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El Pleno saca a pasear el 'cansinismo histórico'

El Pleno saca a pasear el "cansinismo histórico"

Por Enrique Villalba
miércoles 28 de abril de 2010, 00:00h
Actualizado: 29/04/2010 13:02h
La Guerra Civil ha centrado este miércoles gran parte del debate del Pleno del Ayuntamiento de Madrid de forma directa o indirecta. El PP acusó al PSOE de "cansinismo histórico"; los socialistas al Gobierno, de permitir que siga habiendo símbolos franquistas en la ciudad.
El Pleno se preveía caliente. Los resúmenes previos sobre la reunión de la Corporación municipal rezaban como tema principal si se cambiaba o no el nombre de la plaza del Caudillo, ubicada en el Pardo. Pero la bronca comenzó mucho antes. Fue el recuerdo del periodista Jaime Campmany el primer objeto de la polémica. Los populares propusieron dedicarle una glorieta en el distrito de Salamanca, algo a lo que el PSOE, en voz de la concejala Ana de Sande, se opuso tenazmente.

La edil explicó que el escritor "manifestó en numerosas ocasiones expresiones racistas, xenófobas, sexistas y antidemocráticas; defendió a la Falange durante la democracia y fue un excluyente". Por tanto, concluyó que si no se quiere retirar la propuesta de calle se está manteniendo la memoria de los franquistas en la ciudad.

Por su parte, el concejal presidente de Salamanca, Íñigo Henríquez de Luna, incidió en los méritos del periodista y que lo relevante no es la ideología en un determinado período histórico que le tocó vivir, sino su trayectoria profesional. Aun así, no desmintió su carácter controvertido, pero no más de lo que fueron Eduardo Haro-Tecglen, Juan Luis Cebrián o Maru Menéndez en su apoyo al falangismo. En cuanto a las acusaciones de homofobia, explicó que "no odiaba a los homosexuales", sino al exhibicionismo público de sexualidad", tal como hizo Federico García Lorca, Gregorio Marañón o Enrique Tierno Galván. Trató de separar esta imagen de las declaraciones de Evo Morales, Llave de Oro de la ciudad de Madrid. Concluyó tratando de ensalzar la Transición como un pacto para perdonar y construir un futuro en paz y libertad en España.

Cansinismo histórico
La siguiente fue, ya sí, la plaza del Caudillo. Los populares aceptaron eliminar todos los símbolos franquistas de la ciudad, pero siempre que tengan un catálogo de ellos, tal y como establece la Ley de Memoria Histórica.

El vicealcalde, Manuel Cobo, añadió, de paso, que José Luis Rodríguez Zapatero es "el mayor cansino histórico" al proponer condenas de la Guerra Civil y otros problemas de ese período, justo el día que se conocer el récord histórico de parados en España. Por su parte, el portavoz socialista, David Lucas, aseguró que el Ayuntamiento tiene potestad para cambiar los nombres de todas las calles sin depender de la Ley de la Memoria Histórica (tal y como se hizo con el Puente de Praga) y que estaba interpretándola de manera errónea para demorar su retirada.

Tampoco se salvó de la referencia a su pasado franquista el recientemente fallecido Juan Antonio Samaranch, al que Henríquez de Luna reconoció su labor, al igual que a los anteriores, porque, a pesar de haber vivido otra generación y acontecimientos sociales y políticos, buscaron lo mejor para la sociedad. Se pondrá su nombre a una calle. También recibirán estos honores Antonio Varela, Guillermo Luca de Tena y José Vidal-Beneyto, para cuya familia el alcalde reservó un libro que éste se olvidó en casa de su padre. Por otra parte, se reiteraron los galardones de la medalla de oro de Madrid a Luz Casal, Caja Madrid, Antonio López y la Duquesa de Alba, esta última con la oposición de Izquierda Unida.
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