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Velintonia, un legado material e inmaterial

jueves 03 de julio de 2025, 14:10h
El recuerdo del poeta Vicente Aleixandre está más vivo que nunca ahora que se acerca el cincuentenario del Premio Nobel de Literatura con el que fue galardonado en 1977, y que el Gobierno de la Comunidad de Madrid se ha hecho cargo de proteger el patrimonio cultural vinculado a su figura frente a las numerosas omisivas y desplantes del Gobierno central y de su ministro de Cultura.

Asistí el pasado 1 de julio, como miembro del Consejo Regional de Patrimonio, a la aprobación unánime por este organismo de la incoación del expediente de declaración como Bien de Interés Cultural, en su categoría de Patrimonio Inmaterial, de “La Memoria de Velintonia: Casa de la Poesía”. Con ello, la casa del poeta Vicente Aleixandre, situada en la antigua calle Wellingtonia 3, cuenta ya con dos declaraciones de protección patrimonial. La primera, como Bien de Interés Patrimonial, interesa al inmueble que acogió a numerosos intelectuales y poetas, especialmente de la Generación del 27, pero también del 50 y del 70. La segunda, como Bien de Interés Cultural, distingue la memoria imborrable ligada a lo que el poeta Jaime Siles llama el “espíritu de Velintonia”.

Junto con estas dos garantías de protección, Velintonia cuenta con una tercera, que es la adquisición del inmueble por parte del Gobierno de la Comunidad de Madrid para su restauración, conservación y futura musealización, que abrirá sus puertas al público el próximo 11 de julio tras décadas de ruina y abandono.

Además, a esta última declaración se le añade la existencia y conservación del archivo documental y bibliográfico del poeta, declarado también Bien de Interés Cultural. La Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, capitaneada por Mariano de Paco, pretenden también adquirirlo, junto con mobiliario que perteneció a esta simbólica vivienda, para ser devuelto a su origen, dotándola de contenido y dando sentido a sus declaraciones patrimoniales, tanto materiales como inmateriales.

Se trata de una triple protección nunca vista, que aúna todos los elementos importantes en cuanto a preservación del patrimonio y pone de manifiesto la preocupación y el compromiso del Gobierno de Isabel Diaz Ayuso con la cultura y el patrimonio de nuestro país.

En plena concordancia con lo establecido por la UNESCO y por la Ley española en cuanto a salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial, Velintonia goza de protección jurídica, institucional y patrimonial. Se protege así, no solo lo tangible, sino también el carácter intangible de lo que significó y significan su condición como templo de la palabra, por las conversaciones y lecturas de las grandes figuras literarias que durante medio siglo cruzaron sus puertas e impregnaron sus paredes de amistad y poesía.

Una declaración inmaterial no rebaja un ápice su valor patrimonial, al contrario, se añade un valor extra, el de sentimiento, pertenencia y remembranza de un capítulo imprescindible de la creación poética española del siglo XX. La casa de Vicente Aleixandre no puede concebirse sin este concepto.

El caso de Velintonia es un claro ejemplo de que deben dejarse a un lado prejuicios como el “si no lo veo, no lo creo” en cuestiones de conservación del patrimonio. Las personas no necesitan sólo ver y tocar para sentir y creer. Las personas necesitan una cultura libre, en la que cada individuo pueda generar su propia idea y dar rienda suelta a su imaginación sobre la base de los hechos históricos que se produjeron allá donde se encuentren.

¿Por qué Velintonia no puede entonces concebirse como algo inmaterial? Claramente, lo es. Y se trata de un concepto indivisible, donde el recuerdo de lo que sucedió va de la mano del escenario donde se produjo.

El “espíritu de Velintonia” renace gracias al Gobierno de la Comunidad de Madrid, que proyecta también poner en marcha actividades en la Casa de la Poesía para que los madrileños y quienes nos visitan puedan conocer y apreciar este bien cultural y todo lo que lo rodea, material e inmaterial.

Como reflexión personal y profesional diré que ningún bien cultural es menos que otro, ni carece de menor valor patrimonial por tener una u otra declaración, ya sea Bien de Interés Cultural, Bien de Interés Patrimonial, bien inventariado o aún por descubrir y catalogar.

El patrimonio cultural inmueble, mueble o inmaterial debe ser cuidado, protegido y valorado por las generaciones presentes y futuras, sin etiquetas, prejuicios, ni banderas políticas. El arte y la cultura fueron, son y serán nuestro legado más valioso.

Sandra Samboal

Diputada del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid

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