El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, eludió este lunes decir si se fía de Esperanza Aguirre, y subrayó solamente que su obligación es "seguir trabajando con ella" como responsables de dos administraciones públicas que deben colaborar.
En una entrevista a la cadena CNN+, al ser preguntado si confía en Aguirre, el regidor explicó que lleva "muchos años trabajando con ella" y que su "obligación es seguir -haciéndolo-" por sus responsabilidades políticas. "La confianza es un sentimiento personal, y mi obligación con los madrileños es que ninguna distancia personal afecte a lo que es el bienestar y la buena gestión de las administraciones", apostilló.
Además, según él, los ciudadanos al final no tendrán en cuenta sus rencillas, ya que lo que valoran que, "existiendo diferencias personales, las administraciones trabajan juntas" en multitud de temas importantes. "Ésa es mi obligación, yo me debo a los ciudadanos, pero mis sentimientos son míos", explicó.
Mientras, Ruiz-Gallardón "sí" se fía del presidente de su partido, Mariano Rajoy, ya que nunca le ha dicho "cosa distinta en público y en privado", pese a haberle negado algunas peticiones, una actitud que a su juicio "inspira confianza en un político y en una persona". Deseó que triunfe en las próximas elecciones, al igual que entiende que Aguirre también lo quiera.
El 'hijoputa'
Aún en relación con Aguirre, el primer edil aseguró que se sintió ofendido por el 'hijoputa' robado a Aguirre cuando hablaba de Caja Madrid. "El hecho de que fuera yo o un compañero mío (al que se refería ese 'hijoputa') no hace que disminuya mi ofensa. No me ofende menos que fuera un compañero del Ayuntamiento el que recibió esa calificación a que fuera yo mismo, eso es indiferente", opinó. Sin embargo, coincidió con la presidenta regional que se trata de una conversación privada y no está sujeta a reproche disciplinario (aunque "una conversación privada refleja la autenticidad de los sentimientos").
La presidenta no quiso hacer comentarios este martes sobre la entrevista, aunque sí se pronuncio el secretario general del PP de Madrid y consejero de Presidencia e Interior, Francisco Granados, quien aseguró, al contrario que Gallardón, que una conversación privada no refleja los sentimientos.
El primer edil defendió la lealtad al Partido Popular de Manuel Cobo en sus declaraciones críticas sobre la intervención Esperanza Aguirre en el proceso de intervención en la renovación de los órganos de dirección de Caja Madrid y sobre el espionaje que se realizó sobre su persona.
Sobre Rodríguez Zapatero destacó que tiene un problema de "análisis de la realidad" y de "capacidad de rectificación de los errores". Admitió que no le gustan las políticas del presidente y consideró que "lo más importante no es equivocarse", lo que sucede a "todos, y cuanto más se gobierna y más responsabilidades se tienen, más"; sino que lo más importante es "tener la inteligencia de rectificar".
Rectificación
"Zapatero se ha equivocado en medidas muy importantes, en análisis que no ha hecho. Con esa falta de capacidad de rectificación no me inspira confianza como gobernante capaz de resolver la crisis", concluyó el regidor, para quien una señal clara de lo "preocupante" de la coyuntura actual es que "otras economías ya han salido de la recesión y generan riqueza y puestos de trabajo".
Para él, esos gobernantes han "acertado en el diagnóstico y en las medidas a aplicar", mientras en España "las políticas no están siendo rectificadas por el Gobierno" cuando "con toda humildad deberían aplicar una política distinta". Abogó por el pacto, la responsabilidad y la rectificación ante la política económica. En ese sentido, señaló que es el PP el partido que puede sacar a España de la crisis.
Ruiz-Gallardón también tuvo palabras de aliento para Francisco Camps ante su candidatura a una próxima reelección. Incidió en que "tiene absolutamente todos los apoyos necesarios para repetir su candidatura", y opinó que el partido "no puede establecer un reproche distinto al de los tribunales" por el 'caso Gürtel' ("Un caso claro de responsabilidades personales, individuales, y no de una trama colectiva de financiación irregular del PP"). Descartó que hubiese una trama de financiación irregular en el PP y que las personas aforadas, con Francisco Camps a la cabeza, "no son objeto de reproche penal por parte del TSJ".