Color y bohemia en el centro de Madrid
lunes 08 de abril de 2013, 00:00h
Actualizado: 14/04/2013 19:35h
Algunos de los impresionistas más relevantes conviven estos días en la Fundación Mapfre. Disfrute de una crítica de la exposición 'Impresionistas y postimpresionistas. El Nacimiento del Arte Moderno'.
La luz; la luz, siempre, como materia imprescindible para un grupo de pintores que revolucionó el arte y la sociedad de una época. Degas, Monet, Renoire, Cezanne, Toulouse Lautrec, Paul Signac, Van Gogh, Sérusier, Gaugin, y Denis conviven estos días en las salas de la Fundación Mapfre, acaso para que el espectador experimente unas emociones únicas mientras, serenamente, se abandona en la contemplación de unas obras maestras de la pintura que provocan en el espectador una marea de emociones tal que trasciende los contenidos.
Ya en la primera sala reciben al visitante unas delicadas bailarinas de Degas, envueltas en su elegancia armoniosa y sus colores tenues. Bailan junto a la obra de Monet. El heno dorado en redondos almiares, los mágicos nenúfares, que despliegan un abanico de color húmedo y vibrante, el puente romántico, ‘La catedral de Rouen’ cimentada bajo la luz, o Londres, difuminándose en esa "Impresión de la luz al atardecer" que daría nombre al movimiento, a raíz de un artículo de prensa titulado "Exposición impresionista".
No en vano, este grupo de pintores se basó en el efecto óptico para abandonar el realismo e iluminarnos con esa luz, ese color y esa belleza que convierte a los visitantes en cómplices, como saben quienes hayan estado en el museo D’Orsay o en cualquier exposición de los impresionistas. El buen humor que tendrá el visitante de la muestra sería comparable a la marcha que provoca escuchar un reggae como Don´t worry, be happy o la sonrisa de un niño ante una montaña de bolas de helado.
En la misma sala una interesantísima proyección de fotos de la época, en blanco y negro, sitúa al observador y ayudan a identificar a estos genios en su entorno, mientras, en un lateral, un mural pictograma aporta la cronología de las exposiciones de este colectivo.
En el mismo edificio, pero en otra sala, se recrea la evolución de la pintura desde ‘la bohemia’. La muestra recorre desde el ‘Paisaje con cueva de gitanos’, de David Teniers, el joven, de 1640 hasta las azoteas de Barcelona, pintadas por Picasso, óleo que corresponde a su etapa azul. Obras exquisitas como ‘El bebedor de agua’, de Manet; los autorretratos, de Goya y Delacroix; ‘La gitana’, de Kees van Dogan; y ‘Un par de botas’ de van Gogh, acaso destaquen entre las demás.
En la Fundación Mapfre, en el paseo de Recoletos 23, y hasta el 5 de mayo coinciden estas dps exposiciones complementarias. Sala 1: Impresionistas y Postimpresionistas,; Sala 2: Luces de Bohemia. La visita es gratuita, y el aforo limitado. Se recomienda efectuar las reservas desde la página de la fundación, que tiene un divertido sistema de puntos que se pierden si no usan.