Este viernes, la plaza de toros de Las Ventas de Madrid retrocedió en el tiempo 20 años atrás, acogiendo el mejor folk metal español, pero bajo otro nombre, nuevas caras y una esencia que se mantiene más viva que nunca.
Con el cartel de ‘sold out’ colgado, a las 21:00 horas José Andrëa, Carlitos y Salva tomaron el escenario Live Las Ventas para ofrecer un recorrido por la historia del rock español deleitando al público con las mejores canciones de Mägo de Oz, grupo que les hizo grandes y que, después de años fuera de su ala, su música les hizo reconectar y dar a luz en 2023 a Kabrönes.
Durante tres horas, y acompañados del resto de la banda –Víctor Conde (guitarrista), Santiago Vokram (violinista), Joaquín Arellano (batería) e Ismael Filteau (teclista)–, los exMägo ofrecieron un vibrante espectáculo en el que no faltaron los grandes éxitos del grupo, un recuerdo a aquellos que ya no están y muchas sorpresas que hicieron de este 26 de diciembre una noche muy especial para los fans.
Mucha música, amistades y una gran familia unida
Durante el concierto los asistentes se embarcaron en un viaje por toda la historia de la banda, pasando por los míticos álbumes Mägo de Oz, Jesús de Chamberí, La Leyenda de la Mancha, Finisterra, Gaia, The Best Oz y Gaia II, La Voz Dormida.
La primera en abrir el concierto y caldear el ambiente fue Maritormes, que sirvió para romper el hielo e invocar a La Santa Compaña, recordar el desastre del Prestige con La costa del silencio, reivindicar la libertad con su himno LGTBI+ El que quiera entender que entienda –con la compañía de Dani Nogués (Lèpoka)– y rebajar pulsaciones con la primera balada de la noche: El cantar de la luna oscura.
No hay concierto de Kabrönes sin receso vocal, en el que los músicos toman el completo protagonismo y hacen bailar al público, siendo en este caso con Gerdundula, Czardas y Sueños diabólicos, las cuales dieron paso a uno de los momentos más emotivos de la noche.

Con Es hora de marchar, el grupo hacía un homenaje a dos grandes figuras de Mägo de Oz que ya no se encuentran entre nosotros: Fernando Ponce de León, flautista que falleció en septiembre de 2024; y Sergio Cisneros ‘Kiskilla’, teclista fallecido en marzo de este año. Su hijo Diego tomó su testigo durante esta pieza al teclado, tocando los corazones de todos los presentes.
Y es que Kabrönes para nada estuvieron solos durante esta memorable noche. Entre algunos de los invitados se encontraron Maxi Gómez-Carreño, batería de Kolectivo Suicida; Juanjo Melero, guitarrista; Manu Acilu, guitarrista de Uróboros; Chema Alonso, primer guitarrista de Mägo de Oz; o Zarach, de Lèpoka, que estuvo a cargo de los clásicos sonidos de viento que caracterizan las canciones de Mägo.
En Dime con quien andas la sorpresa llegó de la mano de Judith Rol, cantante y primera voz femenina del concierto, la cual fue presentada por Carlitos, su orgulloso padre.
¿El siguiente caramelito para el público? El retorno de Frank a la guitarra tras un tiempo de baja, la cuarta pata de esta mesa llamada Kabrönes, para tocar en otro de los grandes himnos: Hasta que el cuerpo aguante.
La posada de los muertos; El lago junto a José Pardial, vocalista de Avalanch; y Astaroth con la increíble voz de Sara Pernia prepararon al público para lo que iba a ser la traca final (o eso es lo que se creyó).
Subió al escenario el doble de José Andrëa Adriá Mondaray, actor y cantante que le interpreta en la película que se estrenará próximamente sobre la historia de Mägo de Oz, y junto al cual invitaron a todo el mundo a beber, vivir y sentir con Molinos de Viento para, después, sacar la artillería pesada con el clásico Fiesta Pagana y dando por cerrada la noche con El fin del camino.
A pesar de las dos horas de concierto, el público se negaba a abandonar Las Ventas y pidió más, a lo que Kabrönes respondió con creces.
Gaia, con sus más de 11 minutos y Satania con más de ocho, demostraron que la banda está más viva que nunca y con más ganas de escenario. Por último, mano a mano con Kike Fuentes, vocalista de Nurcry, Kabrönes llegó al verdadero fin del camino con Finisterra, canción que a pesar de tener 25 años es más actual que nunca y supuso un broche de oro a una noche de las que uno se queda con ganas de repetir.