Por MDO
domingo 19 de agosto de 2012, 00:00h
Actualizado: 20/08/2012 14:55h
La Comunidad de Madrid cuenta con un centro especializado en la atención a menores infractores de entre 14 y 15 años, llamado Altamira, dependiente de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI).
La consejera de Presidencia y Justicia, Regina Plañiol, visitó este domingo el centro, donde asistió a una partida simultánea de ajedrez, una de las actividades programadas para este verano. El centro Altamira, de régimen semiabierto y abierto, cuenta actualmente con 17 menores, todos chicos, de los cuales 11 son españoles, 3 ecuatorianos, 2 marroquíes y 1 colombiano. Tres de ellos han obtenido el título de monitor base en ajedrez, permitiéndoles dar clases en colegios y empresas. También han participado en diferentes torneos como la Liga Madrileña de Ajedrez.
Desde la ARRMI se potencia la práctica de ajedrez como una herramienta más del proceso de reeducación, ya que facilita las relaciones de grupo y la integración de los menores. Es un instrumento de aprendizaje por el que el joven ve fortalecida su capacidad de enfrentarse a la vida cotidiana, ya que trata continuamente de resolver situaciones concretas. En definitiva, aprende a tomar decisiones de forma responsable en función de las alternativas. La Comunidad de Madrid ha organizado para este verano un total de 40 talleres de diferente tipo, desde laborales, formativos y lúdicos, para los menores infractores que cumplen una medida judicial en la región.
“La Comunidad de Madrid es pionera en especializar su programa de reeducación y reinserción de menores infractores en función de la edad, como es este caso, o del tipo de delito cometido”, explicó Plañiol. “Creemos –continuó- que así se les puede dar una atención más eficaz y adaptada a sus necesidades. Y creo que no nos equivocamos como lo demuestra el hecho de que el 90 por ciento de menores que cumplen una medida judicial aquí, no reinciden”.
Con esta especialización en función de la edad, se busca crear las condiciones ambientales favorables y los apoyos técnicos específicos teniendo en cuenta el grado de madurez y las necesidades particulares de estos menores con edades inferiores y, quizás, más vulnerables a la reincidencia.