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La facultad reliquia de Ciudad Universitaria

La facultad reliquia de Ciudad Universitaria

Por Carmen M. Gutiérrez
lunes 19 de noviembre de 2012, 00:00h
La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense es una de las reliquias históricas de Ciudad Universitaria. Fue la primera en construirse y resistió los envites de la Guerra Civil, que dejó el edificio terminado y sin poder ser inaugurado.

Los azulejos de las paredes, los nada ergonómicos bancos de madera, las lámparas de metal, la cartelería. Hay muchas cosas en el edificio A de esta facultad, en el que se imparten clases de Filosofía y Filología, que no han cambiado en las últimas décadas. Hasta las ventanas tienen que mantenerse como eran.

Este edificio tiene incoado un expediente para declararlo bien de interés cultura, al igual que otros del campus, aunque su resolución lleva cierto retraso. "Es una de los edificios de más historia e importancia arquitectónica de toda la Ciudad Universitaria", asegura el profesor de Filología Española Santiago López-Ríos, quien comisarió una exposición en el Conde Duque sobre esta facultad durante la Segunda República.



El edificio A de la Facultad de Filosofía fue el primero en construirse dentro del proyecto de la Ciudad Universitaria. Se inauguró un ala el 15 de enero de 1933 y mientras se siguió construyendo la otra mitad. Entre ambas se sitúa el paraninfo, que ni siquiera llegó a estrenarse antes de la guerra y se quedó con las fundas de las butacas puestas. En el verano de 1936 el edificio quedó terminado al completo para entrar en uso el curso siguiente, pero el comienzo de la Guerra Civil dio al traste con estos planes.

Una de las alas quedó más destruida que la otra tras la contienda, ya que quedaba en el frente de Ciudad Universitaria, pero el conjunto se conservó bastante bien en comparación con otros edificios. En fotos de los años 30 se puede comprobar que la facultad sigue prácticamente igual, más desde que en 2008 se reconstruyó la vidriera Art Decó de la entrada principal. Y para poder evocar la vida universitaria de aquel momento, se ha conservado un aula, que ha recibido el nombre de Américo Castro, exactamente cómo eran, con su pizarra móvil -de dos láminas para poder intercambiarlas- sus bancos y mesas corridas, el pupitre del profesor y algún mapa antiguo.

En cualquier caso, hubo que rehabilitar la facultad. El edifico volvió a inaugurarse en octubre de 1943 bajo la dictadura de Franco, como recuerda una placa en el hall principal. Muchos alumnos piden que se retire.

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