-Ya lleva cuatro años y medio al frente del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid. ¿Qué balance hace?
Es complicado hacer balance del trabajo de uno mismo porque al final son los ciudadanos los que juzgan la labor de la institución. Creo que se ha hecho un esfuerzo muy importante a los largo de estos años para mejorar situaciones complicadas. Hemos incidido muchísimo en todo lo que tiene que ver con las nuevas tecnologías y en recomendaciones a los
medios de comunicación –en cuanto a los horarios de protección infantil o mensajes-. Los medios juegan un papel trascendental en la sociedad de hoy en día e inciden muchísimo en el desarrollo de nuestros hijos. Luego hay también cuestiones que no son tan conocidas, y lógicamente no se deben conocer porque afectan a la intimidad de los menores, porque son del día a día. Hemos tratado temas muy complicados de crisis familiares, de separaciones traumáticas, de niños que están en situaciones de riesgo importante, etcétera. Eso te genera grandes satisfacciones. Creo que el balance es positivo en cuanto a que los objetivos que nos hemos ido fijando los hemos ido cumpliendo, pero queda mucho por hacer todavía.
-¿Qué ha cambiado en estos cuatro años en la Comunidad de Madrid en materia de menores?
La Comunidad de Madrid en su día fue pionera creando la institución del Defensor del Menor. Eso puso de manifiesto que la propia Administración está muy comprometida en todas las políticas que tienen que ver con la infancia. Lo que ocurre es que muchas veces la gente piensa que este tipo de organismos tienen mucha más fuerza de la que realmente tiene, porque estamos hablando de una institución que tiene carácter orientador y supervisor pero sin capacidad ejecutiva. Eso significa básicamente que de lo que nosotros decimos la Administración al final hace lo que quiere. Pero hemos dado pasos importantes. En estos años, que ya son quince y con tres defensores del menor, se ha conseguido que las políticas de infancia ocupen un lugar preponderante en la actuación de la Administración. Y muchas veces nos han hecho caso. Hemos hecho cambios importantes en leyes, en la Ley de Responsabilidad Penal del Menor, en el Código Civil, en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, en el Código Penal o en normativa autonómica. En definitiva, lo que decimos desde aquí tiene un peso específico importante.
-Con frecuencia usted alerta de los riesgos que tiene internet para los menores. ¿Tan peligroso es?
Internet es muy positivo, pone al alcance de nuestros hijos una cantidad ingente de datos de conocimientos y de oportunidades que si los hubiéramos tenido nosotros o nuestros padres en nuestra época probablemente hubiéramos sido mucho más felices. Pero la realidad es que tanta información supone muchos más retos educativos para los padres y profesores. Ahora los peligros son otros y para poder ayudar a tus hijos hay que conocerlos. Internet pone de manifiesto es que es muy fácil llegar a tus hijos y que tus hijos lleguen a contenidos inadecuados. Es muy fácil llegar a datos que no están contrastados, entrar en según que redes y quedar con personas que no se conocen. Se ha cambiado el concepto de amistad, ahora puedes tener miles de amigos virtuales, cuando la amistad es algo mucho más importante que eso. Son retos educativos de primera magnitud que los adultos tenemos que conocer. Tenemos que saber qué es una red social, qué es un perfil y cómo se configura. Qué hacen nuestros hijos o qué información suben. El acoso escolar por internet tiene consecuencias demoledoras. Las nuevas tecnologías son fabulosas bien usadas pero si no se utilizan bien ponen encima de la mesa unos riesgos que los padres muchas veces no están capacitados para ponderar. Por eso insistimos tanto en que es muy importante la formación en nuevas tecnologías para poder aconsejar.
-Pero ahora la mayoría de hijos sabe mucho más de Internet que sus padres.
Claro. Es lo que se denomina la brecha digital. Tus hijos saben mucho más que tú y por lo tanto no puedes aconsejarles. Pero también ocurre una cosa y es que los padres sabemos más de la vida y hay consejos que valen para todo. Cuando los niños que están educados desde pequeños con ciertos valores –respeto, esfuerzo, trabajo, cariño- probablemente no acose en el mundo real ni en el virtual. La educación en valores sirve. Otra cosa es que cuando nos enfrentamos a un problema con nombre y apellidos los padres no saben qué aconsejar a sus hijos. Debemos enterarnos y saber qué riesgos corren los chavales. Cuando sepamos eso podremos darles consejos. Luego los padres tienen que saber que hay multitud de administraciones y organismos públicos y privados donde se puede acceder para pedir ayuda como puede ser el Defensor del Menor, el Ministerio de Industria o la Comunidad de Madrid. Pero hay que preocuparse y no dejar a los niños delante del ordenador durante horas y horas como niñeras electrónicas maravillosas.
-¿Recomienda que los padres se creen perfiles falsos en Tuenti o Facebook para supervisar a sus hijos?
Creo que este es un tema mucho más serio que el enfoque que se ha dado en los medios. Cada padre tiene que saber qué hacer con sus hijos siempre. Dentro de la labor paterna está el educar como uno crea que tiene que hacerlo. A según que edades los padres tenemos que acompañar mucho más a nuestros hijos. Lo que hay que hacer es hablar con ellos, navegar con ellos… En definitiva, que te cuenten y tú contarles. Luego los chavales van creciendo y toman mucho más control y las riendas de su propia vida.
-Un estudio de la fundación Alia2 determinó que España es el país de la Unión Europea donde más pornografía infantil se consume por internet. Tenemos un problema.
Sí. Si eso lo enlazas con lo anterior te darás cuenta de que tenemos un problema muy grave. Nuestros hijos están accediendo a contenidos muy delicados sin que sus propios padres lo conozcan. El problema es que cuando tu hijo empieza a ver esos contenidos e incluso a participar, las consecuencias son demoledoras. Por eso no se puede trivializar con esto ni pensar que internet es aséptico ni que nuestros hijos están perfectamente protegidos por el mero hecho de que tenemos un filtro. Los filtros se desactivan. Por eso es tan importante hablar con ellos. ¿Por qué España es uno de los países, junto con México y EEUU, donde más consumo se hace de pornografía infantil? Pues no tenemos una idea clara. Probablemente tenga que ver con esa falta de supervisión, porque
nuestros hijos pasan mucho tiempo delante del ordenador sin que nosotros sepamos dónde navegan. Lo que hay que hacer es enseñarles que cuando por error les llegue un email o un enlace en un chat que no sigan mirando, que avisen a sus padres. Cuando el chaval entra el daño ya está hecho.
-En la Asamblea de Madrid se ha tratado este tema –pornografía infantil en la red- y se está estudiando la creación de la figura del agente encubierto. Es una propuesta que el Defensor del Menor defiende desde 2006, ¿qué beneficios tendría?
Es una propuesta que pretende impedir que, por el propio rigor de la legislación, determinado tipo de investigaciones que se llevan a cabo en esta materia sean consideradas ilegales, puesto que el hecho de poseer pornografía infantil es delito. El Senado aprobó una moción instando al Gobierno a crear esta figura, con lo cual es muy importante. Con la figura del agente encubierto se consigue que las Fuerzas de Seguridad del Estado puedan entrar en esas redes tan complicadas. Son redes muy cerradas donde el intercambio de información está sujeto al silencio. Se trata sobre todo de poder iniciar procesos de investigación sin que nadie pueda decir después que es un proceso nulo. Yo creo que es una figura muy relevante y muy interesante.
-¿Considera que deberían endurecerse las normas contra las proveedoras de servicios o redes sociales para que protejan efectivamente a los menores y denuncien a los pedófilos?
Hay que dejar una serie de cosas claras. Una cosa es la libertad de poder establecer tu propio modelo de negocio o estrategia comercial y otra cosa es que cuando hablamos de menores hay que ser especialmente cuidadoso. Desde todos los ámbitos hay que garantizar que la situación de nuestros hijos no se vea perjudicada por una falta de normas o por realidades que muchas veces superan lo que en el propio texto normativo abarca. Tenemos que garantizar que todas las medidas necesarias para que esa seguridad de verdad funcione se lleven a cabo. Esto no significa que haya que endurecer el trabajo con las operadoras sino simplemente que haya un marco común de trabajo que todas conozcan y respeten. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las operadoras y empresas son extranjeras, salvo Tuenti que es española y está sujeta a nuestra legislación. Es mucho más fácil trabajar con Tuenti que con Facebook. Tuenti es muy cooperadora y está trabajando activamente para quitar los perfiles que no pueden estar en la red social. Sin embargo quitar un perfil en Facebook es complicado, por la sencilla razón de que es una empresa que está radicada en California. Se está trabajando en grupos internacionales para armonizar criterios (En EEUU un menor puede tener un perfil con 13 años y en España no puede tener perfil antes de los 14 salvo autorización paterna) para, entre todos, buscar un ámbito de trabajo y un mínimo común denominador que nos permita a todos tener unas reglas básicas del juego. Las compañías lo que tienen que hacer es establecer sistemas que permitan de alguna manera acceder a todos aquellos que tenemos que decir algo. Que no sea un tema exclusivamente legal sino que sea de cooperación y de trabajo. Todo ello requiere un esfuerzo importante por parte de muchísima gente, pero de lo que se trata es de proteger al más débil y eso nadie discute que hay que hacerlo.
-Cambiando de asunto, últimamente en los medios de comunicación y en la calle parece que hay una cierta indignación por las medidas judiciales que se interponen a los menores que han cometido delitos graves. ¿Debería endurecerse la Ley de Responsabilidad Penal del Menor?
Es una de las leyes más discutidas de la democracia. Desde el mismo momento en que se gestó ha generado controversias. ¿Qué es lo que pasa? Es una ley que se aplica de los 14 a los 18 años que tiene como fin último la reeducación y la reinserción, aunque también el resarcimiento de la víctima. Tiene muchas ventajas, es una buena ley, de hecho en Madrid el 89 por ciento de los menores que cumplen medidas judiciales han salido reinsertados y no han vuelto a delinquir, pero es una ley que tiene dos grandes problemas: En primer lugar porque en los delitos más graves, como el caso de Sandra Palo o Marta del Castillo, entendemos que el tiempo máximo de condena para esos chicos no parece lo suficientemente amplio como para garantizar la total reinserción. El ejemplo paradigmático es El Rafita que habiendo cumplido la condena y salido en libertad vigilada ha vuelto a delinquir. Lo cual significa que algo no funciona. ¿Qué proponemos nosotros?
No proponemos bajar la edad penal ni incrementar la duración total de las penas. Lo que decimos es que un menor que ha cometido un delito tan grave no puede salir en libertad vigilada salvo que de verdad se determine que ese menor está preparado para salir. Pero que no sea automático, que no sea una parte de la pena. El otro fallo de la ley es el que tiene que ver con los menores que no son objeto de la ley, que son los menores de 14 años. Menores que empiezan a delinquir muy jóvenes, que toman contacto con el delito a edades muy tempranas y que se quedan sin ninguna respuesta. Si ahora un chico menor de 14 años viola y mata a una niña se queda simplemente con medidas de protección. No bajemos la edad penal, pero estudiemos medidas educativas obligatorias para esos chicos. Eso es razonable.
-Antes mencionaba los buenos resultados que se están obteniendo en la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), organismo dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior. ¿A qué cree que se debe este éxito?
Yo creo que se debe al compromiso de la Administración con estos menores. La Ley de Responsabilidad Penal del Menor tuvo un fallo en su origen: no llevaba aparejada una memoria económica, lo que significaba que cada comunidad autónoma decidió por su cuenta y riesgo cómo tenía que implementar la ley. En Madrid se hizo una clara apuesta por la reinserción de los menores. Se creó la Agencia del Menor y
está trabajando muy bien. Estamos muy contentos porque el índice de quejas de ese organismo es prácticamente nulo, lo que quiere decir que se está haciendo un magnífico trabajo. El fin último de la ley es la reinserción de los menores. De momento se está consiguiendo el 89 por ciento de reinserción en Madrid. Y fíjate que muchos de estos centros están ‘externalizados’. Tanta crítica que se hacía a la ‘externalización’ de estos servicios y sin embargo el resultado es bueno. Por tanto hay que romper con las viejas ideas de que hay servicios que solo puede ofrecer la Administración.