El Consorcio Centro Nacional de Neurotecnología creado por la Comunidad de Madrid tiene el objetivo de investigar el cerebro humano y aspira a convertirse "en un instituto de referencia internacional en el desarrollo de nuevos avances a través de la integración de las neurociencias, la inteligencia artificial y la ética de estos avances".
En su reunión del miércoles, el Consejo de Gobierno ha dado luz verde a la celebración de un convenio con la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Administración General del Estado para el lanzamiento de Neurotech. Esta iniciativa contará con una inversión del Ejecutivo madrileño que asciende a 78 millones de euros hasta el año 2037, según explicó en rueda de prensa el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín.
Se destinarán 120 millones de euros al proyecto por parte del Gobierno central, y el Ministerio de Digitalización y de la Función Pública ya ha transferido los primeros 40 millones de euros al Ministerio de Ciencia para iniciar su implementación.
Un presupuesto total de 200 millones será destinado a este proyecto, que se ubicará en el campus de Cantoblanco de la UAM. Este lugar se encuentra junto al Parque Científico de Madrid y a algunos de los "centros más prestigiosos de España y del mundo en esta materia", como son los Institutos Madrileños de Estudios Avanzados IMDEA Nanociencia y Alimentación, así como varios centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la UAM, incluyendo el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, el Centro Nacional de Biotecnología y los institutos de Física Teórica y Ciencias Matemáticas, entre otros.
Un equipo liderado por Rafael Yuste, director del Centro de Neurotecnología de la Universidad de Columbia en Nueva York, ha diseñado el programa que se desarrollará. Junto a él, colaboran José Carmena, profesor de Ingeniería Eléctrica y Neurociencia en la Universidad de California-Berkeley, y Álvaro Pascual-Leone, catedrático de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.
La Consejería de Educación, Ciencia y Universidades tiene como meta con esta iniciativa "desarrollar herramientas tecnológicas que estén basadas en los fundamentos del cerebro humano". Estas herramientas se utilizarán para beneficiar a la sociedad, generando un gran impacto en diversos campos, tales como la salud y el combate contra ciertas patologías clínicas. Entre estas se incluyen enfermedades crónicas en etapas tempranas, trastornos del neurodesarrollo como el espectro autista, así como condiciones como el Parkinson, el Alzheimer, la depresión, trastornos del sueño, problemas relacionados con el ritmo cardíaco y secuelas derivadas de lesiones cerebrales agudas y adquiridas.
La creación de empresas que conviertan el potencial de los resultados de investigación en oportunidades comerciales es también un objetivo fundamental. Esto se logrará a través del establecimiento de acuerdos y la cofinanciación en proyectos, así como en la explotación comercial de resultados, incluyendo patentes y otros productos de interés comercial. En este contexto, el departamento encargado de supervisar los aspectos éticos y legales relacionados con el desarrollo de la nueva neurotecnología jugará un papel crucial.