La Comunidad de Madrid ha abierto el periodo de información pública y trámite de audiencia en el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de monumento, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense (UCM), en Ciudad Universitaria.
Según consta en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) el 4 de junio de
1977 se acordó "tener por incoado expediente de declaración de conjunto histórico-artístico" a favor de varios inmuebles singulares de Madrid, entre los que se encuentra esta facultad, testigo de
recientes cuestionamientos sobre su futuro.Sin embargo, su historia se remonta a mayo de
1932, un mes decisivo para la conformación definitiva del campus de Humanidades, con el desarrollo de edificios independientes y enfrentados.
La génesis del proyecto está en el viaje realizado por
Agustín Aguirre por distintos países europeos para estudiar directamente la nueva arquitectura racionalista, así como al cambio político que acabaría con el relevo de
Modesto López Otero en la dirección técnica de la Junta de la Ciudad Universitaria. Aguirre pudo desarrollar con libertad sus ideas, aunque los planos definitivos del proyecto acabaran firmados por ambos arquitectos.
Agustín Aguirre pretendía conciliar su concepto monumental y representativo de la arquitectura pública con la aplicación de los principios higienistas propiciados por la
Institución Libre de Enseñanza, pero utilizando un lenguaje racionalista de vanguardia, despojado de cualquier referencia
historicista, algo, por cierto, en lo que se separaba del criterio del arquitecto director.
Durante la
Guerra Civil fue destruida en gran parte, pero durante el franquismo, Aguirre pudo llevar a cabo la
reconstrucción al edificio de Filosofía y Letras "con libertad, dentro de los parámetros estéticos del racionalismo".
El 12 de octubre de
1943, como primera fase de la reconstrucción del recinto universitario, se volvió a inaugurar la facultad junto con las de Farmacia y Ciencias Químicas, así como las escuelas de Arquitectura e Ingenieros Agrónomos, una parte de las residencias de estudiantes y el Pabellón de Gobierno.
A partir de los años 60 del siglo XX, con el incremento progresivo del alumnado en las disciplinas integradas en la titulación de Filosofía y Letras, el edificio resultó
insuficiente para albergar toda la actividad docente.