Ha llegado el momento de dejar el cubo y la pala en la arena de la playa, guardar el bañador y decir adiós a las noches de verano. Las vacaciones tocan a su fin y la Comunidad de Madrid da la bienvenida al curso 2025-2026. Más de 1.2 millones de alumnos regresan a las aulas con novedades que marcaran el curso: jornada partida, restricciones en el uso de las pantallas, más docentes, menos alumnos por clase y nuevos centros educativos que estrenan instalaciones, como el colegio del barrio de El Cañaveral en Madrid capital.
Este lunes 8 de septiembre arranca la etapa de Infantil, Primaria y Educación Especial y el 9 del mismo mes en los de Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional, Conservatorios Profesionales de Música y de Danza, Escuelas Oficiales de Idiomas y centros Integrados de Enseñanzas Artísticas de Música y de ESO.
Este curso se incorporan 2.725 nuevos docentes, lo que eleva la plantilla de la enseñanza pública hasta 67.619 maestros y profesores. Si se suman los de la concertada, el sistema madrileño contará con 92.653 docentes, una cifra que la Consejería de Educación califica como récord y que pretende bajar el número de alumnos en las aulas.
En total, 1.267.387 alumnos estudiarán en la región, con una ligera subida respecto al año pasado. La Formación Profesional sigue siendo la etapa que más crece, con un 5,4 por ciento más de matriculados y más de 3.700 nuevas plazas públicas.
La bajada progresiva de ratios continúa aplicándose: este año llega al primer curso de Primaria, a todo el segundo ciclo de Infantil y a 1º, 2º y 3º de la ESO. La medida busca aulas más reducidas y una atención más individualizada.
Jornada partida y educación sin pantallas
Entre las principales novedades, destaca la implantación de la jornada partida como norma general en los colegios públicos de Infantil y Primaria y en los CEIPSO. El horario se dividirá en mañana y tarde, con un intervalo de dos horas al mediodía. Solo los centros que ya tenían aprobada la jornada continuada podrán mantenerla. La Consejería defiende que esta medida “favorece la conciliación” y mejora el rendimiento del alumnado.
Otro cambio significativo es la restricción del uso individual de dispositivos digitales en Infantil y Primaria. Los alumnos ya no podrán trabajar de forma individual con tablets, ordenadores o móviles, ni utilizarlos en tareas fuera del horario escolar. Sí se permitirá el uso compartido y siempre con un fin pedagógico y tiempo limitado. La Comunidad de Madrid presume de ser la primera región de España en aplicar una medida de este tipo.

Además, 49 colegios públicos incorporarán 1º y 2º de la ESO, evitando que los estudiantes tengan que cambiar de centro a los 12 años. La iniciativa busca proteger la preadolescencia y dar continuidad educativa en un entorno más cercano.
Este curso también arranca con el estreno del programa Patios Abiertos, presentado como la gran apuesta de la Comunidad de Madrid para favorecer la conciliación al permitir el uso vespertino de patios y bibliotecas escolares. Sin embargo, la medida se queda muy lejos de la expectativa generada: solo 300 colegios de toda la región se han sumado a la iniciativa y, en la capital, únicamente un centro en Carabanchel lo hará en forma de proyecto piloto. Lo que se anunciaba como una medida universal para aliviar a miles de familias madrileñas arranca así con una implantación muy limitada, generando críticas de la oposición, que denuncia una oportunidad perdida para ampliar recursos de conciliación accesibles y gratuitos.
Nuevas infraestructuras
El curso arranca también con 15 nuevas infraestructuras educativas públicas, que suponen 230 aulas más para 4.730 estudiantes y una inversión de 58,5 millones de euros. Se trata de nuevos centros, ampliaciones y terminaciones de colegios e institutos en varios municipios de la región.
Entre ellos destaca el colegio público Rudyard Kipling, en el barrio de El Cañaveral (Madrid), el primero que se abre en esta zona en plena expansión demográfica. El centro arranca como CEIPSO, pero lo hace aún en obras, un hecho que genera inquietud entre las familias que estrenan cole en el barrio y también en la oposición.
También se estrenan instalaciones en el nuevo instituto Eduardo Capa de Arganda del Rey y en colegios como el María de Villota o el Nuria Espert, en la capital, además de institutos como el José Pedro Pérez Llorca en Parla o el Juan Bautista Montenegro en Torrejón de Ardoz.
Becas comedor, climatización y coste educativo, entre las demandas
El inicio de curso llega cargado de ilusión, pero también de retos importantes, especialmente en lo que respecta a las becas de comedor escolar. En esta convocatoria se han admitido 119.000 solicitudes, de las cuales menos del 30 por ciento garantizan una cobertura total; el resto ofrece únicamente una reducción del precio del comedor, dejando a las familias o, en su caso, a los servicios sociales municipales, la responsabilidad de asumir el importe restante, tal y como ha señalado a este digital, la presidenta de la FAPA Francisco Giner de los Ríos, M Carmen Morillas.
Entre las causas más frecuentes de exclusión se encuentran ingresos no acreditados, falta de documentación, monoparentalidad no justificada, solicitudes incompletas o problemas con el reconocimiento de protección internacional. A pesar de haberse ampliado el umbral de acceso, miles de solicitantes siguen quedando fuera por superar los límites de renta, aun encontrándose en situación vulnerable.
Para la FAPA Francisco Giner de los Ríos, la solución pasa por garantizar la gratuidad y universalidad del servicio, con comedores escolares públicos, gratuitos y con cocina en el centro, lo que aseguraría una alimentación saludable y la oportunidad de enseñar hábitos de convivencia y alimentación.
La federación reclama además agilizar los procedimientos y establecer mecanismos de protección para las familias cuya solicitud esté pendiente de subsanación, garantizando así el acceso inmediato al servicio. La situación se agrava por la escasa oferta en Secundaria, donde menos de veinte institutos públicos cuentan con comedor, dejando a la mayoría del alumnado sin cobertura.
Otro de los retos que FAPA mantiene en el centro del debate es la climatización de los centros educativos. La Iniciativa Legislativa Popular que reclama temperaturas seguras en las aulas, lleva más de dos años esperando ser activada en la Asamblea de Madrid, pese al respaldo social con el que cuenta.
Las familias también subrayan el alto coste de la escolarización en la región. Madrid es la comunidad en la que los hogares invierten más dinero en la educación obligatoria de sus hijos, prácticamente el doble que en otras autonomías. “El derecho a la gratuidad no se cumple, la Administración debe garantizarlo”, advierten desde la federación.
El curso escolar arranca con medidas pioneras como la limitación de pantallas y la jornada partida, con más profesores y menos alumnos por aula, y con nuevos centros que responden al crecimiento de barrios como El Cañaveral. Sin embargo, los retos pendientes siguen marcando la agenda: climatización, accesibilidad y costes educativos.