La huella dactilar y un tatuaje han sido claves para identificar el cadáver, ya que se encontraba en un avanzado estado de descomposición y con importantes lesiones derivadas del atropello. Según la Policía, ello demostraría que Antonio falleció el fechas cercanas a su desaparición.
Los forenses también han practicado la autopsia, pero el estado del cuerpo ha impedido que por ahora se conozcan las causas del fallecimiento y si fue una muerte violenta, accidental o natural. La Policía espera estos resultados para completar la investigación.
Cinco meses desaparecido
La pista de Antonio López López, un joven carpintero de 29 años, se perdió el 20 de agosto a las 09.00 horas en Perales del Río, un barrio de Getafe. En el momento de su desaparición, llevaba el DNI y algo de dinero en efectivo. Lo que no se llevó fue ninguno de sus dos móviles, ni ropas, ni el dinero que tenía guardado en casa. En todos estos meses no se produjeron movimientos desde sus cuentas bancarias ni llamó a sus teléfonos, según han indicado fuentes de la investigación.
Su desaparición coincidió con la de otros dos jóvenes que aparecieron horas después
muertos tras haber consumido gran cantidad de estramonio y otras drogas en una 'rave'. La familia negó desde el primer momento que Antonio tuviera algo que ver con la fiesta. Las primeras investigaciones policiales apuntaron que
el joven se había marchado de casa de forma voluntaria.
Amigos y vecinos de Antonio López realizaron en los últimos meses sin éxito
varias batidas desde la zona conocida como Cerros de la Marañosa, dentro del Parque Regional del Sureste, hasta San Martín de la Vega. La Policía investiga por qué apareció el cuerpo en el túnel ferroviario cinco meses después de su probable fallecimiento.