Fue ayer 3 de marzo de 2023. Ha fallecido el histórico abogado Jaime Sartorius, a los 83 años de edad, patrono de la Fundación Abogados de Atocha, entre otras muchas cosas. . Jaime fue uno de los grandes abogados que durante la dictadura defendió a un gran número de trabajadores antifranquistas ante el Tribunal de Orden Público (TOP) y persona fundamental de la acusación particular en el Proceso 1001 de los “10 de Carabanchel” en 1973 y en el juicio de los asesinatos de Abogados de Atocha de 1980. Hoy, en la mañana de este frio sábado le diremos adiós en el cementerio de la Paz de Tres Cantos., en Madrid. DEP compañero y amigo Jaime., tu capacidad para ejercer la abogacía y tus enseñanzas siempre se quedaran con nosotros y serán recordadas por los demócratas de este país.
Si alguna persona quiere profundizar en quien fue Jaime Sartorius, que acuda a la hemeroteca o se dé una vuelta por los periódicos o las redes sociales. Yo para comenzar este breve y rápido artículo, escrito a 24 horas de su fallecimiento -me cuesta pronunciar la palabra muerte, porque siempre estará con nosotros- lo he hecho y no he encontrado a nadie que le critique, pues como he titulado Jaime ha sido siempre una persona que siempre ha tenido una meta: Las libertades, la justicia y la paz.
Solo con leer lo que escribió en su día Antonio Baylos, hace 7 años, en vísperas de un homenaje en el Circulo de Bellas Artes, de los muchos que se merecía Jaime, estaría dicho todo;
“Jaime Sartorius es parte de la historia viva de este país. De su historia democrática, la de aquellas personas que han trabajado tanto y en condiciones tan duras contra la dictadura, por traer la democracia y la libertad a la mayoría de la población. Su trayectoria vital es impresionante. Los archivos de su despacho – y las trazas de los derechos peleados y afirmados a través de los expedientes jurídicos de tantas personas – se pueden hoy consultar en la Fundación 1 de Mayo de CCOO.”
Pero no está dicho todo, hay más, mucho más, Jaime es un referente para toda una generación de Abogados y Abogadas, pero también para personas de a pie, como por ejemplo yo mismo. Lo conocí personalmente no hace mucho más de 20 años, cuando desde CCOO de Madrid, estábamos preparando el 25 aniversario de los asesinatos de los Abogados de Atocha, en los comienzos de este siglo. Debo confesar que me impresiono. Ya sabía de sus capacidades, pero tenerlo sentado a tu lado, contando deliciosas anécdotas de la historia de dos juicios tan importantes para la democracia, como son el Proceso 1001, juicio celebrado en diciembre de 1973 y el de los Abogados de Atocha, celebrado en 1980 y justo hoy 4 de marzo, se cumplen 43 años del día que se dicto sentencia contra aquellos asesinos.
Una de las cosas que me fascino de Jaime, fue su contagiosa pasión por la paz, el bien común y la libertad. Algunos nos quedábamos extasiados al escuchar sus correrías por Europa y Estados Unidos en 1973 reclamando a poyo y solidaridad para los encausados en el Proceso 1001. Recuerdo que nos decía que incluso el famoso actor Marlon Brando se había comprometido a asistir al juicio de los del 1001, así como otras muchas personas influyentes. Los jueces españoles de entonces, que eran fachas, pero no tontos, fijaron las fechas del juicio con muy poco tiempo para impedir que muchas personas no pudieran ajustar sus agendas y viajes a los días del juicio.
En fin podría seguir contando cosas de Jaime, todas buenas, pero para un breve y rápido repaso de lo que fue Jaime me quedo con la frase que ayer me decía Alejandro Ruiz-Huerta, el único sobreviviente que queda de los Abogados de Atocha y Presidente de la Fundación Abogados de Atocha: “Jaime era un gran compañero, una luz en la transición y en la democracia. Su recuerdo permanecerá en cada esfuerzo común por la justicia y la libertad”
Poco más que decir. Finalizo con la última estrofa del verso del gran poeta del pueblo Miguel Hernández, a su amigo Ramón Sijé, en esta ocasión dedicada a Jaime Sartorius:
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.