Pero hay que seguir. No hay más remedio. Así lo demandan los propios
jugadores y así lo pide el público que enseguida quiere un nuevo campeón,
nuevas historias de las que disfrutar, leer o ver y más, mucha más competencia
bajo par.
Esta semana, habrá torneos a uno y otro lado de Atlántico. En Estados Unidos
se jugará el Travellers Championship con el interés para los aficionados
españoles de ver de nuevo a Gonzalo Fernández Castaño - y será la décima cita
que juegue en suelo americano- de calibrar las opciones del madrileño en un
circuito tan exigente como el americano donde este año, sin contar el Cadillac
y el Accenture Match Play -los dos torneos correspondientes al WGC y que no
computan en su lista de ganancias- que suma ya 568.000, asegurándose casi de
manera definitiva la tarjeta para la temporada que viene en el Tour americano.
Ahora llega su décima oportunidad en EE.UU en un campo que, seguro, será más
asequible -el TPC de River Haghlands- y en donde tendrá también una dura lucha
con hombres como Keegan Bradley, Nicolas Colsaerts, Jason Dufner, Ricky Fowler,
Lee Westwood, Bubba Watson o Hunter Mahan, todos ellos grandes favoritos a la
victoria.
En Europa esta semana también habrá un gran torneo que cumple este año su
vigésimo quinta edición y, además, con el mismo patrocinador, BMW. La firma
automovilística alemana es uno de los grandes socios del Tour Europeo y en
Munich tendrá una nueva oportunidad de mostrar ese apoyo con un torneo que
contará con 11 españoles, entre ellos Sergio García, que vuelve a jugar en
Europa tras su poco acertado US Open, Miguel Ángel Jiménez, que retorna a la
carga y Álvaro Quirós que vuelve a la competición tras su boda, además de Rafa
Cabrera Bello, Pablo Larrazábal, Alejandro Cañizares, Jorge Campillo, el
capitán, José María Olazábal -pendiente de su posible galardón como Premio
Príncipe de Asturias de los deportes- Ignacio Garrido, José Manuel Lara, Eduardo
de la Riva y Carlos del Moral.
Otro gran fin de semana en donde volveremos a ver birdies, eagles y
victorias con más de diez bajo par, seguro. Vamos, a lo que venimos estando
acostumbrados después de un US Open que, personalmente, creo que ha sido espectacular.
Ya sólo falta un año para que vuelva a jugarse.