El teatro Gran Vía ha recogido los trajes de chulapos y los mantones de Manila y, tras la temporada habitual de zarzuela, estrena un espectáculo con los grandes temas discotequeros de los ochenta. We love disco es una producción de Yllana que pretende atraer a quienes en esas décadas del pasado siglo poblábamos las discotecas y a los jóvenes que quieran encontrarse con unos ritmos que, en muchos casos, nunca han pasado de moda.
A lo largo de cien minutos, cinco cantantes y seis bailarines transportará a los espectadores a unos años de brillo y glamour, a un recorrido por los grandes temas de Barry White, Gloria Gaynor, Donna Summer, Village People, Abba o los Bee Gees. Lo más probable es que pocos minutos después de comenzar el espectáculo, el público comience a rebullirse en el patio de butacas y acabe bailando al ritmo de I Will survive.

Los de Yllana, que vivieron en primera persona aquella época, quieren que recordemos cómo nuestras vidas en los fines de semana giraban en torno a las discotecas, esos templos a los que, en el caso de los más pijos, no te dejaban entrar si llevabas calcetines blancos. Unos años en los que las chicas entraban gratis y en los que se esperaba a la tanda de ‘las lentas’, para bailar agarrado con la pareja o con la que querías que lo fuera.
Javier Bañasco ha escrito una historia para poder enlazar todas las canciones y evocar los recuerdos de un siglo al que ya llamamos ‘el pasado’.
Los cinco cantantes son Enrique Sequero, Manuel Bartoll, Claudia Molina, Eva María Cortés y José Antonio Pardial. Junto a ellos bailan Zaira Buitrón, Sara Salaberry, Eva Hernández, Fernando Castro, Raúl Santos y Manuel Sanz. Las coreografías con de Elena Mora.

En aquellas discotecas, según el poderío de los empresarios, debían abundar los focos de colores y las bolas de espejitos, que lanzaban acogedores reflejos en los momentos románticos. Poco antes de empezar la década de los ochenta, la película Fiebre del sábado noche, glorificó estos garitos que en España, en el tardo franquismo, comenzaron a ser elementos de apertura. El Ballet Zoom nos enseñó desde TVE a rompernos el cuello con ritmo y nos enseñó a unos bailarines con mallas, que no se popularizaron tanto como otros signos de los tiempos. Del extranjero comenzaron a llegarnos, vía MTV, los primeros videoclips, que hoy nos producen más risa que ternura. Michael Jackson no lanzaría su Thriller hasta el año 1983.
En este espectáculo que ahora recala brevemente en Madrid -está de gira desde final del año pasado- no hay videoclips, pero sí todos los juegos de luces que permiten las nuevas tecnologías y una colección de imágenes que van acompañando a los intérpretes. Un aviso: en un momento de la representación los artistas arrastran hasta el escenario a una veintena de espectadores que deberán comportarse como auténticos discotequeros.
We love disco se representa en el teatro Gran Vía hasta el 24 de agosto.