La Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (Fravm) ha presentado este miércoles ante el Ayuntamiento de la capital sus propuestas para el Plan General de Ordenación Urbana, actualmente en redacción.
La Fravm propone que
el Plan General vuelva a poner sus ojos sobre el Madrid consolidado para rematarlo y superar los déficit dotacionales, urbanísticos y sociales. Y es que, a su juicio, la capital, ya colmatada, está acabada "en precario" y necesita una intervención que la haga más dynamica, compleja, eficiente y equilibrada, haciendo hincapié en la conclusión de un anillo verde que la rodee.
Para la Federación es clave cuestionar el modelo urbano de urbanizaciones aisladas, uso necesario del vehículo privado y grandes superficies. Asimismo,
denuncia el despilfarro de suelo en desuso, la creación de guetos y, sobre todo, las 200.000
viviendas sin residentes que hay en la capital.
Con estas bases,
han establecido en el documento seis pilares de acción y análisis: la huella ecológica, el mapa de complejidad, el inventario de barrios vulnerables, inventario de barrios deficitarios en equipamientos y el agregado de la superficie infrautilizada en suelo urbano. Los objetivos son la regeneración y la preservación de la ciudad.
La organización vecinal propone
realizar un urbanismo de los tres niveles de la ciudad (aéreo, de suelo y subterráneo), crear una subcategoría de uso genérico (suelo residencial de arrendamiento), considerar
los huertos urbanos temporales como casos especiales de usos provisionales, apostar por ejes de centralidad mal aprovechados, la aplicación más estricta de los planes especiales y la creación de la figura de uso protegido.
Plantea una estrategia que permita al Ayuntamiento intervenir en el mercado de suelo para evitar la especulación.
Barrios para la Cañada
Las asociaciones de vecinos proponen la inclusión de ámbitos susceptibles de modificación de la ordenación vigente, en especial el barrio de Embajadores y las actuaciones singulares.
Solicitan al Ayuntamiento paralizar los derribos en la Cañada Real y sectorizar este ámbito en barrios para evitar una nueva chabolización.
En cuanto a los suelos no urbanizables, la Fravm p
ropone mantener la clasificación de los ámbitos afectados por la sentencia del TSJM que afecta a 22 desarrollos urbanísticos, salvo las áreas ya urbanizadas (Arroyo del Fresno, Valdebebas y Atalayuela), y el recinto de las instalaciones de campamento. Asimismo, considera que hay que dar respuesta a los derechos de las familias que han invertido sus ahorros en adquirir una vivienda. También plantea
mantener la clasificación para La Mina del Cazador y los terrenos entre la M-50 y la Cañada Real Galiana, colonizar los terrenos al sur de la M-45 con el parque tecnológico y científico de Madrid, y frenar una hipotética ampliación de Cuatro Vientos por el sur. Por otra parte, abogan por recuperar terrenos en el centro urbano para ampliar las redes de zonas verdes y dotaciones.
En materia de vivienda, la Federación considera que
no es necesario clasificar ni calificar nuevos suelos para atender necesidades de vivienda previsibles en las próximas dos décadas a causa del porcentaje de viviendas vacías en la ciudad (para las que propone un impuesto especial y expropiaciones temporales de usufructo). Hace especial énfasis en la necesidad de eliminar barreras de acceso y en las condiciones de habitabilidad, promoviendo la rehabilitación y la adecuación del parque de viviendas existente para prolongar la vida útil de los inmuebles, mejorar su eficiencia energética y prevenir la infravivienda. En este sentido, considera
prioritario apostar por políticas de vivienda para jóvenes y hogares disueltos, la erradicación de las infraviviendas y el impulso del alquiler para dar salida al mercado de viviendas vacías, mediante la promoción de sociedades públicas de alquiler y la creación de un parque público de alquiler con las viviendas propiedad de las entidades financieras objeto de ejecución hipotecaria y los pisos del Ivima y la EMVS.
El anillo verde
Por otro lado, proponen
la creación de un Plan de Rehabilitación de la Ciudad y la eliminación de la infravivienda. Sobre todo, la concentrada en ámbitos como en Tetuán y Centro. También recuperar los incentivos para la instalación de ascensores y el apoyo a las comunidades privadas para la mejora del parque de viviendas, mediante políticas de ayuda y mejora de los sistemas de información al ciudadano.
La red de zonas verdes que articula la Fravm pasa por la mejora de los índice de densidad natural en la ciudad, priorizando espacios con déficit de espacios verdes,
la construcción del anillo verde de Madrid y la restitución de espacio verde eliminado. También la protección de acuíferos y cursos de agua, en coordinación con un Canal de Isabel II público. Quiere
rehabilitar los usos de parques como El Capricho (los edificios están en desuso) y unir la Quinta de los Molinos con el parque de Torre Arias. La Federación estima necesario recuperar el tapiz verde de los ejes urbanos, consolidar los corredores paisajísticos y los jardines interiores y comunitarios.
El equilibrio dotacional quieren garantizarlo mediante normas de simultaneidad impuestas por el Plan General que aseguren que, a medida que las viviendas de los nuevos barrios van siendo ocupadas, se van implantando a tiempo las dotaciones más elementales. También exigen la apuesta por los centros educativos, culturales y deportivos públicos, y la recuperación de servicios sanitarios clausurados.
El fin de las carreteras
El organismo dirigido por Ignacio Murgui propone desarrollar un servicio de transporte dynamico que interconecte los distintos espacios de la ciudad,
rompiendo la radialidad y disuadiendo del uso del vehículo privado, mediante el fin de la red viaria, salvo proyectos de permeabilidad urbana como la Gran Vía del Sureste, la restricción del aparcamiento privado en la almendra central y la definitiva implantación de la red de aparcamientos disuasorios. También habría que corregir el efecto borde, mejorar la carga y descarga y el efecto de atracción de los viajes en vehículo privado a determinadas infraestructuras. En cuanto al transporte público, es básica la segunda circular de Metro, la culminación de la extensión de las líneas radiales de ferrocarril metropolitano y la implantación de plataformas reservadas en las entradas a Madrid para incentivar el autobús. Apuestan por los itinerarios peatonales, los espacios de prioridad peatonal y el uso de la bicicleta como modo de transporte común, cambiando la tipología de algunas calles y la reducción de la velocidad en la ciudad.
Proponen
un segundo plan contra la contaminación acústica, el enterramiento de tendidos eléctricos para luchar contra la contaminación electromágnética, la actuación prioritaria en el caso 'Ciemat' y el desarrollo de políticas de ahorro de agua y electricidad.
Los usos económicos del Plan deben buscar el fomento del empleo, la innovación, las nuevas tecnologías, la I+D, el terciario avanzado y las industrias punta. Para ello, consideran que hay que favorecer el reequilibrio territorial y apoyar la difusión de la centralidad hacia el sur. El plan general debe proteger la industria y asociarse a la dinamización económica, generando resupuestas a través de la bolsa de superficies de actividad económica que están en desuso en la ciudad.
Entre las acciones singulares que plantea este modelo de plan general vecinal, hay que
desbloquear los desarrollos del sureste mediante la concentración de la edificación, la eliminación de indemnizaciones para los titulares de derechos de edificación y evitar el incremento de densidad de población en función de las parcelas dotacionales. También se propone
transformar el eje Delicias- Méndez Álvaro- Abroñigal como uno de los espacios de regeneración urbana para el futuro, la culminación del plan de recuperación del Parque Lineal del Manzanares y la construcción definitiva del polígono tecnológico de Villaverde.