El Centro Dramático Nacional coproduce el espectáculo Los guapos, escrito y dirigido por David Trueba. La historia está ambientada en un barrio obrero de Madrid donde se reencuentran dos amigos de la infancia. En los año 80 a los miembros de esta pareja les llamaban los guapos, título que ha escogido el autor. Ahora, a los 40 años, vuelven a verse con el pretexto de que la mujer necesita un favor de su antiguo compañero de correrías. Pero esta cita sirve para ver de que manera tan distinta han evolucionado las vidas de estos dos seres, que vivieron una historia de amor en la adolescencia.
David Trueba, el menor de ocho hermanos, inició su carrera como guionista de cine hace más de treinta años. Su debut como director se produjo en 1996 con La buena vida, película que logró un gran éxito. Su película Vivir es fácil logró cinco premios Goya. En paralelo inició otra carrera como novelista, habiendo publicado seis hasta el momento. Ahora, ante el estreno de esta comedia, ha confesado que el teatro era una asignatura que tenía pendiente desde hace años. Tuvo un acercamiento al género en 1995 cuando adaptó para la escena una obra de David Mamet, que se estrenó en el teatro de la Abadía en 1995 con el título de Métele caña.
"Esta experiencia de escribir teatro es como la de un montañero cuando mira a las grandes cumbres y se plantea escalarlas todas para completar algo en su vida. Para cualquier persona que ama escribir, el teatro es vital. Incluso grandes escritores que no han hecho nunca teatro, al leer sus biografías descubres que sí quisieron hacerlo e, incluso, lo intentaron. Yo creo que casi todos los grandes se adentraron alguna vez en el género", afirma Trueba.
Después de esta primera experiencia como autor y director parece tener claro que repetirá en el futuro. Los dos únicos intérpretes de esta obra son Vito Sanz (recién salido de Instrucciones para sobrevivir en lo oscuro) y Anna Alarcón, una actriz barcelonesa de larga trayectoria a la que apenas hemos visto en Madrid en dos o tres montajes del circuito alternativo.
El teatro nacional de España también estrena, en la sala Nieva del Valle Inclán, Primera sangre, un texto de María Velasco que fue ganador del XXXI Premio SGAE de Teatro Jardiel Poncela. Velasco se basa en el secuestro y asesinato de una niña en los años noventa. Al no hallarse culpable del crimen, en caso fue sobreseído. No fue tan mediático como el de las niñas de Alcasser, pero este tocó muy de cerca a la autora y directora. El montaje está interpretado por María Cerezuela, Valèria Sorolla, Javiera Paz, Vidda Priego y Francisco Reyes.
Los guapos se exhibe en el teatro María Guerrero del 24 de abril al 9 de junio de 2024. Primera sangre está en sala Francisco Nieva hasta el 2 de junio.
No juegues con Carrie
Otro de los estrenos de la semana es el monólogo No juegues con Carrie, escrito e interpretado por Enrique Cervantes en el teatro Quique San Francisco.

Creado junto a Carolina Yuste (reciente Premio Talento Joven en los Talía) y Sara Sierra, que firman la dirección, los tres reconocen haber sufrido acoso escolar. Eso les ha provocado a montar esta pieza en la que se analizan las consecuencias de esta práctica y las reacciones -u omisiones- de la sociedad ante el mal trato infantil y juvenil.
Carrie fue la primera novela que publicó, en 1974, Stephen King. Su protagonista es una joven que sufre malos tratos, tanto en el ámbito familiar como en el instituto. La rabia acumulada, la ira, desembocan en un final sangriento que fue trasladado al cine por Brian de Palma en una película que consagró a la actriz Sissy Spaceck. La violencia de las situaciones retratadas ha provocado que la obra literaria haya sido censurada en numerosas ocasiones.
Enrique Cervantes toma este nombre para su drama, intentando que reflexionemos sobre qué circunstancias se producen para que un niño, o un adolescente, acudan armados a su centro de enseñanza y provoquen una masacre. Una ficción que, desgraciadamente, se convierte en realidad desde hace muchos años en distintos puntos del planeta. En España los jóvenes tienen mucho más difícil el acceso a las armas, pero el acoso y el maltrato están a la orden del día.
Lo que presenta Cervantes es a un joven de 30 años que queda en una cafetería con un compañero de clase al que no ve desde hace más de una década. Eso nos traslada al momento en el que Enrique, con 17 años, va camino al colegio con una pistola escondida en los pantalones. Cuando la violencia que recibe a diario se vuelve insoportable se verá obligado a elegir entre saltar a un pozo o convertirse en Carrie.
No juegues con Carrie se representa en el teatro Quique San Francisco hasta el 12 de mayo.