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'Cada día estoy mejor' y 'Cómete un mordisco'

Teatro: la opción alternativa

viernes 12 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 15/04/2013 13:53h
El circuito teatral alternativo sigue en constante renovación ofreciendo algunas propuestas francamente atractivas. Dos espectáculos, presentados hace ya algún tiempo en Madrid, vuelven ahora para buscar otro público: 'Cada día estoy mejor', en la Sala Tú, y 'Cómete un mordisco' en el Teatro del Arte.
Manuel Brun, Cristina Juan y David Sánchez son tres figurantes del ballet Spartaco en la comedia 'Cada día estoy mejor'. Entre función y función, mientras intentan reponer fuerzas, se cuentan los problemas, aventuras y amores. Son tres personajes ingenuos, románticos, al borde siempre del fracaso. A pesar de que, en algunos momentos, cuentan cosas terribles –hasta un asesinato- el espectáculo opta por el humor, por la melancolía. Y los espectadores inmediatamente simpatizan con ellos, se ríen con ellos y de ellos.

Cada día estoy mejor obra de teatroEsta comedia surgió hace ya seis años de un monólogo que tenía escrito el actor Josep Linuesa. Los tres intérpretes actuales le sugirieron que lo ampliara para convertirlo en una obra más abierta. Lo hizo así y se estrenó en el teatro Galileo. Han pasado seis años y el mismo equipo la recupera para regocijo del público.

No cabe duda de que cada actor se encuentra muy cómodo con su personaje. Brun es un fontanero abandonado por su mujer, que quiere convertirse en estrella del espectáculo para recuperarla. Cristina, una antigua empleada de banca, sin suerte en el amor, capaz, sin embargo, de cualquier barbaridad. Y David es un niño que no ha crecido, encerrado en un cuerpo de hombre, pero aferrado a su patín de skate. Hay momentos delirantes, como el encuentro en el parque entre la chica y el asesino, destilando humor absurdo.

Cómete un mordisco obra de teatro'Cómete un mordisco'
surgió en RESAD y ahora se enfrenta al público de pago en el Teatro del Arte. A partir de una situación violenta, el secuestro de una mujer, Charo Santamaría y Raquel Mesa han escrito una comedia de humor negro, un esperpento en la línea de “La estanquera de Vallecas”. Los secuestradores, un grupo de jóvenes marginados que buscan en la delincuencia salida a sus problemas, acaban siendo las víctimas de un sistema social y económico que deja en pañales al delito organizado.

Cada uno nos cuenta su frustración, el origen de su decisión de delinquir. Y vemos que solo son unos pobres desgraciados. Al final, la propia secuestrada será la que imponga sus condiciones. El espectáculo, puesto en pie con mucha imaginación y escasos recursos, nos sirve para descubrir un excelente grupo de profesionales. Hay un texto bien construido –quizá pudiera recortarse un poco- que va ganando en intensidad y avanzando con seguridad hacia un final inesperado. Y hay cinco estupendos jóvenes intérpretes, con registros interpretativos amplios, que deberían tener un futuro prometedor en nuestra escena y en las pantallas.

En estos espectáculos que reseño, la cercanía del público juega a su favor. Es difícil que el público se escape de las historias y que los actores puedan bajar la guardia. No les dé pereza introducirse en este circuito teatral. Al menos con estas dos comedias se lo pasarán bien durante noventa minutos.
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