Cruzar la calle se puede convertir en toda una odisea para las personas invidentes, sobre todo en las horas en las que los avisadores acústicos de los semáforos permanecen apagados para respetar el descanso vecinal. Un periodo comprendido entre las 22.00 y las 8.00 horas en el que, hasta hace poco, muchas personas ciegas se veían obligadas a cruzar "por intuición" o a depender de la ayuda de terceros.
"En esas horas no siempre te siente seguro. Sin no hay nadie cerca que te pueda ayudar, cruzar una calle puede ser realmente peligroso", explica Luis Palomares, responsable de la Unidad de Información y Accesibilidad de la ONCE. "Esto no es solo una cuestión de accesibilidad, es una cuestión de seguridad", recalca.
Para dar una solución a este problema, el Ayuntamiento de Madrid (junto con ONCE) ha comenzado a implantar avisadores acústicos con mando a distancia en semáforos de distintos distritos de la ciudad, que permiten activar el sonido únicamente cuando la persona lo necesita durante el horario nocturno. Según los datos de la ONCE, desde julio de 2024 se han instalado 3.524 avisadores acústicos a demanda, que se suman a los 10.888 dispositivos ya existentes en el conjunto del municipio que emiten sonido para las personas con discapacidad visual.
El funcionamiento del sistema es sencillo. La persona con ceguera o discapacidad visual grave acciona un mando (o la aplicación móvil ZebraCross) y el semáforo emite distintas señales acústicas que permiten localizar el cruce, saber si el semáforo sigue en rojo y, finalmente, identificar con claridad el momento en el que se pone en verde. "Ahora podemos cruzar a cualquier hora sin depender de que alguien pase por ahí", apunta Palomares.

Durante su visita al Centro de Tiflotecnología e Innovación de la ONCE, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, ha destacado el impacto de esta tecnología en la vida diaria de las personas ciegas. "Puede parecer un avance menor, pero elimina una barrera muy importante", manifestaba. El reto de esta nueva tecnología estaba, según el regidor, en compatibilizar el descanso de los vecinos con la seguridad de las personas con discapacidad visual, algo que, a su juicio, se ha conseguido gracias a un sistema "a demanda y no invasivo".
La implantación de estos avisadores acústicos con activación a demanda no se ha realizado de forma aleatoria. La selección de los semáforos responde a un trabajo conjunto entre el Ayuntamiento de Madrid y la ONCE, que han analizado distintos factores para priorizar los cruces con mayor riesgo para la seguridad de las personas con discapacidad visual.
Entre los criterios tenidos en cuenta se encuentran la intensidad del tráfico, la afluencia peatonal y la peligrosidad del cruce, en especial en grandes avenidas o intersecciones complejas. El objetivo es actuar primero en aquellos puntos donde cruzar sin referencias sonoras suponía un mayor peligro, especialmente durante el horario nocturno en el que los avisadores tradicionales permanecían apagados.
"Se trata de ir mapeando la ciudad y avanzar allí donde el riesgo es mayor", explican desde la ONCE. Un proceso dinámico que permite ajustar la planificación a la realidad de la movilidad urbana y que continuará ampliándose progresivamente a otros puntos de la capital, hasta extender esta tecnología a todos los distritos de Madrid.
Actualmente, más de 600 personas afiliadas a la ONCE ya disponen de mando a distancia, que se entrega de forma gratuita en la Delegación de la organización en Madrid. Además, el Ayuntamiento prevé seguir ampliando la red de semáforos adaptados a lo largo de este año, priorizando los cruces con mayor intensidad de tráfico, afluencia peatonal y riesgo.
Un paso más: la accesibilidad para personas sordociegas
Más allá del sonido para avisar a las personas invidentes, Ayuntamiento y ONCE trabajan ya en una nueva tecnología para dar solución a las personas sordociegas. Se trata de un sistema basado en la vibración de un mando háptico, que permitiría identificar si el semáforo está en verde, ámbar o rojo, incluso mientras la persona se encuentra cruzando la calzada.
Esta tecnología se encuentra aún en fase de pruebas en entorno real, un motivo por el que, de momento, no se está instalando en la vía pública madrileña. "No es lo mismo probarlo en laboratorio que sacarlo a la calle, donde influyen la lluvia, el sol o el desgaste", explican desde la ONCE.
Pese a ello, Martínez-Almeida aseguró durante la demostración que el Ayuntamiento trabajará para que Madrid se convierta en la primera ciudad en implantar este sistema para personas sordociegas cuando el proceso de certificación esté finalizado. "Tenemos que seguir avanzando, porque en Madrid cabemos todos y la ciudad tiene que ser accesible para todos", afirma.
Una colaboración que, según coinciden ambas instituciones, convierte pequeños avances tecnológicos en grandes pasos hacia una ciudad más segura, inclusiva y justa.
Los vehículos eléctricos siguen siendo un problema para las personas con discapacidad visual
A este reto se suma otro cada vez más presente en las calles de la ciudad: la proliferación de los vehículos eléctricos. Su menor nivel de ruido, una ventaja desde el punto de vista medioambiental, se convierte en una dificultad añadida para las personas ciegas o con discapacidad visual grave, que utilizan el oído como una herramienta clave para orientarse y detectar posibles peligros en la vía pública.
"Los coches eléctricos tienen un sonido obligatorio que recuerda al de una nave espacial, pero en entornos con mucho tráfico ese ruido puede quedar enmascarado", explica Luis Palomares, responsable de la Unidad de Información y Accesibilidad de la ONCE. En cruces complejos o con circulación perpendicular, identificar si un vehículo se aproxima o va a cruzar la trayectoria del peatón puede resultar especialmente complicado.
Desde la ONCE recuerdan que, aunque la normativa obliga a estos vehículos a emitir un sonido artificial a baja velocidad, la contaminación acústica general de la ciudad dificulta su percepción. Una situación que obliga a extremar la precaución, sobre todo en pasos de peatones sin semáforo o en zonas con alta densidad de tráfico.
En este contexto, los avisadores acústicos en los semáforos y su activación a demanda durante la noche adquieren todavía más relevancia. "Cualquier información fiable que nos indique cuándo es seguro cruzar reduce enormemente el riesgo", subraya Palomares, quien insiste en que la seguridad vial para las personas ciegas no depende de un único elemento, sino de un conjunto de medidas que deben evolucionar al mismo ritmo que la ciudad y su movilidad.