Esta segunda posibilidad es la que está más cerca, según reveló este lunes el consejero de Sanidad, Javier Fernández Lasquetty, que aseguró que las negociaciones con el Ministerio están "en buen camino" y que, de llegarse a un acuerdo, "
no sería necesario construir un segundo hospital". Las Asociaciones de Vecinos de Carabanchel y Latina discrepan: en su opinión, y debido a que tanto el desarrollo del PAU de Carabanchel como la Operación Campamento multiplicarán la población de referencia,
ambos centros son imprescindibles.
La Consejería de Sanidad prefiere no revelar los términos en los que se están dado las conversaciones, que pasan porque los cerca de 450.000 vecinos de los distritos de
Carabanchel y
Latina sean atendidos por los más de 2.000 profesionales del Gómez Ulla, tal y como llevan reivindicando desde los años 80' y como Esperanza Aguirre ha solicitado en reiteradas ocasiones. La Comunidad pagaría a Defensa un
canon por paciente atendido, ya que el Ministerio pone la infraestructura, los médicos y los equipos técnicos.

A día de hoy, el centro militar recibe médicos derivados del
Hospital Clínico y el
12 de Octubre. También existe un convenio por el que 100.000 pacientes de la Comunidad de Madrid pueden acudir a sus consultas. El gerente del hospital, Ángel Fernández, denunció en enero de 2009 que este acuerdo no se había desarrollado. Sanidad asegura que envió cartas a los vecinos comunicándoles esta posibilidad, a fin de que no tuvieran que desplazarse al Clínico (a cinco kilómetros de distancia, o al 12 de Octubre (siete kilómetros), pero subraya que esta adscripción era "voluntaria". Otros pacientes siguen acudiendo al Centro de Especialidades de
Pontones.
El acuerdo entre la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Defensa beneficia a todas las partes. El Gómez Ulla es un hospital completamente dotado que ha venido atendiendo a todos los militares españoles, especialmente a aquellos heridos en misiones en el exterior. Hoy está infrautilizado pese a tener más de
20 hectáreas de extensión, por lo que aprovechar su capacidad daría utilidad a los recursos del Estado. A su vez, el Ministerio podría utilizar los terrenos de Carabanchel para levantar pisos y conseguir financiación para nuevos centros penitenciarios, como había previsto.
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La Comunidad de Madrid se ahorraría el nuevo hospital proyectado en los terrenos de la cárcel de Carabanchel, aunque éste sería de gestión completamente privada en principio, incluidos los médicos, como fórmula de ahorro. Las asociaciones de vecinos de Carabanchel y Latina, que se han negado (y se han manifestado reiteradamente) en contra de este tipo de gestión, serían atendidos en un hospital con
larga tradición y completos recursos situado en su distrito (pertenece a Latina) y mucho más grande. Los residentes también se habían quejado de que el nuevo centro, con
no más de 380 camas, sería "insuficiente" para toda la población. Ahora, creen que ambos centros son necesarios debido al crecimiento que tiene programado el barrio para los próximos años.
Dos instalaciones necesarias
Tras conocer las novedades, el secretario general del Partido Socialista de Madrid,
Tomás Gómez, ha denunciado que Esperanza Aguirre "ha engañado y tomado el pelo" a los madrileños con la construcción del nuevo hospital porque "su intención desde el principio
era no hacerlo". Según el líder socialista "hacen falta las dos instalaciones", el Gómez Ulla y Carabanchel, como piden los vecinos. "Para que (el hospital militar) preste servicio, lo que tiene que asegurar Esperanza Aguirre es que no se lo regala a una empresa privada. Eso es lo único que le exige el Ministerio de Defensa", sostuvo Gómez.
Caridad García, portavoz de Sanidad de IU en la Asamblea de Madrid, aseguró que si la Comunidad no construye en los terrenos de la cárcel es porque no ha encontrado constructor o porque "se les ha ido de las manos".