T
an solo ha transcurrido un mes del curso escolar y la Comunidad de Madrid ya cuenta con una asignatura pendiente que lleva arrastrando desde hace varios años. El Programa de Enriquecimiento educativo para el alumnado de Altas Capacidades, conocido como PEAC, ‘suspende’ ante las demandas de las familias con niños y jóvenes con estas características.
Laura Martínez es madre de un adolescente con altas capacidades. Recuerda que cuando le dieron la información de que había sido admitido en el programa fue “como si hubiera tocado la lotería”, pues asegura que es “muy difícil entrar” debido a la alta demanda y las pocas plazas existentes. Pero una vez dentro, Martínez se llevó una “buena decepción” al encontrarse con un programa “muy pobre”. “Solo tratan de dar contenido a los niños y es cierto que tienen la necesidad de aprendizaje muy elevada y mucha curiosidad intrínseca, pero también necesidad trabajar la parte emocional”, apunta.
El PEAC, iniciativa de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades, es un programa gratuito que ofrece tareas formativas a los escolares de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato de centros públicos, concertados y privados de la región. Los participantes asisten quincenalmente las mañanas (de 10:00 a 13:00 horas) de los sábados durante los meses de octubre a mayo, con el objetivo –según la Comunidad de Madrid– de favorecer su “desarrollo integral, su pensamiento y la creatividad en ámbitos de aprendizaje como el científico-tecnológico, artístico, humanístico-literario o de habilidades sociales”.
Los alumnos que participan en este programa ascienden a 3.063 alumnos durante el presente curso, una cifra que ha ido en aumento en los últimos años gracias a los programas de evaluación de los centros educativos. El Programa de Enriquecimiento educativo para el alumno de Altas Capacidades empezó hace 24 años en la Comunidad de Madrid con 157 estudiantes.
“No todos tienen los mismos intereses”
Al factor emocional se suma que el programa no siempre resulta atractivo para los jóvenes que participan en él. “Deberían pensar que no todos tienen los mismos intereses. Hay días que dan cosas interesantes para mi hijo, pero otros no y él se siente como si hubiera madrugado para nada”, confirma Martínez. Además, la madre de Saúl también denuncia que los profesionales que les imparten estas actividades no están “especializados” para tratar con personas con altas capacidades y que los jóvenes participantes “no tienen tiempo para socializar entre ellos”: “Antes tenían un tiempo de recreo, pero eso ya desapareció y ahora solo tienen tres horas de contenido”.
Otro de los inconvenientes del PEAC para las familias con jóvenes con altas capacidades es que se desarrolla fuera del horario educativo y muchas veces “los niños se ven en la tesitura de tener que elegir entre algo que les gusta como jugar al fútbol o el programa” de la Comunidad de Madrid. “Al principio no tienes información y te venden el PEAC como algo maravilloso. Eliges lo maravilloso porque crees que va a ser lo mejor para tu hijo, pero ahora fomentaría la pasión por mi hijo por alguna actividad extraescolar”, confiesa Martínez, que apuesta por un sistema educativo diferente que cuente con las personas con altas capacidades en el aula.
¿En qué consiste el PEAC?
Fue en 1999 cuando la Comunidad de Madrid puso en marcha este programa educativo con 157 participantes. La cifra ha ido aumentando con el paso del tiempo gracias a los programas de detención, de hecho, en este presente curso ha aumentado en un 7,4 por ciento respecto al anterior. Las secciones se llevan a cabo con la Fundación Max Mazin, que participa a través de aportaciones económicas y el desempeño de las tareas informativas, además de "generar oportunidades formativas y laborales para los alumnos más allá del ciclo escolar".
"Son personas que ven muy diferentes al resto”
El proyecto surgió fruto de la colaboración de la Fundación CEIM, siendo su presidente Max Mazin, con la Consejería de Educación y Juventud de la Comunidad de Madrid. "Max Mazin había detectado la necesidad de impulsar un proyecto a través del cual se pudiera indentificar y atender las necesidades pedagógicas de los alumnos de altas capacidades", indican desde la Fundación Max Mazin, que cogió el relevo de CEIM en 2020, tras más de 20 años.
Las actividades complementan la respuesta educativa que reciben en sus centros escolares y permiten la interacción de alumnos con perfiles similares procedentes de centros y zonas distintas de la Comunidad de Madrid y se dividen en grupos entre los seis y 18 años. Asimismo, realizan jornadas formativas para las familias de los alumnos y celebran sesiones de intercambio de información con los tutores de los centros docentes de referencia del alumnado.
Según ha señalado la Fundación Max Mazin, de los 180 profesores colaboradores que tiene el PEAC, 140 son funcionarios de carrera en activo de los diferentes cuerpos docentes no universitarios y los otros 40 son personal especializado que desarrolla su actividad profesional en diferentes sectores.
El pasado 4 de octubre, el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid aprobó el Decreto de creación del Centro Regional de Enriquecimiento educativo para el alumnado con Altas Capaciades (CREACIM) con la intención de coordinar la formación y los recursos para estos estudiantes. Con este nuevo recurso, el Gobierno regional dota al PEAC de una "estructura propia" que permitirá "una mejor planificación, gestión, organización y desarrollo de las actuaciones".
Se trata de un centro educativo "pionero" que cuenta con un equipo directivo, formado por director, secretario y cinco coordinadores de área y 11 coordinadores de sede territorial.
Desde el CREACIM se coordinoran los ocho centros educativos madrileños donde se imparten estas acciones formativas: institutos Juan de la Cierva y Beatriz Galindo (Madrid), IES Pedro Duque de Leganés y Manuel de Falla (Móstoles), IES José García Nieto (Las Rozas de Madrid), IES Gerardo Diego (Pozuelo de Alarcón), IES Joan Miró (San Sebastián de los Reyes) y el instituto Antonio Machado (Alcalá de Henares).
Para obtener plaza, el colegio o instituto es quien debe formalizar la solicitud después de que el departamento de orientación reconozca a su alumno o alumna las altas capacidades. En la Comunidad de Madrid se da prioridad a las niñas porque la evidencia ha demostrado que se detectan menos que los varones.
Buena parte de los procesos de valoración y evaluación tienen lugar entre los cinco y diez años, cuando se encuentra una parte significativa de las sospechas de los profesores –aunque en muchos casos son los familiares quienes trasladan sus sospechas, son los centros educativos quienes valoran–. Más allá de esa edad hay detecciones, pero son menos frecuentes.

Entre los indicadores básicos de detección que utilizan desde la Comunidad de Madrid figuran la utilización del lenguaje, elevada comprensión de ideas complejas y abstractas, alta capacidad de observación, comportamiento creativo, cualidad de la formulación de preguntas, habilidad para resolver problemas, aprendizaje rápido y fácil, rechazo de tareas repetitivas, capacidades de liderazgo e intereses variados.
Desde la Fundación Max Mazin han constituido Alumni PEAC cuyo propósito es el de "crear una comunidad que sirva para que los antiguos estudiantes permanezcan vinculados y que puedan tener acceso a diferentes programas de valor añadido". Este año han incorporado prácticas con el CSIC y están trabajando con otras entidades con "el fin de ampliar el abanico de ofertas y actividades como prácticas en empresas y asesoramiento en oportunidades laborales".
Apoyo emocional
Las familias de niños y jóvenes con altas capacidades ven en el sector privado o en el tejido asociativo una alternativa para “trabajar la parte emocional”. Martínez recuerda que son personas con “problemas de aceptación porque se ven muy diferentes al resto” y tienen una alta “intensidad emocional” que deben de aprender a gestionar y que eso también repercute en “fracaso escolar” u otros problemas como el bullying.
“No hay nada subvencionado que trabaje la parte emocional”
Martínez encontró en la Asociación para el Apoyo Emocional a la Sobredotación Infanto-juvenil (AAESI) ese soporte “emocional y social” que no encontraba en las administraciones públicas.
La asociación está gestionada por padres y madres de manera altruista. Desde hace unos meses ha estrenado nueva junta directiva de la que Laura Martínez forma parte: “Quise devolver de alguna forma todo lo que habían hecho por mi hijo”.
“Cuando me dijeron que mi hijo tenía altas capacidades me puse a estudiar y empiezo a ver las necesidades que tiene y veo que la educación emocional es básica, como todos los niños, y fue cuando di con esta asociación que es la única de la Comunidad de Madrid que lo trabaja”, señala.
Cada viernes, la asociación organiza talleres para “aprender sobre la gestión emocional, autoestima y habilidades sociales para que puedan desenvolverse en la vida cotidiana”. Además, el centro, ubicado en Rivas Vaciamadrid, cuenta con zonas de ocio donde pueden jugar al baloncesto, fútbol y socializar. Y también cuenta con charlas para las familias.
“Hay muchas características que no tienen en cuenta en el PEAC”
En la actualidad forman parte 65 niños, aunque la cifra puede aumentar cuando pase el periodo de prueba de varios inscritos. El precio es de diez euros para los socios que quieran beneficiarse de formación de cursos, grupos de ocio o charlas y 35 para los niños que acuden a los talleres –en total son 45 euros–, y la cuota va bajando dependiendo del número de niños con altas capacidades en la familia.
Martínez denuncia el “desconocimiento” que hay dentro de las altas capacidades y el “dolor que hay detrás”, también dentro del sistema educativo. Por eso, desde AAESI propusieron hace unos años dar clases de orientación a los profesores de los colegios e institutos, sin embargo, aseguran que son “muchos los maestros que no acuden si no tienen una adaptación curricular”. Existe un equipo específico de altas capacidades dentro del equipo de orientación para dar información al profesorado si el colegio o instituto lo solicita.
Subvenciones
Los padres y madres con niños con altas capacidades pueden optar a diversas ayudas, tanto de la Comunidad de Madrid como del Gobierno de España. Martínez recuerda que ellos solicitaron la ayuda de la región, pero que desapareció cuando su hijo entró en el PEAC, al considerar que ya recibían el apoyo que necesitaban con este programa, por ello, piden mayor compromiso.
Desde hace ya unos años, el Ministerio de Educación y Formación Profesional convoca unas ayudas de 400 euros para que las familias puedan sufragar gastos de educación en los alumnos con altas capacidades. Se tratan de subvenciones para que las familias ayuden a sus hijos con actividades educativas o apoyo. El plazo de solicitud finalizó en el mes de septiembre y los beneficiarios ya están esperando su resolución.
Por su parte, la Fundación Max Mazin ofrece unas becas para que los alumnos de altas capacidades puedan afrontar sus estudios universitarios con más facilidad. Desde el año 2016, a través del Programa ADITUS, asesoran a estudiantes españoles con alto potencial académico y recursos económicos limitados en su proceso de solicitud a las Universidades más prestigiosas. Por este programa ya han pasado más de 135 estudiantes. Entre las Universidades en las que han sido becados se encuentran, Harvard, Yale, Columbia, Princeton, entre otras. Recientemente, han iniciado ADITUS POSTGRADO destinado a estudiantes que buscan continuar sus estudios de excelencia.