El consejero de Vivienda, Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, Jorge Rodrigo, ha visitado este lunes las obras de la futura estación de Madrid Río, uno de los ejes de la renovada Línea 11 del suburbano. El titular del ramo ha asegurado que los trabajos continúan avanzando según lo previsto mientras se ultima el proyecto modificado del tramo entre Plaza Elíptica y Conde de Casal por el que se reduce “significativamente” la masa arbórea afectada: de 1.507 a 500 talas. El documento, ha señalado, se encuentra ya “prácticamente finalizado” y será aprobado de manera definitiva “en las próximas semanas”. Asimismo, desde la Consejería han apuntado que la tuneladora, de fabricación alemana, no llegará a la capital hasta 2025.
Las actuaciones actualmente en marcha se relacionan con la excavación y el hormigonado de las pantallas que configuran la infraestructura. En concreto, el director general de Infraestructuras de Transporte Colectivo de la Comunidad, Miguel Núñez, ha detallado cómo se lleva a cabo el vaciado del terreno para introducir las jaulas de acero -de hasta 30 metros de altura- sobre las que se debe hormigonar para culminar las pantallas: “Imaginaos que la estructura de la estación es una caja de zapatos. Primero construimos las pantallas, que serían las paredes de la caja. Sobre ellas, la losa de cubierta, que sería la tapa”. Según las previsiones, esta fase culminará el próximo mes de octubre.
Una vez concluya esta operación será el turno del “vaciado” de la caja de zapatos que representa la propia estación. A tal fin, la Comunidad ha encargado la fabricación de una tuneladora específica para el tipo de suelo de la región: arenoso y sin roca. Si todo sigue el guion previsto, esta herramienta llegará a Madrid en 2025, dando entonces comienzo la excavación de los túneles "Para que el túnel pueda empezar a ejecutarse, las estaciones tienen que estar en un proceso muy avanzado. Por lo tanto, la tuneladora se introducirá en la estación del Parque de Comillas. Estará ahí aproximadamente un mes y luego ya irá por todo el recorrido", ha explicado.
Además, tal y como ha confirmado Europa Press, la Comunidad de Madrid acaba de adjudicar el contrato para la redacción del proyecto de construcción del tramo sur de la ampliación, el más corto, para unir el extremo sur de la línea, desde La Fortuna, con la estación de Cuatro Vientos de la Línea 10. El proyecto contempla un trazado de cuatro kilómetros de longitud y la construcción de un máximo de dos estaciones para conectar La Fortuna con la L10 y Metrosur (L12). El montante total, de la mano de la UTE formada por Proes Consultores y BAC Engineering Consultancy Group, asciende a los 1.454.150,84 euros. El plazo de ejecución es de 14 meses.

"Los vecinos pueden estar tranquilos"
Antes de cerrar la visita, Jorge Rodrigo ha vuelto a insistir en la importancia de las obras y es que, tras el aval del Defensor del Pueblo, la L11 se convertirá en un “eje transversal que cruce la región de norte a sur”. Serán hasta 20 las paradas que unan Cuatro Vientos y Valdebebas, enlazando con la Terminal 4 del Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez – Madrid Barajas y la red de Cercanías regional. Lo complejo de la obra, ha matizado, traerá consigo “irremediables molestias” para la vecindad. Motivo por el que ha aprovechado para pedir disculpas de antemano por los inconvenientes que estos trabajos puedan suponer: "Es un fallo importante. Tenemos que tener claro, y así lo dice el propio Defensor del Pueblo, que la infraestructura es de interés general, de una gran magnitud y que va a beneficiar a todos los madrileños".
Por su parte, desde la plataforma vecinal 'No a la tala', que esta misma mañana ha vuelto a concentrarse frente a la obra, insisten en el triunfo del movimiento asociativo, que ha permitido “salvar” un buen número de árboles: "Si hubiese dependido de la Comunidad, arrasarían los mil". En cualquier caso, han añadido, continuarán movilizándose frente a la “falta de transparencia” que, a su parecer, caracteriza al procedimiento al carecer de Comisión de Seguimiento. También han puesto de manifiesto la preocupación de los vecinos de la zona, temerosos de “perder su casa” tras la instalación de medidores de ruido en las fachadas de algunos edificios. A este respecto, Rodrigo ha insistido en llamar a la calma: “Está todo controlado. Los vecinos tienen que estar tranquilos. Se están tomando todas las medidas de seguridad necesarias para que no surja ningún tipo de problema”.
La próxima visita, ha zanjado el consejero, será a las obras de la estación de Comillas, en el distrito de Carabanchel, que se ejecutan en paralelo y al mismo ritmo que las de Madrid Río.