La Paz ofrece un menú especial de San Isidro, con callos y rosquillas
Por MDO/E.P.
viernes 15 de mayo de 2009, 00:00h
Actualizado: 16/05/2009 10:59h
El madrileño hospital de la Paz celebra este viernes la festividad de San Isidro ofreciendo a los pacientes ingresados y al personal de guardia un menú especial en el que se incluye una ración de callos y rosquillas.
Así, los pacientes ingresados en el Hospital que tienen prescita la dieta basal u otras dietas que lo admitan (como la dieta blanda, dieta del anciano, dieta de 1.500 calorías, dieta exenta en fibra y dieta de 2.000 calorías), podrán disfrutar de una tapa de callos y rosquillas 'tontas' y 'listas', típicas de Madrid y de la festividad de San Isidro. El menú está compuesto por una tapa de callos, judías verdes rehogadas o macarrones a la italiana de primero, y de segundo albóndigas con patatas o san jacobo con ensalada. Para finalizar, el postre es fruta de temporada o natillas y las rosquillas del Santo (tontas y listas).
Además, la receta de callos está adaptada a los requerimientos de la nutrición hospitalaria, con poca grasa y sin potenciadores del sabor o elementos artificiales. El Hospital la Paz cuenta con dos cocinas en las que trabajan cerca de 300 personas que preparan más de 1.300 comidas en cada ingesta: desayuno, comida, merienda y cena, lo que equivale a unos 5.200 platos diarios con 22 dietas terapéuticas y especiales distintas.
Además de los desayunos, comidas, meriendas y cenas, desde la cocina se suben a las plantas cerca de 200 litros de leche, más de 500 barras de pan y 1.220 litros de zumo, unos 'extras' que se tienen en las plantas de hospitalización por si es necesario suministrarlos a los pacientes ingresados fuera de los horarios establecidos de comidas.
En una jornada como la de este viernes, sólo el menú del mediodía está realizado con 87 kilos de callos, 190 de judías verdes, 90 de patatas, 120 de carne picada, 20 de macarrones, 40 de cebolla y 40 kilos de puerros además de 8 unidades de jamón York, 4 de queso en barra y 16 latas de cuatro kilos cada una de tomate. Para el postre se han utilizado 160 kilos de fruta, 900 rosquillas de San Isidro y 900 rosquillas tontas.