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Conservadores de asfalto

Conservadores de asfalto

Madrid contará en breve con siete centros de conservación de carreteras, necesarios para el mantenimiento de más de 2.600 kilómetros de vías

miércoles 29 de agosto de 2007, 00:00h
Actualizado: 10/10/2007 11:36h
Las carreteras también se cuidan. La Comunidad de Madrid creó hace unos años un departamento que se encarga exclusivamente de 'vigilar' el asfalto y cuidar de que las carreteras regionales están a punto. Es la red de centros de conservación, cuatro en total a los que muy pronto se van a unir otros tres. Son necesarios para conocer el deterioro de la vía, hacer el mantenimiento básico y evitar que las inclemencias invernales entorpezcan el tránsito por las carreteras.
En unos días Madrid tendrá el quinto centro de conservación de carreteras. Se ha construido en Cobeña y, a punto de entrar en funcionamiento, se va a sumar a los otros cuatro de la red en Colmenar de Oreja, Villalba, La Cabrera y Móstoles. Al de Cobeña, que ocupa una parcela de 600 metros cuadrados, le seguirán los de Alcalá de Henares y Brunete, siete instalaciones que permitirán a los responsables de carreteras conocer en tiempo real su estado y así actuar.

El nuevo centro de Cobeña Cada centro abarca entre 220 y 380 kilómetros "de modo que los operarios de carreteras puedan atender cualquier incidente o emergencia en un tiempo no máximo a la media hora". Antonio Villaescusa, es el jefe del las áreas Este y Noroeste -Alcalá y Cobeña- y reconoce la labor callada de este departamento sin el cual sería mucho más costoso saber lo que ocurre en cada vía y repararlo, según explica este responsable.

En cada zona hay unas 30 personas, entre ingenieros, personal de oficina, técnicos y operarios, en total 250 personas que se encargan del mantenimiento de 2.620 kilómetros de carreteras haciendo diversos trabajos, desde mantener limpias calzadas y márgenes, retirar desprendimientos de vertidos, reponer la señalización vertical, el balizamiento y las barreras de seguridad, instalar semáforos y nuevo alumbrado repintar o arreglar baches, e incluso retirar nieve o esparcir sal para evitar el hielo en la calzada.

Almacén para sal Aunque hay zonas con centros dedicados exclusivamente a la vialidad invernal, en el Norte y Noroeste, todas las naves están dotadas de camiones quitanieves (25 en total) para evitar esperas y actuar de forma inmediata. Según Villaescusa, muchas de estas máquinas pueden permanecer paradas varias temporadas, "pero tienen que estar ahí porque, si en un momento dado hay un temporal, no podemos esperar a que vengan de Navacerrada con las quitanieves".

Casillas de camineros
Algunas de estas infraestructuras de conservación son antiguas casillas de peones camineros recuperadas y rehabilitadas para su uso, mientras que otras, como las que se pondrán en marcha próximamente, son edificios de nueva construcción. Los ingenieros reconocen que aunque no hay nada de particular en ellas -salvo los paneles solares que permiten disfrutar de agua caliente para las duchas de los operarios- sí es singular, sin embargo, el sistema de comunicaciones y almacenamiento de datos. Pionero en España permite acumular datos de carreteras y actualizarlos en tiempo real y posee un archivo gráfico de cada kilómetro de todas las vías de la región.

Villaescusa reconoce que la carretera madrileña que mayor conservación requiere es la M-607, debido al abundante tránsito de vehículos, muchos de ellos pesados y explica que su departamento está exento de actuaciones de mayor calado o "de conservación extraordinaria" como el refuerzo de firmes, la mejora en las travesías o las trabajos de iluminación, algo para lo que se requieren concursos de obra.

De las infraestructuras de conservación que existen, Móstoles, Colmenar de Oreja, Villalba y La Cabrera son gestionadas por empresas contratadas por la Comunidad, mientras que el Ejecutivo regional se encarga directamente y con personal propio, de las de Chapinería y Buitrago, además de algunos otros centros levantados en antiguas casillas. En la conservación la Comunidad gasta cada año 58 millones de euros. Un tercio -explican en el Departamento- se gasta en los contratos de conservación con las empresas que gestionan los centros de las zonas sur, sureste, norte y noroeste; otro tercio, en mejoras del firme, y otro más en obras de alumbrado, mejora de travesías y actuaciones de este tipo.
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