Junto con los seguros de coche, los seguros del hogar son los más contratados en nuestro país. Las viviendas cuestan mucho dinero y hay que hacer un gran esfuerzo a la hora de comprarlas, por lo que todo el mundo las quiere proteger.
Debido a que es la posesión más valiosa que tienen la mayoría de las personas, no hay que cometer errores cuando se contrata una póliza para el hogar si no se quieren tener sorpresas desagradables en el peor momento.
Errores típicos al contratar un seguro de hogar
Contratar un seguro porque es el más barato
El principal error es quedarse con el seguro más barato. Lo normal es que ese importe tan bajo venga dado porque es malo, y deja a los asegurados sin protección en muchas situaciones.
Si el precio es un problema, ahora Yoigo (la empresa de telefonía) ha sacado al mercado un seguro junto a Mapfre que se paga mes a mes. De ese modo, se evita abonar la cuota en una sola anualidad, algo que no todo el mundo puede permitirse.
No calcular bien el valor de los bienes
Cuando se contrata un seguro de hogar se nos pedirá que pongamos una cantidad de dinero para cubrir los bienes que tenemos en casa, lo que se conoce como contenido.
En estos casos, lo habitual es quedarse corto y no realizar bien el cálculo de todo lo que tenemos. Eso es un error, pues en caso de siniestro, la indemnización será insuficiente a la hora de recuperar el valor de lo que hemos perdido.
No leer la póliza con detenimiento
Siempre hay que estar atento a la letra pequeña. Ahí es donde se ponen los límites a las coberturas, los deducibles, las exclusiones, etc.
De no hacerlo, nos podemos encontrar con la situación de haber estado pagando un seguro que no cubre un riesgo al que somos propensos. Un ejemplo de ello son los viejos tejados de las casas antiguas.
En el caso de sufrir un incendio en ellos, o incluso una simple gotera, la mayoría de los seguros de hogar se desentenderán.
Valorar de manera incorrecta la propiedad
Antes hablábamos de asegurar el contenido y ahora le toca al continente. Este es la estructura de la casa y hay que fijar un valor que sea correcto.
Un valor muy bajo supondría que no podríamos reconstruir la vivienda tras un siniestro grave, mientras que un valor muy alto solo servirá para pagar una prima desmedida.
No contratar coberturas adicionales
Los seguros siempre suelen ofrecer coberturas adicionales que, en algunos casos, nos pueden interesar. Por ejemplo, si tenemos un perro sería una buena idea contratar la responsabilidad civil obligatoria.
Algo similar ocurre si tenemos una colección de monedas con cierto valor, una de videojuegos o de cualquier otro tipo. Para estos casos, los seguros poseen garantías complementarias, que nos permiten estar tranquilos por si nos roban la colección, se inunda la casa o surge cualquier otro incidente. Otra cobertura podría ser la de protección contra la ocupación ilegal si vivimos en una zona propensa a padecer este problema.