De la comarca de las Cuencas Mineras, al norte de la provincia de Teruel, salieron 47 trabajadores hace más de veinte días, rumbo a Madrid. Víctor, que opera en una de las minas de carbón del municipio de Ariño, es uno de participantes. "Desde que partimos de Andorra,
los vecinos de los pueblos nos han dado todo lo que tienen; su acogida ha sido increíble", afirma este minero que destaca una jornada en particular, la de
Alcalá de Henares. "Fue apoteósica, nos sorprendió mucho la cantidad de gente que acudió a recibirnos en un pueblo que no tiene minería; algunas mujeres lloraban", señala.
Este minero turolense recalca el
compañerismo de los mineros que han participado en la marcha, un valor con el que coincide José Luis, otro minero, en este caso perteneciente a la columna asturiana, que partió desde el norte hace casi un mes. "Ha sido muy postiva la unidad de los 160 integrantes de la columna norte formada por 80 de Asturias y 80 de León, la
convivencia y los lazos de amistad que se han ido creando entre los compañeros", puntualiza José Luis.
Por su parte, Rogelio, minero leonés, explica que "esto de la marcha era otra forma de hacer la protesta, una iniciativa pacífica para que todo el mundo supiera de qué va todo esto" y recuerda que, a diferencia de las marchas que se produjeron en el año 1992 y 2000, "esta vez nos manifestamos trabajadores de todas las empresas del carbón y aunque parece que nosotros somos los 'ogros', e
n este país casi todo está subvencionado"
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Estos tres participantes de la Marcha Negra coinciden en calificar sus respectivas experiencias como "muy positivas". Cuando se les pregunta si creen que su protesta van a servir para algo, no obstante, difieren en el diagnóstico. "No sé cual va a ser el resultado, pero creo que sí va a servir para algo", opina Víctor, quien, a continuación, añade que sus compañeros y él exigen al ministro Soria "que cumpla lo que el PP apoyó durante el gobierno anterior, es decir el plan minero hasta 2018. Lo apoyó y ahora lo incumplen. No tienen palabra."
José Luis, por su parte, se declara "escéptico" de cara a la solución final del conflicto. Pero, a renglón seguido, destaca que están "
creando conciencia social; estamos recuperando valores que se habían perdido como la solidaridad y el compañerismo". José Luis concluye diciendo que "el Gobierno debería tomar nota de todo esto porque, aunque parece que estorbamos, no le va a quedar más remedio que soportar el olor de la protesta". También Rogelio opina de forma parecida:
"Pertenezco por suerte a un sector que está muy unido, y nos van a tener que dar caña; a Rajoy le va a costar doblegarnos."
Víctor, por su parte, quiere dejar constancia del cambio de actitud que, en su opinión, se ha producido por parte de las autoridades políticas y policiales de la Comunidad de Madrid con respecto a otras regiones. "¿Que no nos dejan dormir en instalaciones públicas? ¿Qué se cree la alcaldesa, que son suyos los edificios?", protesta Víctor, en referencia a las declaraciones de Ana Botella y de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, contrarias a la pernoctación de los manifestantes en la ciudad de Madrid. "Desde que pasamos el cartel de la Comunidad de Madrid la presencia policial se ha triplicado. ¿Qué hace un helicóptero siguiendonos constantemente? Somos trabajadores". Y es que, como dice Rogelio:
"No somos criminales ni pedimos que nos den dinero. Solo Queremos trabajar, nada más".