Unas doscientas personas se han concentrado este domingo frente al edificio del Teatro de Almendrales, situado en el madrileño barrio de Usera, para evitar el desalojo del recinto que actualmente está 'okupado' por el Centro Social y Cultural Autogestionado 'La Osera' de Madrid.
La demanda de un centro cívico-cultural para el barrio de Usera se remonta a
1987 y estaba incluida en el
plan de remodelación de la Colonia de Almendrales de ese año, que preveía la construcción de un espacio cívico en el lugar que hoy ocupan el centro de Salud y el teatro. Las obras se iniciaron en 1992 con una inversión de
600.000 euros pero se detuvieron en 1995, momento en que el IVIMA '
abandonó' el proyecto.
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Tras 17 años abandonado, hace tres meses los vecinos decidieron
'okupar' el edificio inacabado del Teatro de Almendrales para sacar adelante un proyecto que, según denuncian, "el IVIMA, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento les han negado". Desde ese momento, han invertido
1.786 euros en materiales de construcción, sacado 1.300 sacos de
escombros y realizado las labores de rehabilitación del inmueble de forma autónoma.
Por ello, y dado que el área no será destinada próximamente a otro fin, los miembros de 'La Osera' han expresado su
repulsa hacia la orden de desalojo emitida por el IVIMA y acusan al organismo de "no preocuparse por las necesidades del barrio". La concentración, que se ha iniciado a las 12 horas de este domingo en la plaza del Basalto, se ha desarrollado
sin incidentes y ha carecido de vigilancia policial.
Estado lamentable
Desde que La Osera 'okupó' el malogrado Teatro de Almendrales, el recinto se ha convertido en un
espacio activo donde proyectan realizar un gran número de actividades lúdicas y formativas. En principio, y en caso de que el centro no desaparezca, el programa del centro incluye la organización de clases de
yoga, un
huerto urbano, un
jardín-invernadero,
flamenco, clases de
idiomas, lengua de signos,
coeducación,
feminismo, formación en discapacidad,
talleres de oficios, ludoteca infantil, informática, taller de bicicletas, artes marciales, rocódromo y
biblioteca.
Según han declarado fuentes del centro a este digital, cuando decidieron 'okupar' el teatro, el recinto se encontraba en un "estado lamentable de
suciedad" y reivindican su intención de "recuperar" un espacio para la autogestión del arte, la cultura y actividades sociales, que, entre otros materiales, ya cuenta con
500 libros en para la biblioteca.