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'Travy', una familia de teatro
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'Travy', una familia de teatro

sábado 18 de enero de 2025, 12:12h
Actualizado: 22/01/2025 20:36h
La Familia Travy está compuesta por el matrimonio Quim Pla-Nuria Solina y por sus hijos Diana y Oriol. Son una familia teatral que acaba de aterrizar en la Abadía para presentar el espectáculo que han titulado con su nombre: Travy. Los padres tienen una larga trayectoria en el teatro de calle catalán y han traspasado a sus hijos el oficio, a mitad de camino entre los juglares y el clown. Quimet, el patriarca, fue uno de los cofundadores de Els Comediants. La diferencia generacional es la base de este montaje que ha recorrido ya numerosos escenarios. La dramaturgia la han hecho Oriol Pla, que también dirige, y Pau Matas. Oriol ya se ha integrado en ficción audiovisual participando como actor en series como y El cor de la ciutat y Merlí. Su hermana Diana se ha decantado más por la investigación entre el cuerpo y la voz.

Así que estas dos generaciones se han unido para llevar a escena el momento en el que debe evolucionar su trabajo. Los padres permanecen aferrados a la tradición mientras que los hijos quieren adentrarse en los nuevos rumbos del teatro, en el ‘teatro moderno’. Oriol recibe carta blanca para montar un espectáculo y se reúne con su familia para crearlo. Desde el primer momento son evidentes las diferencias de criterio y de estética: los padres aparecen con la cara blanca de los payasos, los hijos con smoking o mono de trabajo. Así comienza la aparente improvisación que da pie a cada uno de los intérpretes para lucir sus condiciones. Hay un caos aparente que, dramatúrgicamente, tiene sentido en el género del metateatro, o sea, del teatro dentro del teatro.

En muchos momentos el espectador no sabe si lo que está viento es la ficción en marcha o las discusiones de la familia. Se clarifica mucho la acción porque la ficción está interpretada en español, mientras que los artistas hablan familiarmente en catalán. Hasta introducen una espléndida escena, protagonizada por los patriarcas, en un italiano macarrónico. Llega un momento en el que, el actor/director acaba exclamando que ya no sabe en qué idioma habla. La coordinación entre los cuatro es extraordinaria y para la puesta en escena solo necesitan una mesa para ponerse a trabajar, y unos viejos telones.

En muchos momentos aparecen el genio artístico y las miles de horas pasadas sobre los escenarios. Quim Pla es capaz de parodiar el monólogo de Hamlet -Ser o no ser…- mientras cocina una tortilla. Y es que, como dice, los clásicos siempre resultan bien. Al mismo Quim le hacen tragar un jarabe de ‘teatro moderno’, que le provoca náuseas y arcadas: ¡qué malo es el teatro moderno! Su esposa Nuria saca a relucir su habilidad con el violín.

Travy tiene un cierto aire de despedida y mucho de homenaje y nostalgia. Se advierte el amor y admiración que Oriol y Diana tienen hacia sus padres. Y con esos ingredientes han puesto en pie un espectáculo que cautiva y que provoca carcajadas. Tal vez podríamos calificarlo como de ‘teatro total’, porque está claro que los cuatro artistas hablan, escriben, hacen mimo, algo de circo…

Travy está en el teatro de la Abadía hasta el 2 de febrero.

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