Me repetiría si dijese que las aguas del Ayuntamiento de Madrid andan revueltas estos días, porque lo raro es que anden tranquilas. No hay semana que no nos obsequien con follón tras follón a todos los niveles, incluso en aquellos que nos interesan.
Sin embargo, hay un tema muy grave, por lo cotidiano, y que no ataca sólo al juego de partidos sino al mecanismo democrático mismo del arco municipal y, por extensión, de los ciudadanos. Digo cotidiano porque no se trata de una comidilla de pasillo que oye un periodista de refilón a algún político sino porque es muy normal que pase a todos los niveles de representación e información política (Gobierno central, comunidades autónomas, ayuntamientos, plenos, comisiones informativas, consejos territoriales) y puede dar fe de ello cualquiera que se acerque a verlo.
Como muestra, este botón municipal. En tres comisiones informativas de tres celebradas (Seguridad, Artes y Servicios Sociales), tres concejales de la oposición se han quejado de que el equipo de Gobierno no responde a sus preguntas.
Como ya adelantó Madridiario, el primero de los problemas lo tuvo la socialista Carmen Sánchez-Carazo, que no obtuvo respuesta al pedir explicaciones de que haya voluntarios del Samur que ejerzan de psicólogos, algo que es ilegal y que, según defendió, han incluido incluso en la memoria del organismo. Le comentaron lo que hacen los psicólogos del Samur, no por qué lo hace quien lo hace, si lo hace. Al quejarse, el presidente de la comisión le dijo que cada uno podía contestar lo que considerara más apropiado. La gente se lo tomaba a broma, aunque en las bancadas más de uno le daba toda la razón.
Luego fue Milagros Hernández (edil de Izquierda Unida) la que pidió datos sobre la campaña de Navidad, algunos de ellos ya publicados por medios de comunicación. Se le dijo que esos datos los conocería en una próxima rueda de prensa, no en la comisión, pero que no se los negaba. Es decir, que se conocerán por la prensa cuando los presente el alcalde o quien competa, no cuando los solicita un representante de los ciudadanos. La edil avisó que presentará queja por el caso y que irá al Defensor del Pueblo si hace falta.
El tercer rifirrafe (que no el tercer problema de esta índole, porque están los que no se quejan) surgió cuando Ángeles Álvarez, portavoz adjunta del PSOE, pidió saber qué se va a hacer con las subvenciones a favor de las ONG que trabajan en el fomento de la igualdad de oportunidades. La respuesta de la directora general de este área, Rocío de la Hoz, fue que ninguna de las organizaciones se ha quejado, a pesar de que no queda dinero para subvencionarlas a todas, es decir otra cuestión sin respuesta adecuada.
Supongo que el 'homo-politicus' tiende a creerse que al hacerse con el poder tiene un cortijo donde hace y deshace lo que le da la gana. Pero es que la democracia moderna establece organismos para fiscalizar el trabajo del Gobierno correspondiente. Por muy bien que gestionen, la oposición está ahí para eso y debe darle respuesta, porque también representan a una parte de los ciudadanos, porque protegen también los intereses de toda la población, mal que les pese a los que mandan, y porque nadie está en posesión de la verdad absoluta, aunque algunos piensen que están tan cerca de ella que casi la están tocando.
Eso es lo que entiende el ciudadano de a pie, no acostumbrado al mundo paralelo y pisaverde en que viven sus políticos. Por cierto, que estos cada vez tienen más difícil participar sin que se canalice y filtre convenientemente su queja o petición a través de representantes mediatizados por partidos políticos, empresas, asociaciones u otros organismos. Por seguir con el Ayuntamiento, hace unos pocos años, los ciudadanos podían ir al Pleno y presentar sus inquietudes a sus gobernantes y ahora eso es una reliquia del pasado.
Lo que está claro es que se aplica lo de "¿De dónde vienes? Manzanas traigo". Es decir, la conversación de los locos, el 'teléfono escacharrado' o, quizás más atinado, la táctica del avestruz... Cuando interesa. Seguro que se aplica desde que el mundo es mundo, pero eso no quita para que sea algo grave que hay que erradicar. Y en parte es culpa de los periodistas, que tampoco ponemos de manifiesto que se incumpla uno de los principios que permiten nuestro sistema: que nadie está por encima de la Ley ni puede hacer lo que quiera. Ni nos quejamos lo suficiente cuando nos hacen lo propio a nosotros a base de ruedas de prensa sin preguntas y otros filtros con los que pretenden que bailemos a su ritmo y no al que pide la sociedad.
Quizás pasa esto porque la prensa tiende cada vez más a ser parte de la corte política y su cliente en vez de vigilante de la sociedad. Así se explica que sea la prensa el campo de batalla de guerras políticas que no interesan a nadie más que a los propios políticos. Quizás porque somos los que recibimos primero los 'caramelos informativos' que nos da el poder y no deberíamos quejarnos. O quizás porque mirar hacia otro lado en 'tonterías' como estas bien vale una exclusiva. Ojalá no hayamos caído tan bajo.