La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 20 años de prisión a Raúl M.O por el asesinato de su expareja, Cristina Romero, a quien atacó de manera brutal con 42 puñaladas el 30 de junio de 2022 en un parque en Parla, cerca del domicilio familiar de la joven.
Según la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, el tribunal considera al acusado autor de un delito de asesinato, aplicando la agravante de discriminación por género y la atenuante de reparación del daño. Además, se impone una medida de libertad vigilada durante diez años desde el momento en el que el acusado cumpla la condena impuesta.
Los hechos se remontan al verano de 2022, cuando Raúl, de 22 años esperó a su expareja en un parque de Parla tras confirmar que la víctima paseaba al perro familiar sin compañía. Según el fallo, el acusado la atacó por la espalda, agarrándola del cuello y asestándole múltiples puñaladas en el cuello y el pecho. Aunque la joven en un primer momento logró zafarse del atacante, refugiándose en un coche cercano, el la alcanzó y continuó el ataque hasta dejarla desvanecida en el suelo.
A pesar de ser después auxiliada, finalmente Cristina falleció ese mismo día a causa de las 42 heridas de arma blanca sufridas. El asesinato ocurrió apenas un día antes de que la joven cumpliera los 19 años, diez meses después de que finalizara la relación sentimental con el acusado, que duró algo más de dos años.
Rechazo a la eximente por alteración psíquica
Durante el juicio, la defensa intentó que se apreciara una eximente incompleta por alteración psíquica, alegando que Raúl sufría en el momento de los hechos, una depresión agravada por un vídeo publicado por la víctima en la plataforma tiktok, lo que le provocó un sentimiento de venganza.
Sin embargo, la Sala rechazó esta tesis al considerar, basándose en informes forenses, que el acusado no presentaba alteraciones mentales relevantes que afectaran a su capacidad para comprender o controlar sus actos.
En su declaración, el joven llegó a admitir que “le molestaba que ella fuera feliz”, mientras él atravesaba una depresión por la ruptura y por el distanciamiento de sus amistades comunes.
La acusación valora recurrir
El abogado de la acusación particular ha mostrado su desacuerdo con la pena impuesta, al no haberse tenido en cuenta la agravante de parentesco, y estudia interponer un recurso ante instancias superiores.
Durante la relación, la joven sufrió al menos un episodio de violencia física. En octubre de 2020, cuando aún eran pareja, el acusado le propinó un golpe en la cara tras negarse ella a mantener relaciones sexuales. La agresión ocurrió en la casa de una amiga, pero Cristina no llegó a denunciar ni solicitó asistencia médica.
Pese a que la pareja puso fin a la relación en septiembre de 2021, Raúl no aceptó la ruptura, acosando a su exnovia y espiando sus publicaciones en sus redes sociales y su entorno. La fiscalía considera que el crimen fue el resultado de un comportamiento de venganza machista, motivado por el rechazo y la libertad de la joven tras la separación.