jueves 14 de enero de 2010, 00:00h
Actualizado: 19/01/2010 09:22h
Da igual que queden 16 meses y medio. Da igual que a la enorme mayoría de los madrileños les preocupe más mantener su puesto de trabajo o buscar el que perdieron en los últimos tiempos. Da igual que haga frío, calor, llueva o nieve. Da igual que nos queden dos semanas de cuesta de enero. Da igual que nos produzca una pereza inconmensurable. Da igual que nos quede un mundo. Todo esto da igual. Los políticos madrileños sólo están pensando ya en las elecciones del 29 de mayo de 2011 para las que, efectivamente, nos quedan más de 16 meses.
El tiempo, como casi todo en esta vida, es algo muy relativo. Pero ponerse a trabajar y remangar a las maquinarias de los partidos desde ya como si quedasen dos telediarios para unos comicios, más que tranquilizar, inquieta. Y esa es precisamente la intención de las dos direcciones regionales de los dos principales partidos: el PP y el PSOE, ya que así lo han confesado. No han tenido ni la delicadeza de esconderse.
Va a ser un año raro porque este penúltimo año de legislatura, a diferencia de la legislatura anterior, no va a tener ni tantos kilómetros de metro, ni tantos hospitales. Son cosas de la crisis. Así que la inercia final del corte de la cinta que caracteriza a cualquier político que se precie, va a estar un poco más breve y escasa de cara a 2011. Este año no habrá ni obras en la M30, ni mucho cale de los metros del túnel, ni mucho hospital. ¡Claro que habrá obras! Madrid no sería Madrid si no tuviera zanjas. Pero va a ser todo mucho más modesto.
Y quizá más raro aún es ver como uno de los dos partidos se pone a trabajar para esos comicios sin tener claros sus candidatos. Lo más normal sería que los dos que se van a meter entre pecho y espalda este semestre de “candidatables” pasaran a ser los candidatos a secas allá por el segundo semestre. Pero esto, que es lo más normal insistimos, no siempre es lo más probable en una formación a la que le va la marcha como es el Partido Socialista de Madrid. En frente, tienen a sus primos del Partido Popular que aunque tampoco están proclamados oficialmente, están señalados por el dedo divino del presidente del partido. Y eso, incluso en el PP, debería bastar.
Así que como ciudadanos y como madrileños parece que estamos condenados a sufrir y a aguantar que los dos partidos vayan centrifugándose y poniendo la maquinaria en marcha para las elecciones de 2011. Largo me lo fías.