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Viaducto de Amaniel
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Viaducto de Amaniel (Foto: Antonio Castro)

El acueducto de Amaniel convertido en un vertedero

La degradación del acueducto de Amaniel

lunes 04 de agosto de 2025, 09:16h
Actualizado: 20/08/2025 08:21h

La distribución del agua potable a la ciudad de Madrid tiene una historia rica que comienza con los viajes del agua y culmina con la entrada en servicio del Canal de Isabel II, en 1858. Quedan vestigios de las viejas conducciones, siendo el más visible un tramo del acueducto de Amaniel en la actual avenida de Pablo Iglesias. Tiene a su espalda los jardines de Carlos París, con el monumento dedicado al filósofo bilbaíno de ese nombre, fallecido en Madrid el año 2014. La escultura es obra de Víctor Manuel Delgado Martínez. París fue vecino del distrito de Tetuán y por eso se eligió esta ubicación para su homenaje. El entorno fue objeto de una profunda remodelación, culminada en 2023, que no satisfizo a los vecinos.

Hoy los arcos del acueducto presentan un estado lamentable al haberse convertido la mayoría de ellos en auténticos vertederos. Los de los extremos de la conducción sirven de dormitorio a numerosas personas sintecho, que no se recatan en orinar o defecar en el vecino jardín. El hedor es insoportable, especialmente con estas temperaturas tan altas. Estas personas acumulan colchones, sillas, cartones, bolsas repletas de desperdicios, evidenciando un problema social que se replica en numerosos puntos de la capital.

Localizado en el barrio de Bellas Vistas, el acueducto es una construcción de la segunda mitad del siglo XIX, con 120 metros de longitud y 17 arcos. Cuando la infraestructura del futuro canal se iba completando, este acueducto se reseñó varias veces.

El 8 de abril de 1857 el presidente del Consejo de Ministros (Narváez), acompañado por los de Hacienda, Gobernación y Fomento, giró visita a las obras del Canal. El Clamor público informó de esta visita al día siguiente y encontramos referencia al acueducto de Amaniel:

—“La comitiva tomó los carruajes y en pocos minutos contemplaba un hermoso puente de diez y siete arcos, por encima del cual pasa el acueducto que tiene unos diez pies de anchura y una bóveda que consiente debajo de sí a un hombre a caballo. Puestos allí los concurrentes, tuvieron el buen gusto de dar un paseo por el acueducto con el auxilio de hachas encendidas; desde el puente de Amaniel hasta la Casa partidor, que es donde las aguas deben dividirse, unas para uso del vecindario de la corte, otras para dos canales de riego”.

El Diario Español (25-6-1858) publicó un detalle de los hitos en el trazado del Canal al día siguiente de su inauguración. Citó expresamente al acueducto de Amaniel:

—“Tiene en su trayecto cinco puentes-sifones, 28 puente-acueductos y una gran multitud de targeas (drenajes para las aguas superficiales), alcantarillas, pontones, presas-canales y badenes para salvar los barrancos y corrientes de agua que atraviesa para llegar a las puertas de la corte. Como obras de construcción, entre otras muchas no menos dignas de elogio y de estudio, aparecen los puentes del barranco de las Cuevas, compuesto de dos arcos de 52 pies de abertura y 92 de elevación; el del Espartal, con nueve arcos de 25 pies de abertura; el del arroyo Morenillo con cuatro arcos de 36 pies, todo de sillería, y fundado sobre estacado; y el elegante y magnífico de Amaniel, de diez y siete arcos y admirable construcción”.

En la Biblioteca Nacional existe una fotografía del mismo tomada por Charles Clifford, el galés que retrató la construcción del canal, y que está fechada el año 1856, aunque, como el puente aparece totalmente acabado, puede ser algo posterior.

Puente-acueducto de Amaniel. 1856. Foto de Charles Clifford. Biblioteca Nacional de España

Esta antigua conducción monumental estuvo a punto de desaparecer en el año 2004 cuando se presentó el proyecto de construir un túnel entre la plaza de Cuzco y la M30, que hubiera provocado su derribo. La acción popular logró evitarlo. Aun así, con el trazado de la actual avenida de Pablo Iglesias, quedó en el fondo de una especie de vaguada. En el parque Rodríguez Sahagún se puede ver otro acueducto similar del Canal Bajo, con cinco arcos, que tampoco presentan mejor aspecto.

Este acueducto no tiene ninguna relación con el viaje del agua de Amaniel, que surtía a la zona del Palacio Real.

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