¿Qué tienen en común Alejandro Sanz, Penélope Cruz, Natalia Verbeke y veinticinco chavales del barrio de Aluche? El mismo profesor de boxeo, Jero García, un fanático ‘colchonero’ que hace tres años abrió una escuela en su barrio de toda la vida para enseñar valores de superación, constancia, sacrificio y respeto a través de las clases de boxeo gratis a los chicos de la zona.
Cuando uno entra por primera vez en ‘La Escuela’ de Aluche (
www.laescuelaboxeo.com) en la calle de Hilario Sangrador en seguida se contagia del ambiente. Es un espacio pequeño, decorado con carteles de
Rocky Balboa o
Muhammad Ali y fotografías de cientos de combates. Se nota que es un proyecto personal de Jero. “A mi en la década de los 80 el deporte me ayudó muchísimo porque estaba un poco perdido. Primero fue el fútbol y luego el boxeo, así que ahora quiero aportar mi granito de arena ayudando a estos chavales de la única manera que se, que es boxeando”, nos cuenta.
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Ahora, el barrio ha cambiado. La inmigración ha transformado el panorama, pero la esencia se mantiene y la meta sigue siendo la misma: hacer del boxeo un asunto de tal interés que aleje a los chicos de la calle y las drogas y les haga sentir que forman parte de un grupo y que de esta manera canalicen la agresividad y huyan de las conductas violentas. El ‘maestro’ explica que “a estos niños se les aumenta la autoestima a través del trabajo, la disciplina y el sacrificio. Aprenden unos valores que luego van a tener toda la vida”.
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Y lo cierto es que durante estos tres años parece que lo consigue.
Álex, a sus 18 años, asegura que va a entrenar todos los días desde hace un año y medio: “Prefiero estar aquí que en la calle, esta es mi distracción, este es mi vicio. Me gusta entrenar a conciencia, con fuerza, y enseñar a los que son más pequeños”. A los pequeños como por ejemplo
Isaac, que tiene 10 años y es de los nuevos. “Me apunté porque el boxeo es un deporte muy bonito y a mi padre también le gusta. A mi madre no, pero bueno”, comenta.
Igual que la madre de Isaac, hay muchos que consideran este deporte como una práctica que fomenta la agresividad. “Quien diga eso es que no tiene ni idea. Yo les invitaría a que vinieran y conocieran lo que es de verdad este deporte, que implica aprendizaje y esfuerzo diario. La ignorancia es muy atrevida”, responde Jero.
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En cuanto a las clases, son libres. Cada uno va el tiempo que puede y aprende ‘boxeo sin contacto’ o, lo que es lo mismo, ‘boxeo educativo’, donde se trabaja sobretodo la técnica y la condición física. En cuanto al método, se estila el que allí llaman ‘tutelaje espartano’, consistente en que “el ‘guerrero grande’ tiene que ayudar al ‘guerrero pequeño’ para que así, poco a poco, empiecen a sentir que forman parte de esa sociedad deportiva donde no importa de dónde vengas sino cómo trabajas”.
Famosos en combate
La otra cara de Jero es la de la interpretación, aunque él la considera más como un
hobby que como algo serio. Ha salido en varias películas como
A golpes de
Juan Vicente Córdoba o
Tensión sexual no resuelta de
Miguel Ángel Lamata. “He estudiado interpretación y la verdad es que me gusta mucho y, aunque no me vaya a dedicar a eso ni nada, tengo muchos amigos dentro del medio y cuando sale algo de boxeo o de artes marciales me van llamando” comenta.
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Luego está el tema del entrenamiento para actores que necesitan prepararse para algún papel.
Penélope Cruz para el film
Sin Noticias de Dios o
Natalia Verbeke para
A golpes, son algunas de las más famosas. El boxeador recuerda en especial el trabajo que tuvo con
Roberto Álamo para la obra de teatro
Urtain que recordaba la vida del famoso boxeador vasco
José Manuel Ibar que se quitó la vida en 1992 saltando por la terraza de un décimo piso. “Pobrecito, estuvo seis meses conmigo entrenando mañana y tarde. Le hice perder 17 kilos”, recuerda Jero.
Pero en 'La Escuela' la ficción no existe y niños de todas las edades tienen la oportunidad de practicar gratis uno de los deportes que mejor reflejan el espíritu de superación que ha hecho grande a muchos, como el que fuera campeón del mundo
Javier Castillejo, el
Lince de Parla. ¿Preparados para el primer asalto?