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Organillo
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El organillo sobrevive en el siglo XXI

lunes 13 de agosto de 2012, 00:00h
Actualizado: 24/06/2013 10:42h

El tiempo ha hecho mella en la importancia del organillo en las fiestas populares. En estos días festivos, piezas centenarias de coleccionista pueden verse y escucharse en algunos de los espacios más castizos de la ciudad. Madridiario habla con uno de los principales coleccionistas de la capital.

 

El organillo es uno de los instrumentos más emblemáticos de las fiestas tradicionales de la capital. Sin embargo, el paso de los años ha apagado su importancia como 'banda sonora' de los festejos. No obstante, estas piezas de anticuario siguen haciendo su aparición en las verbenas de la ciudad para gozo de chulapos y chulapas.

El bar Muñiz es uno de los 'santuarios' del organillo.  Su dueño, Matías Muñoz, lleva desde 1977 alquilando uno de estos instrumentos para amenizar las fiestas de la PalomaDurante estas décadas han sido numerosos los intérpretes que han compartido sus  melodías en el bar de la calle de Calatrava.

Los organillos que pasan por el bar pertenecen a Fernando, un señor de 75 años, dueño de una de las colecciones más importantes que aún perduran en la ciudad. En la castiza carrera de San Francisco, regentaba un pequeño local que por muchos años fue sede de la música castiza.

Hace casi tres décadas adquirió de su amigo, Antonio Apruzzese, una longeva colección de nueve de estos aparatos musicales. Apruzzese, maestro organillero, abrió una casa dedicada a la historia y cultura del organillo hace un centenar de años. Allí se dedicaba al cuidado y creación de los instrumentos, además de grabar y componer piezas para ellos.

Cuando murió Apruzzese, Fernando compró y mantuvo este encantador rincón de La Latina, pero la falta de apoyo por parte de la Comunidad y el Ayuntamiento le condujo a cerrar el negocio. "No resultaba rentable", comenta a este digital. "Antes se alquilaba mucho, no solo para las verbenas sino también para cumpleaños, bodas o cualquier tipo de ceremonias", prosigue, pero confiesa que cada vez son menos los interesados por el sonido de este icono de la vida madrileña.

Música en la pescadería
Cada uno de los organillos tiene una historia peculiar a sus espaldas. El Abuelo, fabricado por el padre de Apruzzese y traído desde Italia, es uno de los más antiguos de la muestra con más de un siglo de antigüedad. Puede escucharse en el Café de Oriente en las fiestas de San Isidro. Otra de las joyas es La Reina. Debe su nombre a nuestra actual consorte, que pidió personalmente al maestro que uno de sus organillos amenizara la inauguración del antiguo mercado de pescado de la Puerta de Toledo. El Castizo, El Manolo y Los Militares son otros de los que completan el conjunto.

Para Fernando, el organillo no desaparecerá mientras perviva el espíritu castizo. Y concluye: "A la gente le gusta, siguen existiendo los chulapos que viven y quieren esta tradición. Por ello, no creo que se pierda".
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