Un grupo de piquetes impidieron este jueves la entrada y salida de taxis del aeropuerto de Barajas con motivo de la jornada de huelga llevada a cabo por el sector. El sindicato UGT no secundó esta protesta. Por este motivo las paradas de taxis estuvieron completamente vacías o con vehículos que no prestaban servicio de los huelguistas.
Aunque la parada oficial de servicios estaba programada de 11.00 a 13.00 horas, cientos de taxistas se empezaron a movilizar ya desde las doce de la noche en las principales calles de Madrid. Algunos sectores de los huelguistas en Barajas aseguraron que es probable que se prolongue el paro también en la tarde de este jueves.
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En la zona de salidas de la T-1 del aeropuerto es donde se han vivido los momentos más tensos. Algunos taxistas trasladaron a sus viajeros desde el centro y una vez en la terminal se encontraron con los piquetes.
Varios huelguistas aseguraron a
Madridiario en Barajas que son "cuatro los sinvergüenzas" que no han parado este jueves. Los conductores que llegaban con pasajeros afirmaron que no sabían que esta jornada había huelga. A su vez, los huelguistas les preguntaron si no leían los periódicos o no se lo habían dicho los compañeros.

Por otro lado, en la zona de llegadas de la T-2 el personal de AENA ha informado a los viajeros de que este jueves no había servicio de taxi. Esta situación ha incrementado el uso del metro un 67 por ciento en el aeropuerto.
Los taxistas concentrados aseguraron que se estaban cumpliendo los servicios mínimos y durante la mañana llegaron taxis con personas discapacitadas. Pero muchos viajeros se han encontrado con la sorpresa de la huelga y tuvieron que llamar a familiares o amigos porque no podían transportar solos su equipaje en metro o autobús.
Los taxistas han convocado el paro para mostrar su rechazo a la Ley Ómnibus porque aseguran que supone la desprotección del sector. Además, los conductores concentrados en Barajas afirmaban que esta Directiva de la Unión Europea ya ha sido rechazada por otros países europeos y agregaron que no entienden "cómo quieren aprobarla en España".