Esperanza Aguirre recibía este martes a un grupo de primeros espadas nacionales del toreo. Los maestros, acompañados por un considerable cortejo de prensa rosa cuya entrada no es nada habitual en la Puerta del Sol, querían agradecer a la presidenta regional su apoyo a la fiesta de los toros, que su Gobierno declaró bien de interés cultural en 2010. A la ceremonia asistían
El Juli,
Cayetano Rivera,
José María Manzanares,
Miguel Ángel Perera y
Alejandro Talavante, además de Ignacio González, vicepresidente, y varias personas vinculadas a los asuntos taurinos regionales. Tomadas las fotos de rigor, Aguirre ofreció un ágape privado a sus invitados en la planta noble de la Real Casa de Correos, pero he aquí que se hizo presente la
superstición, tan presente en el mundo del toro como en el de la política: en la sala dedicada a estos eventos había
13 personas. Al darse cuenta, uno de los protagonistas del encuentro levantó la voz en busca de una solución, que fue salomónica: invitar a un miembro del equipo de la presidenta para deshacer el número fatídico. Y la comida transcurrió
sin incidentes, que sepamos.
