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Madrid 2016 y las otras corazonadas

Madrid 2016 y las otras corazonadas

viernes 02 de octubre de 2009, 00:00h
Actualizado: 08/10/2009 14:47h
La candidatura de Madrid competirá con las de Río de Janeiro, Chicago y Tokio para organizar los Juegos Olímpicos de 2016. Todo dependerá de los miembros del Comité Olímpico Internacional (COI). El voto es secreto y no hay parámetros lógicos que inclinen la decisión final hacia unas de las ciudades que aspiran a llevarse los aros olímpicos. Desde hace muchos meses, Madrid 2016, liderada por el alcalde de la capital de España, Alberto Ruiz-Gallardón, ha estado presente en los movimientos de los más interesados en ganar y ha servido para todo. Ha sido útil para que la corazonada de los organizadores, conseguir el premio anhelado de ser la Barcelona de siglo XXI, una a toda la clase política, empresarial, sindical, financiera y mediática con miles de deportistas que aspiran a ser olímpicos en los próximos juegos de Londres o en los siguientes.

Mejor no moverse que ir a Japón, EEUU o Brasil a competir. Lógico. También como coartada de los enemigos de Gallardón para ligar su futuro político a la decisión del COI reunido en Copenhague. Una gilipollez. Y también como respuesta de algunos líderes políticos para eludir una pregunta impertinente. El presidente del PP, Mariano Rajoy, dijo  que Valencia también apoya Madrid 2016, cuando lo que querían saber los periodistas estaba relacionado con las actividades supuestamente mafiosas de sus amigos del PP de esa comunidad, presidida por Francisco Camps. Una ordinariez. Y cómo no, ha servido para que algunos se quejen de no ser invitados a estar en la capital danesa. La portavoz de IU de la Asamblea de Madrid, Inés Sabanés, puso el grito en el cielo por la poca delicadeza del alcalde de la capital al no tener en cuenta a los representantes del Legislativo autonómico.

Algo sensato, porque qué más da tres o cuatro más en una delegación  de cientos de personas, encabezada por los máximos representantes de la Monarquía española, el presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y muchos más atletas y representantes de los partidos políticos, los sindicatos, los patronos y demás invitados de honor. No me parece mal que Madrid sea la elegida,  como tampoco me parece mal que el Atlético de Madrid gane algún partido de la Liga de Campeones de fútbol,  y mucho menos que mucha gente tenga una misma corazonada.

Mi corazonada es otra. Me habría gustado más que se hubiesen llevado una parte mínima de los miles de millones de euros que se invertirán en los Juegos Olímpicos de 2016 alguno de los países más pobres del mundo. Los mismos a los que las naciones desarrolladas marcan como objetivos prioritarios en sus programas de cooperación al desarrollo. Demasiados millones de niños mueren de hambre cada año y bastantes millones de pequeños de países subdesarrollados pierden la vida por sufrir enfermedades que serían impensables en nuestras ciudades. Carecen de vacunas, de alimentos, de sanidad y educación. Así nos va. Cada año hacen planes para sacar a cientos de millones de seres humanos de la mala vida a la que los ha conducido la avaricia  y el desprecio al diferente por su pobreza, color de piel,  o lo que sea,  de los llamados países desarrollados. Siempre falta dinero y generosidad.

Ya sé que esto más que una corazonada es una utopía, que es  realizable pero difícil porque hay demasiados intereses en juego. No es necesario dejar que el negocio de los Juegos Olímpicos se diluya pero, en tiempos de crisis y con demasiadas personas paradas, los detalles animan a las personas desanimadas por tanto juego montado por poderosos para jugar entre ellos y hacer ver que los demás también juegan.

Una parte de lo gastado en seguridad para proteger a la familia Obama y demás poderosos se podría haber ofrecido a los laboratorios para entregar vacunas que detengan la muerte en los países más pobres, otra parte de lo destinado a agasajar a los miembros del COI, por una u otra candidatura, podría entregarse a mejorar la salud de esos nacidos para morir por la indecencia de los gobernantes que aseguran destinar el 0,7 a los desheredados del planeta. Y así sucesivamente.

Si Madrid es la elegida, todos se abrazarán y se sentirán los protagonistas del triunfo, pero si no queda más remedio que anunciar otro montaje llamado Madrid 2020, ¿quién pagará las copas de este guateque?

Nino Olmeda

Periodista. Empezó su carrera profesional en El Socialista, colaboró con medios como Diario 16 e Interviú y durante casi una década intervino en tertulias de la Cadena Ser. Fue presidente de Tele K (televisión de Vallekas). Durante más de 30 años se dedicó a la información autonómica en Servimedia, Ha recibido numerosos premios de la Asamblea de Madrid, el Gobierno regional, la ONCE, Canal 33 y premio APM, entre otros. También ha recibido, tras su jubilación que no retirada, un homenaje de los todos los presidentes de la Comunidad de Madrid y de la Asamblea autonómica. En la actualidad, colabora con Madridiario y Zarabanda.

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