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OPINIÓN

El estadio Alfonso Pérez pierde su nombre

Por Joaquín Galván Vallina
lunes 16 de octubre de 2023, 08:59h
Actualizado: 18/10/2023 11:15h

El estadio municipal de Getafe “Coliseum Alfonso Pérez” pasará a denominarse únicamente “Coliseum”. El Ayuntamiento de Getafe y el Getafe CF -que tiene cedido este estadio por un plazo de 40 años, y cuyo nombre fue elegido por votación popular-, han acordado retirar al estadio municipal el nombre de Alfonso Pérez, tras las declaraciones del ex futbolista homónimo en el diario EL MUNDO en desacuerdo con la equiparación salarial del fútbol femenino con el masculino.

Las declaraciones literales de Alfonso Pérez cuando se le preguntaba su opinión sobre todo lo que había sucedido con la selección femenina son las siguientes:

“Pues tengo una opinión bastante discrepante respecto a la mayoría con todo lo que está ocurriendo. Me parece muy bien que las mujeres tengan su espacio y sus derechos, como creo que tienen actualmente y desde hace bastantes años. Hay mujeres trabajando en todos los cargos de grandes empresas y nadie les cierra ya puertas. Pero creo que no puede ser equiparable para nada el fútbol femenino y el masculino porque todo va en función de los ingresos que generes y de la repercusión mediática. Y ahí no hay comparación. Seguro que hay otras deportistas de otros deportes a las que les gustaría cobrar como las jugadoras de la selección española femenina y no pueden, como a mí me gustaría cobrar lo de Cristiano Ronaldo, pero no puedo ser tan bueno. Es lo que hay. Cada uno tiene que saber dónde está y lo que genera. No se pueden quejar de lo que es actualmente el fútbol femenino. Ha evolucionado, pero deben tener los pies en el suelo y saber que no se pueden equiparar en ningún sentido con un futbolista hombre.”

También recalcaba la importancia de sentirse españoles para vestir la camiseta de España, haciendo referencia a Guardiola y a las jugadoras de la Selección española: “…yo obligaría a besar la bandera española para saber que defienden con honor y honestidad la camiseta de su país.”

Ante estas declaraciones, El Ayuntamiento, tras acordar con el Getafe CF retirar el nombre del ex futbolista al estadio, enfatizaba que Alfonso Pérez señalaba en su entrevista "la imposibilidad de que una jugadora cobre lo mismo que sus compañeros varones, trasladando la idea del fútbol como mero negocio económico, en lugar de ensalzar aspectos tan importantes en el deporte como la superación, el esfuerzo o la igualdad, y minimizando los logros sociales obtenidos por las actuales campeonas del mundo dentro y fuera de los terrenos de juego".

Asimismo, el Ayuntamiento y el club de fútbol ponían de relieve que "coinciden en la necesidad de preservar los valores positivos que emanan del deporte, que en la ciudad se fomentan a través de las escuelas deportivas".

Alfonso Pérez, por su parte, después de ser tomada la decisión de quitar su nombre al estadio del Getafe, respondió con un vídeo, dando más aclaraciones en el mismo sentido y centrándose en corroborar lo ya afirmado: "No he dicho ninguna mentira".

Incluso la presidenta Ayuso ha hecho referencia al asunto, afirmando que "La dictadura de la izquierda es asombrosa: un veterano exjugador de fútbol no puede ni dar su opinión si no le agrada al poder".

Desde el punto de vista económico, que es uno de los aspectos cruciales del fenómeno futbolístico, para evaluar las opiniones de Alfonso Pérez recurrimos a la socorrida ley de la oferta y la demanda. Desde el ámbito de los clubes de fútbol, nos encontramos en un mercado que tiende a ser eficiente si se lo deja. El futbolista o la futbolista proporcionan valor a alguien que a cambio da dinero: se da lo que se recibe. Los clubes pagan más a quienes más valor les generan, llenándoles la taquilla o a través de otros conceptos, como patrocinios, publicidad o merchandising.

El público, que actúa como cliente final es el que está dispuesto a pagar las entradas, las plataformas en las que ver los partidos o comprar los productos que se comercialicen en torno a los clubes o los jugadores. En función de sus preferencias se acabará determinando el salario de los jugadores. El mercado es soberano y pagará más dinero a quien le proporcione más utilidad.

Aquí no hay criterios de merecimientos, esfuerzo, formación, reputación o experiencia. Por ejemplo, un reputado científico que sea una autoridad mundial en el estudio del gorgojo de la patata tendrá consecuentemente un salario inferior al de un futbolista de primer nivel, porque el futbolista genera más utilidad a más personas.

Del mismo modo, si el fútbol femenino genera menos utilidad al público y, por tanto, menos valor a los clubes que el masculino, es normal que los salarios sean inferiores. Si la asignación se hace por el mercado, como en este caso, el criterio de Alfonso Pérez resulta irreprochable.

El mercado no es un ente tiránico, sino que al final somos todos, y decidimos lo que queremos o no queremos.

A nivel de selección nacional, la cosa cambia, porque los salarios no dependen del mercado sino de lo que decida la Real Federación Española de Fútbol, influida en gran medida por el elemento político. Se puede decidir equiparar el sueldo de los integrantes de las selecciones masculina y femenina de un plumazo, porque, en última instancia, quien lo financia lo hace obligado.

Cuando no hay mercado, no vemos que se haga una mejor asignación que si lo hubiera (por ejemplo, la asignación de salarios del sector público resulta frecuentemente discutible y arbitraria). Los salarios, en este caso, se asignan en función de una decisión autoritaria. Alfonso Pérez, piensa que el criterio debe ser de mercado, en función de los ingresos que se generen y de la repercusión mediática. La utilización del criterio de mercado por parte del ex futbolista también resulta impecable frente a la imposición autoritaria.

En cualquier caso, Alfonso Pérez ha expresado unas opiniones, justificándolas de modo más que adecuado. Pero para el Ayuntamiento, con el seguidismo pasivo del Getafe C.F., no es adecuado y, a la manera de la policía del pensamiento orwelliana, lo castiga cancelándolo por cometer un crimen de pensamiento.

Se le achaca trasladar la idea del fútbol como mero negocio económico, cuando Alfonso Pérez lo que ha dado es una explicación de una parte específica (las retribuciones de los jugadores o jugadoras), no ha elucubrado sobre la idea general del fútbol. Pero el Ayuntamiento decide manipuladoramente que es así. Además, le marca el guion de los aspectos que debe ensalzar --superación, esfuerzo o igualdad-, pero no el patriotismo -aspecto que ensalzó Alfonso Pérez-: parece que no es políticamente correcto hacerlo ahora, para esta inquisición de las opiniones ajenas. Ya lo de “minimizando los logros sociales obtenidos por las actuales campeonas del mundo dentro y fuera de los terrenos de juego” ni aparece en la entrevista, y es una interpretación libre de las mentes calenturientas del Consistorio. No se atiende a lo que el ex jugador dice, sino a lo que se cree que piensa.

En conclusión, un verdadero atropello y aviso para navegantes. Quien diverja en sus opiniones del pensamiento único será cancelado; y, sólo por el hecho de opinar, cualquiera se la juega, aunque sea el deportista más insigne que ha dado Getafe. La libertad está en horas muy bajas.

Algunos hemos tenido la fortuna de poder ver durante mucho tiempo a Alfonso Pérez en muchas ligas, dos Eurocopas, un Mundial y ganando un oro olímpico. Es agradable recordar que este habilidoso delantero, con sus botas blancas, administró unas gotas de felicidad en las vidas de los aficionados. Espero que su trayectoria personal continúe siendo tan exitosa como la futbolística.

Hace años Alfonso Pérez regaló a mi hijo una foto suya dedicada. No la colgué porque llevaba el uniforme azulgrana, y soy bastante merengue. Me arrepiento de no haberla colgado (retocada con pintura blanca, claro).

Joaquín Galván Vallina

Doctor en CC. Económicas y Empresariales

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