La tendencia alcista de los precios registrada desde el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania ni da respiro ni escapa ya a ningún ámbito. De los combustibles, siempre en el eje de la polémica, al ocio y el textil, pasando, por supuesto, por artículos de primera necesidad como la vivienda y la alimentación. Para muestra, la subida generalizada de 2,5 puntos en la cesta de la compra a lo largo del último año.
Incluso morirse resulta ahora más caro de lo que era meses atrás, con un incremento notable de los costes asociados a ritos tradicionales como el entierro, incluyendo, claro, el féretro o ataúd y la inhumación, o, más recientemente, la incineración en su correspondiente urna. También extras del todo convencionales como son ya el tanatorio y la capilla ardiente, las flores y la corona, las esquelas, la preparación del cuerpo a manos del tanatopractor o el traslado del fallecido en coche fúnebre. Todo un quebradero de cabeza para las familias más vulnerables, y que viene además agudizado por el riesgo de sufrir abusos, estafas y fraudes por parte de compañías aseguradoras y falsas prestadoras de servicios funerarios.
Madrid, con uno de los niveles de vida más altos del país, no es, ni mucho menos, la excepción. Así, de acuerdo con los datos recogidos en el último informe de la Organización de Consumidores y Usuarios, más conocida por las siglas OCU, el coste medio de un entierro en la capital escalaba ya en los compases finales de 2023 hasta los 2.035 euros, el triple de la media del país, situada en apenas 668. Si se amplía el abanico para incluir la totalidad de servicios funerarios más habituales el importe total podría ascender incluso hasta los 5.000. En cualquier caso, muy por encima de la media nacional, más próxima a los 3.700.
Entre los apartados más caros destaca el enterramiento. En el caso de la Comunidad, 2.035 euros de media frente a los 74 de Murcia, los 140 de Zaragoza o los 164 de Alicante. Además, a ello habría que sumar el féretro o ataúd, unos 950 euros, y las tasas por alquiler de tumba o lápida, otros 660. La alternativa, la incineración, ronda del mismo modo los 600 euros. También a tener muy en cuenta los gastos ligados al tanatorio, habitualmente superiores a 500 euros, o la corona funeraria, en torno a 100 más.
Prueba de la inflación reinante, el catálogo de precios advertido por la OCU se queda incluso corto a tenor de las tarifas recogidas en el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid (BOAM) para su Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios en el presente curso. Así, el "servicio integral plus" pasó de costar 2.556,65 euros en 2024 a 2.633,35 en 2025. Un incremento de precios del tres por ciento y que también es posible apreciar en el coste de los féretros, de entre 336,72 y 9.435,74 euros el año pasado a 348,82 y 9.718,81 este, el coche fúnebre, de 434,77 euros a 447,81, o la capilla ardiente "especial", de 347,82 euros a 358,25.
Conscientes de esta compleja realidad, desde Más Madrid se han mostrado repetidamente en contra de precios que consideran abusivos, manifestando públicamente su descontento tanto en las sesiones plenarias de la Asamblea de Vallecas como en distintos actos del partido. Especialmente, suelen matizar, si se trata de familias con escasos recursos económicos y que terminan por verse obligadas a desembolsar grandes cantidades de dinero para dar un último adiós digno a sus seres queridos.
"Madrid aparece sistemáticamente en los listados como una de las ciudades más caras para morirse. Un funeral sencillo puede alcanzar incluso los 5.000 euros (...). Y luego están las tasas municipales de inhumación, donde el contraste es extremo si se compara, por ejemplo, con Murcia", reitera el diputado y portavoz adjunto de la formación progresista en la Asamblea de Vallecas, Emilio Delgado, en conversaciones con Madridiario.

Seguro de decesos: ¿merece la pena?
La solución a este roto a la economía familiar podría parecer clara: la contratación de un seguro de decesos. Sin embargo, no siempre es así. En el mismo estudio, la OCU hace especial énfasis en la escasa rentabilidad de pagar una tasa de este tipo durante años y años. Y es que, aseguran, el fallecido podría terminar por destinar en vida hasta el triple de lo que realmente cuestan tales servicios.
A ello hay que añadir además un segundo condicionante. Se trata, tal y como advierten desde Facua-Consumidores en Acción, de los sobrecostes y otros abusos por parte de las compañías aseguradoras.
"Con independencia de que puedan tener precios más altos, el gran problema es el de aquella gente que tiene un seguro de decesos está pagando una cantidad desproporcionadamente alta porque no ha comparado con otras compañías aseguradoras o incluso le han planteado que suben los precios y que, en consecuencia, tienen que subirle el importe de la prima. Muchas veces esta gente no se para a pensar o no se informa para saber que, si quiere, puede mantener el mismo pago de cuota porque la cobertura que él necesita no es tan cara como la que pretenden ofrecerle", detalla al respecto el secretario general de la plataforma, Rubén Sánchez, tras ser consultado por este digital.
Asimismo, añade el portavoz de Facua, también se deben tener muy presentes los "engaños" mediante el "tráfico irregular de datos". Una práctica, "a las puertas mismas del hospital donde hay familiares que acaban de sufrir una pérdida", que resulta demasiado habitual. El funcionamiento, bien sencillo: "Llega alguien de una compañía diciéndole -al familiar del fallecido- que es él quien gestionará el servicio funerario, pero es falso. En realidad se está haciendo pasar por un agente de la compaía de seguros para venderle otro servicio funerario diferente al que ya tiene pagado".