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Desprendimiento del techo de una nave en Vallecas
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Desprendimiento del techo de una nave en Vallecas (Foto: Imagen cedida por CCOO)

El deterioro de una nave en Vallecas expone a la plantilla de Canal de Isabel II a riesgos graves de seguridad

miércoles 30 de julio de 2025, 07:00h
Actualizado: 11/08/2025 08:14h

Trabajar entre goteras, humedades y cortes eléctricos recurrentes se ha convertido en rutina para la plantilla que desarrolla su labor en la nave industrial del polígono de Vallecas, ubicada en la calle Camino de Hormigueras 111, actualmente en uso por Canal de Isabel II. El edificio, en régimen de alquiler y con graves deficiencias estructurales, representa un riesgo evidente para la seguridad y la salud de quienes acuden a diario al centro. Así lo denuncia Comisiones Obreras (CCOO), que advierte de que en los últimos días la situación ha empeorado tras varios desprendimientos del falso techo, situado a gran altura, lo que supone un peligro “evidente para la integridad física” de la plantilla.

La última incidencia, ocurrida el 11 de julio, motivó la limpieza del área afectada y un balizamiento puntual de la zona. Sin embargo, la actividad no se ha detenido ni se han acometido reformas estructurales de calado, aunque, según apunta el sindicato, está previsto reparar el techo. Hasta ahora, las únicas medidas adoptadas han sido el uso obligatorio de casco dentro de la nave y la señalización de las áreas más comprometidas, medidas que los delegados de prevención consideran “claramente insuficientes”.

Según ha explicado Emilio Torres Martín, delegado de Prevención y secretario general del Ciclo Integral del Agua del sindicato, “el edificio es antiguo y el propietario no ha tomado medidas adecuadas hasta la fecha. Tampoco ha habido presión suficiente por parte de Canal para exigir actuaciones urgentes”.

“La primera medida que se tomó tras el desprendimiento del techo fue poner una cinta, pero los trabajadores tienen que seguir trabajando porque ahí tienen todo el material de almacenamiento. El lunes ya estaba quitada la cinta y el martes de la semana pasada ya fue cuando fueron los técnicos de prevención para tratar de poner las medidas oportunas”, apunta.

Entre las principales deficiencias detectadas se encuentran goteras, humedades, escaleras en mal estado, suelos levantados, fallos en la instalación eléctrica y falta de espacio en zonas clave como vestuarios o taquillas. A esto se suman cortes de suministro eléctrico que han durado varios días, dejando a la plantilla sin ventilación ni aire acondicionado en plena ola de calor. Las interrupciones, según los representantes de los trabajadores, han sido resueltas con “apaños” en la línea trifásica de acometida, sin una solución definitiva que garantice la estabilidad y seguridad de las instalaciones.

Desprendimiento del techo de una nave en Vallecas

En los días posteriores al desprendimiento del techo, Canal de Isabel II coordinó con la propiedad del edificio una visita conjunta a las instalaciones para evaluar el estado de la nave y buscar posibles soluciones. En esta inspección participaron representantes de distintas unidades de la empresa (Gestión Patrimonial, Compras, Contadores y Prevención), así como delegados de prevención y personal de la propiedad, que informó de que ya se está gestionando con el seguro y varias empresas la identificación de las reformas necesarias. Como resultado, se adoptaron algunas medidas provisionales, como la obligación de utilizar casco dentro de la nave y la comunicación de estas precauciones a toda la plantilla, incluyendo al personal externo, como el de limpieza. No obstante, los delegados de prevención consideran que estas acciones son claramente insuficientes ante un problema de fondo que requiere una intervención estructural urgente.

Por ahora, la única actuación prevista se limita a la reparación del techo afectado por el último desprendimiento, mientras siguen sin abordarse otras deficiencias graves como el mal estado de los baños o unas escaleras que, según denuncian los trabajadores, presentan condiciones “casi tercermundistas”. Entre las mejoras planteadas, únicamente se contemplan medidas menores como la instalación de una fuente de agua fresca para hacer frente a las altas temperaturas o la instalación de lavadora y una secadora. Sin embargo, no consta que se estén tomando medidas para solucionar problemas como las humedades persistentes u otras carencias en las condiciones del centro.

Una nueva nave prevista para el próximo año y trabajos fuera de categoría

La previsión de trasladar la actividad a una nueva nave, actualmente en proceso de adecuación, no llegará hasta mediados del próximo año. Desde la parte sindical, esta demora es vista como una estrategia para alargar el uso de una nave - más que por de adecuación de la misma - que “se cae a pedazos”. “Es una barbaridad mantener a los trabajadores en estas condiciones durante tanto tiempo. No se pueden excusar en que ya están pagando otra nave para no tomar medidas en esta infraestructura”, señala Torres, quien lamenta la “dejadez” en la gestión del problema.

Además del deterioro del centro, la representación de los trabajadores denuncia que parte de la plantilla está asumiendo tareas que no corresponden a su categoría profesional ni a su formación. Se trata de empleados que fueron subrogados desde la empresa Hispanagua, encargada anteriormente del servicio mediante contrato público. Tras la internalización de estos trabajadores por parte de Canal de Isabel II, la empresa ha seguido licitando ese mismo contrato, ahora adjudicado a otra compañía, lo que genera una duplicidad de funciones y, por tanto, un gasto público innecesario.

Los trabajadores realizan actuaciones para las que no están formados

Mientras la nueva adjudicataria realiza las tareas originalmente asignadas, los trabajadores subrogados han sido reubicados en funciones distintas para las que no están capacitados, como condenas de inmuebles o intervenciones técnicas en instalaciones sin cobertura, en solitario y sin los medios adecuados. Esta situación, según advierten los delegados, no solo compromete la seguridad de los empleados, sino que supone una mala gestión de los recursos públicos.

En este contexto, CCOO ha solicitado la paralización inmediata de la actividad en la nave de Vallecas, hasta que se tomen medidas que garanticen plenamente la seguridad del centro de trabajo. Asimismo, reitera su compromiso con la defensa de unas condiciones de trabajo dignas, en entornos seguros y conforme a los estándares de prevención que deben regir en una empresa pública como Canal de Isabel II.

La instalación, que opera como almacén y punto de trabajo para diversas tareas del ciclo del agua, continúa en funcionamiento pese al riesgo evidente que representa. La representación de los trabajadores exige actuaciones inmediatas que pasen por una rehabilitación profunda o por el cierre temporal del centro, y advierte que no se puede seguir exponiendo a la plantilla a un entorno de trabajo inseguro, deteriorado y sin garantías mínimas.

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