www.madridiario.es

Un informe analiza los efectos de los niños bolivianos ante las migraciones

Con los niños a 9.100 kilómetros

Con los niños a 9.100 kilómetros

Por Lucía de la Fuente
viernes 07 de mayo de 2010, 00:00h
Actualizado: 08/05/2010 17:44h
El 20 por ciento de la población de Bolivia vive fuera de su país. Esto supone que hay tres millones de bolivianos y bolivianas que han dejado sus raíces en busca de mejores condiciones de vida. España es, con más de 360.000 inmigrantes procedentes de la tierra de Evo Morales, uno de los principales destinos. Esta realidad implica que muchas madres y padres se separen de sus hijos durante años. La ONG jesuita Entreculturas ha elaborado un informe para analizar el impacto en el desarrollo de los menores que crecen separados de sus progenitores.
Leonor Lucila Fernández llegó a Madrid, desde Bolivia, hace cinco años. Es madre de tres hijos, de 22, 15 y 9 años. No les ha vuelto a ver desde que, por motivos económicos, emigrara con su marido. Aquí realiza un curso de peluquería a la vez que busca un trabajo fijo, aunque reconoce que es difícil encontrarlo: “Aquí para los inmigrantes sólo hay trabajos eventuales”. Si finalmente lo encuentra, se traerá a sus “niños”. Si no, volverá a casa. “Ahora mi mayor anhelo es el estar con ellos de nuevo. Esto es muy duro, es muy difícil desde aquí arreglar los problemas que hay allá, y no poder estar ahí cuando tienen problemas o alegrías”, afirma Leonor, con lágrimas en los ojos.

El informe ‘Madurar sin padres’ de Entreculturas pone de manifiesto que este sentimiento es compartido por la inmensa mayoría de las familias con miembros que emigran. De hecho, la responsable de Migraciones de la ONG, Cristina Manzanedo, asegura que lo habitual es que haya “un sentimiento de tristeza por la ausencia de los padres, un sentimiento de temor a que se olviden de ellos y formen nuevas familias, y una preocupación sobre cómo estarán tratando a las madres”.

Madurez veloz, mayor vulnerabilidad
Las conclusiones principales que las coordinadoras del proyecto expusieron el pasado 29 de abril en el Centro de Formación Padre Piquer en La Ventilla  hicieron referencia a la mayor vulnerabilidad y a la rápida madurez ante el entorno de los menores con padres emigrantes. Manzanedo dice que esta maduración tan precoz “puede ser muy positiva o dar muchos problemas. En algunos casos da una mayor facilidad para desarrollarse con el entorno y en otros provoca problemas de disciplina o control”. “En las niñas suele ser más evidente la capacidad para asumir responsabilidades en tiempo récord. Aunque sean adolescentes, se hacen cargo de la unidad familiar cuando tienen hermanos pequeños y presentan unos niveles de autonomía asombrosos”, explica la responsable del proyecto en España.

La situación de vulnerabilidad, sin embargo, tiene diferentes fases. Según el informe, el 49,8 por ciento de los niños y niñas afirma sentirse triste ante la partida de sus padres, especialmente durante los primeros años. Entre el primer y el tercer año es habitual la demanda del retorno, y el 73 por ciento aseguran que prefieren que éstos vuelvan antes que migrar con ellos. A partir del tercer año la percepción cambia. El deseo de retorno de los padres disminuye al 60 por ciento y aumenta el deseo de partida o, al menos, se sienten más acostumbrados a su nueva vida familiar.

El estudio se realizó sobre 291 estudiantes repartidos en 35 escuelas de los departamentos de Santa Cruz, en Bolivia. Son menores que viven, por lo general, en contextos de pobreza. Aunque no pobreza extrema. “Las personas que son realmente pobres, que viven en la más absoluta miseria, no suelen ser las que emigran”, afirma Manzanedo.

Expertos usuarios de skype
Otra de las conclusiones que Entreculturas ha extraído del estudio es la habilidad que desarrollan los menores en cuanto al manejo de las herramientas informáticas e Internet. Isabel (nombre ficticio) es una niña que vive en Cochamba con sus abuelos. “Me comunico con mis padres mediante el Internet. Nos sale más barato, chateamos, nos enviamos mensajes y a veces hasta me hablan”, relata.

Cristina Manzanedo afirma que se ha comprobado que “los niños con padres en el extranjero tienen unos conocimientos de Internet muy superiores”. Leonor Lucila está de acuerdo: “La tecnología ayuda mucho porque puedes hablar con ellos, puedes verlos, puedes ver como se desarrollan físicamente, si han crecido o no, y además te cuentan sus vivencias. Además, es mucho más económico que el teléfono y puedes hablar todos los días”.

Uno de los programas que más éxito tienen es el skype, un software para realizar llamadas a través de Internet que permite a sus usuarios hablar entre ellos gratuitamente y hasta incluso realizar videoconferencias. Las nuevas tecnologías acercan así aunque sea “un poquito nomás” a las familias que se ven obligadas a vivir separadas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios