emilio Viciana, y de Familia, Juventud y Asuntos Sociales, Ana Dávila, han puesto de manifiesto los esfuerzos de la Comunidad por paliar los riesgos derivados del uso "temprano, intensivo o inadecuado" de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
Entre ellas, han destacado ambos, la prohibición del uso de teléfonos móviles en entornos escolares o la limitación en el uso individual de pantallas en las aulas. Ambas encaminadas a combatir la adicción a tales dispositivos. Todo bañado con campañas publicitarias de concienciación sobre los riesgos asociados al uso abusivo de dispositivos digitales.
Más allá de la prevención, la Sanidad madrileña ha puesto en marcha programas específicos para mejorar la salud mental de los jóvenes de la región. Para muestra, el Hospital Gregorio Marañón, que cuenta con la única pública del país dedicada de un modo específico a adicciones comportamentales como las apuestas, los videojuegos, el sexo y la pornografía, las compras compulsivas o las propias redes sociales.
También el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT), que ha atendido ya a más de 43.000 personas desde su puesta en funcionamiento en el 2018.
Fomentar el "buen uso" frente a la prohibición
Frente a la propuesta del Gobierno central de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años, en la Comunidad apuestan más bien for fomentar el "buen uso" mediante formación y prevención de malos hábitos. "La medida del presidente Pedro Sánchez busca más controlar que proteger", ha aseverado Viciana.
"La medida de Sánchez busca más controlar que proteger"
"No hay que limitar las redes sociales, sino hacer un uso adecuado de las mismas. Limitar no sería adecuado porque no ayuda a los menores a manejarse en un mundo que ha venido para quedarse. Nos llevará al descontrol", ha apostillado, a renglón seguido, Dávila.